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Mario Barco, una alternativa menos en el ataque

Mario Barco anota el segundo gol ante el Alcorcón. AEP
Mario Barco anota el segundo gol ante el Alcorcón. AEP

La lesión de Mario Barco privará al Lugo de su único delantero especialista en el juego directo. Francisco tiene las alternativas de Cristian Herrera y Chuli, de características diferentes
 

Una alternativa que tendrá que ser aparcada por obligación un tiempo. La enésima lesión en el frente de ataque del Lugo deja a Francisco Rodríguez sin una de sus herramientas predilectas para agitar los partidos. La luxación de hombro de Mario Barco privará al técnico de su delantero más diferente durante un periodo indeterminado por los servicios médicos del club, aunque suele conllevar una baja cercana a un mes.

En el caso del punta riojano el club irá con tiento, ya que el estilo de juego del de Calahorra suele emplear con frecuencia los brazos y los hombros para fajarse con los centrales rivales. Es habitual en Barco bracear en los saltos o en el juego de espaldas con los zagueros, por lo que una curación completa será imprescindible para evitar recaídas incómodas.

Por lo tanto, en caso de que la lesión no sea más compleja que la diagnosticada inicialmente —«traumatismo en hombro izquierdo con luxación acromioclavicular», según el Lugo—, Francisco tendrá que convivir con la imposibilidad de contar con un punta idóneo para el juego directo.

Barco jugó 22 partidos hasta el momento, de los que 11 fueron de inicio y otros 11 saliendo desde el banquillo. Como suplente Barco era, junto a Nico Albarracín, las dos armas principales para revolucionar partidos.

De los cinco goles anotados por el calagurritano, dos —ante el Alcorcón y el Córdoba— fueron saliendo en la segunda mitad. Pero no solo aporta gol como solución de urgencia, sino que su tipo de juego permite cambiar el guión para jugar más directo.

Mario Barco es un punta a la vieja usanza. Hábil en el juego de espaldas, inteligente para generar espacios que aprovechen sus compañeros de línea y capaz de caer al centro del campo para arrastrar zagueros y combinar al primer toque con futbolistas de la segunda línea que entren en velocidad, el ‘nueve’ permite un juego que no tienen Cristian Herrera y Manuel Jesús Vázquez Florido, Chuli.

Los dos puntas con los que tendrá que tirar Francisco ante el Oviedo, Numancia, Lorca y, probablemente, Osasuna, son distintos al riojano.

Chuli es un delantero ideal para las transiciones rápidas, con calidad para jugar por detrás de un ariete clásico y hábil dentro del área. Su inteligencia y experiencia le sirven para colocarse bien en zonas de finalización y es bueno y solidario en la presión, pero no es un futbolista que compita con centrales fuertes, que gane balones aéreos o emplee su cuerpo para fijar defensas.

Cristian Herrera es más similar a Chuli que a Barco, destaca por su movilidad y puede jugar en todo el frente de ataque, aunque no ha funcionado como punta fijo de referencia.

Tampoco el filial aporta jugadores de los que tirar. Escriche es un delantero para entrar al espacio. Cuadrado, el más parecido a Mario Barco de los que hay en el club, cuenta con 24 años y según el reglamento de la Federeación Española de Fútbol «si la alineación de los futbolistas de los filiales lo fuera en el primer equipo del patrocinador, aquéllos deberán ser menores de veintitrés años», por lo que no podría jugar.

Con la ausencia de Barco se limitan las opciones para Francisco de emplear un 4-4-2 con el riojano haciendo de boya y distribuyendo hacia el resto de compañeros o el propio Chuli, con el que formó una gran pareja ante el Alcorcón. 

Mario Barco, una alternativa menos en el ataque
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