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Un viaje de ida y vuelta para los canteranos rojiblancos

Pablo Rey, Cacharrón y Pedro posan con compañeros del Polvorín. AEP
Pablo Rey, Cacharrón y Pedro posan con compañeros del Polvorín. AEP
Varios salieron a los principales conjuntos de Galicia para retornar años más tarde ► La mejora de la estructura de base y entrenar con el primer equipo y el filial, entre las razones del regreso

Comprar un billete de ida y vuelta al hogar. Viajar en círculo con la maleta repleta de experiencias que utilizar para mostrar la mejor versión de uno mismo. Llenar el espíritu y las botas con una formación propia y ajena que haga que un canterano se desarrolle para aceptar que en casa se está mejor que en cualquier otro lado, aunque ese sitio ajeno tenga el prestigio del Celta o el Deportivo. Futbolistas del Polvorín como Pablo y Álex Rey, junto con los rojiblancos Pablo Cacharrón o Pedro López, se marcharon del Ángel Carro cuando eran chavales para regresar tiempo después y retomar su carrera en el Lugo.

Cacharrón y Pedro optaron por salir al Deportivo. El primero cuando era cadete de segundo año. El segundo como infantil. Los dos tenían que ir a Abegondo cada día en taxi desde Lugo y volver de noche, un esfuerzo duro que, junto con otros factores, terminó por inclinar la balanza.

"La experiencia fue muy bien. Fuimos subcampeones de España en la Copa Coca Cola. Iba todos los días en taxi con Álex Rey y Iago Parga, pero en junio decidí que la situación no era mucho mejor de la que podría estar en Lugo y allí, teniendo mi casa, mis amigos y mis padres, decidí volver y probar suerte en juveniles", relata Cacharrón. "Fue una suma de todo. Yo salía de casa a las 16.30 horas y no llegaba hasta las 23.00. Después había que ponerse a estudiar por la noche, días que tienes examen al día siguiente y sabes que vas a perder toda la tarde y no vas a poder estudiar... Además, con la familia y los amigos aquí...", añade el portero.

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"No me arrepiento de haber ido al Dépor, porque a nivel deportivo y salir del ambiente de casa fue bastante bien, pero al tener que ir en taxi todos los días, con los estudios y demás, después de dos años ya se hacía pesado y volví para casa", asegura Pedro López.

El lateral Pablo Rey se marchó al Celta cuando era cadete. Vivió en las residencias del Colegio Marcote, en Vigo, y en la del Colegio Los Sauces, de Pontevedra. Tras tres años en el club vigués y no ver posibilidades de llegar lejos en la estructura de la cantera olívica retornó. La experiencia le valió para crecer en lo personal. "No sé si aquí sería mejor o peor futbolista que en esos tres años que estuve en Vigo. Personalmente sí fue una buena experiencia. Maduras mucho, pero no sé si merece la pena marchar tan joven ahora. Antes era más fácil decidir, pero ahora lo tienen que pensar mucho los niños, porque aquí se está bien", valora Pablo Rey.

La mejora de la cantera lucense fue una de las razones por las que el retorno de los canteranos es una buena decisión.

"Antes la cantera del Lugo no estaba al nivel de la de los dos principales equipos de Galicia, pero ahora sí. Está todo muy igualado y eso se ve en los resultados de las categorías inferiores. Los técnicos trabajan muy bien aquí, con buenas condiciones tanto a nivel de entrenamientos y técnicas de trabajo como en instalaciones. Creo que ahora es más fácil llegar a ser profesional aquí que en esas canteras", opina Rey.

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"Ahora mismo el Lugo ha avanzado tanto en temas de cantera que prácticamente es lo mismo que el Dépor. Tenemos un filial en la misma categoría, prácticamente de igual nivel deportivo... Pero en la época en la que yo fui allí, el Dépor funcionaba mejor que el Lugo. Pero ahora estoy casi convencido de que es casi lo mismo", afirma Cacharrón.

"Estoy seguro de que si me hubiera quedado en el Dépor, siendo juvenil de primer año, no hubiera entrenado nunca con el primer equipo, como me pasó en el Lugo. Iba al instituto y por las tardes y por la mañana cuando podía entrenaba con el primer equipo. Estuve siempre en dinámica del primer equipo desde que volví hasta el año pasado", revela el meta.

La creación del filial fue un punto a favor para el retorno de canteranos y una barrera contra la fuga de talento. "Cuando no había filial el salto era gigante. Ahora, en Tercera, hay más ritmo, más competitividad, la gente tiene más dinámica de primer equipo porque sube gente continuamente a entrenar con ellos... Y eso todo se nota, porque es un ritmo más profesional y compites con gente de la élite. Aprendes y te enriqueces de todo un vestuario profesional", confirma Pedro López.

"Para mí, un canterano, hoy en día, puede llegar desde la base al primer equipo. Es muy difícil, porque sale un jugador de la élite de muchísimos, pero ahora hay más posibilidades que antes y medios para llegar arriba", puntualiza el central lucense.

Álex Rey, la perla lucense del Celta y el Deportivo
Además de Pablo Rey, otro jugador que salió y volvió al Lugo fue Álex Rey. El centrocampista lucense fue la perla de las dos grandes canteras gallegas: el Celta y el Deportivo. Rey vistió primero el albiazul del club coruñés pero después pasó al Celta, donde llegó a jugar algún partido con el filial.

Álex Rey ya jugó con el Lugo en Segunda, después de hacerlo la pasada campaña en Córdoba y Tarragona.

 

Cacharrón y Pedro, dos emigrantes que volverán
Pablo Cacharrón y Pedro López buscan nuevas experiencias para retornar, de nuevo, más fuertes a un Lugo que espera que sus temporadas en el Barakaldo y el Unionistas de Salamanca respectivamente los hagan crecer como profesionales y sean futbolistas con los que contar en la primera plantilla del futuro.

El portero lucense está cedido en el conjunto vizcaíno, que es undécimo en el Grupo II de Segunda B, la misma categoría y el mismo grupo donde el Unionistas de Pedro es penúltimo. "La experiencia en el Barakaldo va muy bien. Ya estoy muy adaptado aquí. Jugué los primeros siete partidos y ahora llevo seis en el banquillo, pero de todas las situaciones se aprende, me lo tengo que tomar así, porque de otra manera, si me frustro, no voy a ningún lado. Estoy aprendiendo un montón y viviendo una experiencia que necesitaba, porque necesitaba salir. Estoy convencido de que volveré a jugar, a hacerlo bien y a ser importante. Vaya como vaya el año, en junio seré mejor portero de lo que era antes de venir", afirma Cacharrón.

"La experiencia va bastante bien para ser la primera vez que salgo fuera de casa. Tanto a nivel personal como deportivo creo que me está yendo bastante bien», dice un Pedro López que jugó ocho partidos con los salmantinos, siete de ellos de titular.

"Todas las experiencias tienen una parte con la que te tienes que quedar, sean o no positivas, aunque cuando mejor te vayan mejor", reflexiona López, quien vive solo en Salamanca.

Por su parte, Cacharrón reside en Bilbao y la presencia de su pareja le ayuda a la adaptación a una ciudad nueva en la que vivir. "Vivo en Bilbao y siempre está lloviendo pero la temperatura es más alta que aquí. Vivo con mi novia en un piso en Bilbao. Ella estudia y trabaja allí y me ayuda mucho. Se vino conmigo desde que salió lo del Barakaldo y es de agradecer. Eso te da una estabilidad y una madurez mayor que si estás en un piso solo o con otros compañeros de equipo".

ROBERTO, CASI UN PADRE. El cancerbero lucense mantiene el contacto con sus excompañeros del Polvorín y con la primera plantilla —vio a ambos equipos el pasado domingo en Lugo—, especialmente con el entrenador de porteros, Roberto Fernández.

"Con Roberto tengo una relación casi de padre e hijo. Me ayudó muchísimo y lo sigue haciendo. Hablo con él cada semana. De Róber no puedo decir nada malo porque siempre estuvo ahí para ayudarme». Además, recuerda a otros metas con los que compartió vestuario. "De José Juan te quedas con la manera que tenía de entrenar con la edad que tenía, con su juego de pies... Con Dani Mallo te llevas lo cercano que era, lo buena persona que es y su calidad como portero. Juan Carlos es el mejor de Segunda División hoy en día, el año pasado y el otro. Me ayudó mucho y tengo una gran relación con él".

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