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Los alimentos pegan su mayor subida en siete años por el virus

Sección de frutería de un supermercado. EFE
Sección de frutería de un supermercado. EFE
La fruta se encareció en abril casi un 13% en relación a un año antes y el precio del pescado repuntó un 10,5% en pleno confinamiento

Los consumidores llevaban cinco años consecutivos soportando una subida del precio de los alimentos cuando la crisis del Covid-19 llegó para poner la puntilla. En abril, llenar despensa y nevera resultó, de media, un 4% más caro que un año antes, según el índice de precios de consumo (IPC) actualizado este jueves por el Instituto Nacional de Estadística. Para hacerse una idea de la magnitud de ese repunte hay que señalar que no se producía un aumento más acusado desde verano de 2013, entonces por el efecto de la recuperación económica tras dar por superado España lo peor de la crisis.

Ahora, con el escenario inédito de una pandemia, la distribución achaca el encarecimiento a los costes logísticos o a problemas de abastecimiento con determinadas materias primas. Sea cual sea la causa, el bolsillo de los ciudadanos nota esa escalada de precios al pasar por caja en el supermercado. Sobre todo si hacen parada en la pescadería o la frutería. Este último alimento subió en abril un 12,8% con respecto a un año antes, cuando había bajado, mientras comprar pescado para llevar a la mesa se paga un 10,5% más caro.

La alternativa de la carne tampoco da respiro: el precio del porcino, por ejemplo, repuntó un 8,2%, y el pollo o el pavo, un 5%. El ticket también sube si se compran legumbres y hortalizas (5,8%). Queso, huevos o cereales son otros de los básicos en muchas cestas de la compra que se han encarecido. En este grupo entran también las conservas o el arroz, que muchos consumidores apilaron en casa al inicio del estallido de la crisis sanitaria. Destaca, además, la escalada del azúcar (+7,9%). En semanas donde el consumo de productos para repostería se multiplicó, el precio de las harinas, en cambio, contuvo su subida (+0,5%).

La crisis del coronavirus ha obligado al Ine a introducir cambios a la hora de recoger los datos y de elaborar el IPC. Como muchos de los bienes y servicios que integran este indicador no estaban disponibles para su consumo por la pandemia —como la restauración o los viajes—, el organismo amplió el listado de alimentos sobre los ofrece la evolución de precios. Incluyó la pizza, que subió un 5%; la pasta (+3%) o la cerveza rubia (+4,2%).

Entre los productos imprescindibles en cualquier hogar, solo el aceite dio tregua en abril al abaratarse un 9,8%. Cabe destacar, además, que las patatas, aunque subieron, lo hicieron a un ritmo ocho veces inferior al de un año antes.

Luz y gasóleo. ¿Cómo se explica que el IPC esté en terreno negativo?
Pese al encarecimiento de los alimentos, la fuerte bajada de los carburantes y la electricidad en abril con respecto a un año antes explica que el índice de precios de consumo (IPC) entrase en terreno negativo al recortar su tasa interanual siete décimas y situarse en el -0,7%. Esto quiere decir que el coste de la vida en su conjunto descendió por el abaratamiento de la luz (-19,9%), el gasóleo (-18,2), la gasolina (-17,2) y el gas natural y butano (-3,5%).

Galicia
En la comunidad, la vida bajó incluso más, pues el IPC cerró el mes pasado en el -0,9%.

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