Una línea que responde

Iriome en el partido contra el Oviedo. SEBAS SENANDE

La irrupción goleadora de los centrocampistas avanzados permitió al Lugo sumar cuatro goles que valieron otros tantos puntos en Liga. Su trabajo es clave para Javi López

La segunda línea responde con goles a la confianza del técnico, Javi López. Los futbolistas que forman por detrás del delantero no solo impulsan el juego ofensivo rojiblanco, sino que se han convertido en los finalizadores del equipo para comenzar a puntuar en Segunda División. Tras el primer tanto en la Liga de Cristian Herrera, en Granada y ante el Numancia fueron los centrocampistas avanzados los que perforaron las metas de los rivales lucenses.

Carlos Lazo, Iriome, Campillo y Aburjania comandan la eficacia del Lugo llegando desde atrás. Los dos primeros tienen un punto en común, el del lateral ucraniano Vasyl Kravets. El carrilero supo leer perfectamente las incorporaciones por la derecha de Lazo e Iriome para meter sendos centros perfectos que convirtieron el andaluz y el canario.

Campillo lo hizo tras un buen pase de Pita desde la izquierda, mientras que Aburjania estuvo atento a incorporarse al área y aprovechar un rechace en una contra.

"Los delanteros son a los que se le exige que metan los goles, pero para un equipo, que pueda aportar la gente del centro del campo, eso al final de temporada te da puntos. Eso está bien", aseguró el centrocampista del Lugo Iriome González.

Esta efectividad supone la plasmación de un modelo que favorece las llegadas de futbolistas de segunda línea, ya que los dos puntas permiten la creación de espacios cerca del área. El trabajo de Jona, Cristian Herrera o Escriche, junto con las constantes caídas hacia dentro de Iriome y Campillo aportan al frente de ataque rojiblanco múltiples posibilidades de remate a puerta.