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Las costuras de la moda occidental

Bajos salarios, jornadas de duración interminables e insalubres condiciones laborales son la otra cara de la moneda de la moda y el glamour de las pasarelas y el 'shopping'. Son las sombras en el camino de luces de grandes firmas textiles como Inditex o Adolfo Domínguez.

Esta semana se han celebrado las Juntas de Accionistas de ambas empresas gallegas. La rendición de cuentas ante el accionariado fue considerada por los activistas de la campaña 'Ropa Limpia' como una ocasión ideal para denunciar, una vez más, que las firmas líderes en el mercado internacional buscan abaratar costes deslocalizando la producción en fábricas de países con abundante mano de obra, generalmente femenina, a precio de saldo. El modelo fast fashion -con Inditex a la cabeza- es el que marca esta tendencia.

Según datos del Centro de Información Textil y de la Confección (Cityc) del 2009, la ropa low cost de India, China y Bangladesh está a la cabeza de las importaciones españolas, absorbiendo Asia el 47% de las importaciones de ropa y textiles del Estado español. Paralelamente, se anuncian Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) en Galicia, y en otros puntos de la geografía española, y se acelera la destrucción de empleo en el sector textil.

¿Cómo 'lavar' la ropa?
Una manifestación celebrada en Holanda en 1989 frente a unos grandes almacenes para denunciar las deplorables condiciones laborales existentes en Filipinas (donde se confeccionaba la vestimenta) creció hasta convertirse en una campaña llamada Campaña Ropa Limpia (CRL). El movimiento, que nació con la premisa de mejorar las condiciones laborales del sector, se extendió a otros 12 países europeos, y hoy en día la conforman diversas organizaciones como ONGs, sindicatos o asociaciones de consumidores.

Sus principales actividades de actuación pueden dividirse en tres grandes bloques. La primera es la que tiene lugar en sus países de origen y que pretende concienciar y movilizar a los consumidores, ya que se consideran como una de las principales piezas capaces de accionar el motor del cambio. Las grandes empresas compiten con uñas y dientes para conseguir la fidelidad del consumidor, y por tanto, ellos pueden influenciar en estas entidades y en su forma de operar.

La segunda herramienta empleada es la de presionar a las compañías apelando a la famosa responsabilidad social coorporativa, de la que tanto les gusta hablar a las propias empresas. La Campaña Ropa Limpia considera que las empresas que se encuentran en lo más alto de la cadena de suministros de la industria textil deben actuar de forma responsable a todos los niveles, es decir, todos los trabajadores involucrados en el proceso de fabricación de prendas para el mercado internacional, independientemente de su lugar de trabajo.

Por último, Ropa Limpia, se sirve del activismo accionarial para 'atacar' a las empresas desde dentro. Fernanda Coñago, coordinadora de la campaña en Galicia, explica que la actividad consiste en "comprar acciones de modo simbólico para poder asistir a la Junta de Accionistas y criticarlos desde dentro".

Accionistas de Adolfo Domínguez e Inditex
La Campaña Ropa Limpia lleva ocho años asistiendo a las Juntas de Accionistas de Inditex y cinco a las de Adolfo Domínguez para denunciar y exigir mejoras en las condiciones laborales de las miles de personas que trabajan en sus fábricas proveedoras. "A pesar de ello no hemos constatado avances que permitan garantizar el respeto a los derechos de los trabajadores y las trabajadoras" que confeccionan sus prendas en fábricas de Asia, América Latina y del norte de África.

Pero no sólo Adolfo Domínguez e Inditex se aprovechan de los vacíos legales de los países empobrecidos. Marcas como Prada, Mullberry, Louis Vuitton o grandes almacenes como Carrefour o Lidl utilizan la mano de obra barata más allá de las fronteras occidentales.

Por ejemplo, Inditex, memoria tras memoria, presenta sus proyectos para mejorar las condiciones de trabajo en las fábricas, así como su código de conducta donde se comprometen a observar los Convenios de la OIT que exige a sus empresas proveedoras. Pero la realidad es que tanto esta transnacional como otras muchas producen en países como Bangladesh, India, Vietman, Camboya y Pakistán, donde los salarios están por debajo del umbral de la pobreza que establece Naciones Unidas.

Fernanda Coñago asegura que las empresas responden de modo positivo una vez que se les expone un problema puntual. "Inditex responde positivamente, soluciona el problema o pone medios para hacerlo, pero no se trata de solucionar los problemas cuando alguiéen los denuncia, se trata de no provocarlos".

La coordinadora de la Campaña Ropa Limpia en Galicia advierte que las empresas cuentan con el apoyo de los vacíos legislativos y con el amparo de los gobiernos, como el español, o el gallego, "que fomentan y animan la externalización de las empresas, y conceden grandes subvenciones para que este modelo se perpetúe". Lo hacen sin el menor control y sin la menor exigencia hacia estas empresas para que demuestren que cumplen y garantizan dichos derechos humanos y laborales.

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