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Un reencuentro con historia

Alvite celebra con el puño en alto un gol del Lugo ante el Extremadura en la fase de ascenso de la temporada 1991-1992. EP
Alvite celebra con el puño en alto un gol del Lugo ante el Extremadura en la fase de ascenso de la temporada 1991-1992. EP

El Lugo y el Extremadura solo se han enfrentado cuatro veces, pero con la importancia de ascensos y títulos que caldearon ambientes y dejaron anécdotas recordadas por la afición

Extremadura es sinónimo de partido especial en Lugo, de recuerdo perenne en la memoria rojiblanca a pesar de que apenas han jugado entre ellos. Cuatro partidos con idénticos resultados, con ambientes caldeados, con la presión de duelos a vida o muerte, de penaltis fallados, repetidos, vueltos a errar, acusaciones cruzadas y play offs de distinto resultado.

Antes del duelo de este domingo (18.00 horas), el conjunto lucense jugó ante los de Almendralejo en las temporadas 1991-1992 y 2010-2011. En la primera se logró el primer ascenso a Segunda División y en la 10-11 el título del Grupo I de Segunda B. Los dos duelos del Francisco de la Hera acabaron 3-1, mientras que en el Ángel Carro fueron un 2-0 para los lugueses.

Especialmente duros fueron los encuentros de 1992. Se celebraron con apenas tres días de distancia en ambientes muy calientes. El Lugo jugó en Almendralejo el 3 de junio de 1992 y recibió en el Ángel Carro al Extremadura el 6 de junio. Fueron las jornadas 2 y 3 de una promoción en la que el Lugo ascendió el 28 de junio tras la célebre victoria ante el Sant Andreu.

«El campo estaba lleno. Era efervescencia pura teniendo en cuenta que era liguilla y no había ningún equipo descartado. La afición presionaba mucho, hasta cierto punto era hostil», recuerda el periodista lucense de la Radio Galega Emilio González, quien acudió a Almendralejo a cubrir aquel duelo, que se disputó a las 22.00 horas a 31 grados.

«El partido fue muy intenso por las dos partes. El Extremadura fue mucho más eficaz que el Lugo. Fue muy efectiva la presión del equipo dirigido por Josu Ortuondo. A la vuelta, Carolo le dijo al entrenador, Julio Díaz, "míster, mañana masaje que el baño ya nos lo dieron hoy"», cuenta González.

Tras aquel partido, el Lugo se jugó seguir vivo en el play off tres días después, en un Ángel Carro a rebosar. «La reacción del Lugo en el Ángel Carro fue total. La gente llenó el estadio con una hora de antelación, presionó tanto o más que en el Francisco de la Hera y el equipo fue muy superior».

«Ellos tenían referencias de que el Lugo nunca llenaba el Ángel Carro», valora Emilio González. «No contaban con que una hora antes se llenase. Estábamos cogiendo las alineaciones en el túnel de vestuarios y se oía la presión de la afición contra el Extremadura de Ortuondo y esto les condicionó mucho».

El propio Ortuondo, tras el partido, afirmó que: «parecía que mis jugadores hubiesen tomado algún tranquilizante antes de comenzar el choque». «El público se metió con mis jugadores y conmigo, no tuvieron nada de educación, nos insultaron gravemente, nos golpearon y amenazaron. Fue una actitud deplorable».

El último duelo entre el Extremadura y el Lugo tuvo lugar el 8 de mayo de 2011 y el cuadro lucense, de ganar, certificaba su primer puesto matemático en el Grupo I de Segunda B. Sin embargo, acabó perdiendo 3-1 en un partido en el que el árbitro Rafael Ismael Pino Blanco permitió a Manu adelantar al Lugo de penalti y, cuando los de Almendralejo habían remontado con goles de Migui y Ruiz, pitó una pena máxima a favor del Lugo por un derribo a Marcos Rodríguez que Manu erró. Pino Blanco mandó repetir el penalti y el lateral ourensano volvió a fallar. Poco después pitó otra pena máxima, esta a favor del Extremadura, que falló Rafa, pero que el trencilla mandó repetir para que fuese el 3-1 final. El Lugo acabó ganando al Pontevedra en la última jornada, con gol de Manu desde los once metros para lograr el título.

Un reencuentro con historia
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