Alberto Rocha, secretario general de Cointega: "El textil necesita una ola de nuevas empresas con ideas innovadoras"

Tras el "salto de varios años" en comercio electrónico que provocó el covid, avisa de que las pymes del sector no pueden seguir ancladas al modelo de tienda tradicional o los cambios las abocarán a desaparecer
Alberto Rocha, secretario general de Cointega.EP
photo_camera Alberto Rocha, secretario general de Cointega.EP

En un sector con la producción prácticamente externalizada, Alberto Rocha explica que tener más centros de fabricación de ropa en Galicia es "inviable" económicamente y por falta de mano de obra. Lo importante, en su opinión, es que los centros de decisión de las principales empresas del textil siguen radicados en la comunidad.

¿Qué huella ha dejado la crisis del covid en el sector textil en Galicia?
La pandemia provocó una caída importante de las ventas. El consumidor, por las restricciones y el cambio de necesidades, compró menos, pero es un daño coyuntural. El otro gran efecto es que aceleró la transformación en la forma de comprar y de distribuir. Se ha pegado un salto de varios años en digitalización y en comercio electrónico. El modelo de negocio de las tiendas físicas no puede seguir siendo el que era tradicionalmente y ese es un problema que está por resolver. Hasta ahora los pequeños negocios compraban una colección, la ponían a la venta y a lo que no tenía demanda en temporada le daban salida en rebajas. Todo eso ha cambiado. La gente va a los puntos de venta a mirar, pero luego compra en plataformas como Amazon o Zalando o en la web de la marca. Se han convertido en un expositor y esto va a seguir generando la desaparición de pymes.

¿Cuál es la principal barrera de entrada al sector en la actualidad?
Alguien que empiece tiene muy difícil asegurarse la fabricación de lo que va a vender, porque nadie le atenderá pedidos pequeños. Los pequeños talleres que había distribuidos por Galicia y que atendían esa demanda no consiguen sobrevivir. Los pedidos les llegan de una forma muy estacional, concentrados en algunas épocas del año, y los costes son mucho más altos que cuando se hacen tiradas más grandes. Además, para comprar los tejidos hace falta llegar a unos metros mínimos de pedido.

Galicia está perdiendo tejido industrial en algunos sectores económicos. ¿Cuál es la situación en el textil?
Ya no había mucho tejido en lo que respecta a la producción, porque está todo prácticamente externalizado. La mayor preocupación es que no están apareciendo nuevas empresas. Se necesita una nueva oleada de nacimiento de firmas dentro del sector, como en los años 60 y 80. Empresas que lleguen con una propuesta nueva e innovadora, que no hagan lo mismo que las que ya tenemos, sino que tengan una idea que sorprenda y encuentren su nicho.

El conocimiento a nivel de producción está sobre todo en gente de más edad. No hay interés en los jóvenes por acercarse al sector en esa fase

¿Resulta inviable tener centros de producción textil en la comunidad?
Es inviable económicamente. Y habría dificultades para encontrar mano de obra. Las empresas que están produciendo tienen un problema para reemplazar a las personas que se van jubilando. El conocimiento a nivel de producción está sobre todo en gente de más edad. No hay interés en las nuevas generaciones por acercarse al sector en la fase productiva.

Se fabrica sobre todo fuera, pero los centros de decisión de las principales empresas del textil siguen radicados en la comunidad.
Sí. A diferencia de lo que ha pasado en otros sectores, en los que las empresas emblemáticas son de capital extranjero y se pilotan desde fuera, en Galicia las decisiones se toman aquí en la práctica totalidad de los casos. Es más importante ser capaz de controlar la producción en otros lugares que hacerla aquí, donde no tenemos condiciones ni mano de obra. 

El proceso de relevo generacional en firmas referentes se consolida, desde Adolfo Domínguez a Inditex próximamente. ¿Garantiza la continuidad y el arraigo a Galicia?
Quien toma el relevo no aterriza como un paracaidista, sino que, en general, lleva muchos años acompañando a la anterior generación en la dirección de la empresa. El proceso se desencadena cuando el sucesor demuestra que está en condiciones de tomar las riendas con formación y conocimiento del negocio que va a controlar y de la realidad internacional.

Los puntos fuertes del sector en Galicia son el conocimiento del negocio y la infraestructura que tiene alrededor por Inditex

¿Cuáles son los puntos fuertes de Galicia para competir en el sector?
El conocimiento; saber del negocio. Y la infraestructura que tenemos alrededor. Tener una gran empresa como Inditex ha permitido que se hayan desarrollado muchos servicios y una industria en torno al sector que no estaría en Galicia si no fuese por el gigante de Arteixo. De eso se benefician empresas medianas y pequeñas. Además, ha generado una gran escuela de profesionales que se forman allí y después trabajan para otras empresas, expertos en digitalización, tecnología o gestión de la cadena de aprovisionamiento.

¿Debe el consumidor estar preparado para pagar más por las prendas de vestir ante la escasez de materias primas, la subida de costes como los logísticos y las mayores exigencias de sostenibilidad?
No le va a quedar otra. El producto barato va a ser un poco más caro, entre otras cuestiones porque una ley prohibirá destruir ropa y tirarla al contenedor, por lo que habrá que reciclar todo. Esto afectará más a la prendas más baratas, que en general son plástico. Con el precio, lo importante es que exista un punto de equilibrio: debe corresponder con la calidad y con lo que cuesta producir la ropa y no estar ligado únicamente a pagar una marca. Hay logos que no aportan nada y que van dirigidos a un público aspiracional que lo único que quiere es llevar un símbolo y le da igual el producto. Nuestro público debe ser otro y hay que saber comunicarle la calidad.

Lo que podría ser una oportunidad para Galicia es que, aun gastando menos en ropa, se compren productos más duraderos

¿Cómo puede afectar la inflación a las ventas del sector textil?
La renta disponible de la población es menor y eso nos puede afectar. Lo que el vestuario representa en la cesta de la compra ya ha ido cayendo todos estos años y no hay indicios de que se vaya a recuperar. Lo que podría ser una oportunidad para Galicia es que, aun gastando menos en ropa, se compren productos más duraderos. Hay que dar a conocer al consumidor esa oferta de calidad para generar demanda y potenciar ese elemento diferencial frente a los más grandes con precios bajos. Unos de los mayores competidores del sector acabaron siendo los hipermercados, cadenas como Carrefour o Alcampo, que venden muchísima ropa de ínfima calidad.

¿Qué aportaría al sector la implantación de una fábrica de fibras textiles como la que proyecta Altri?
Es una iniciativa importante, pero la vinculación con el sector no está clara. Sería una planta que produciría, exportaría y acabaría siendo una isla, con su propia dinámica. Es más relevante para el textil el Perte de economía circular, pues resolverá problemas relacionados con la sostenibilidad y con la competitividad vía digitalización.

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