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Sergi Quintela: un lucense en el edén

Quintela pelea ante un jugador del Barça durante el Campeonato de España Junior
Quintela pelea ante un jugador del Barça durante el Campeonato de España Junior

Quintela trepó, desde la delantera del Polvorín hasta el Ciudad de Lugo, pasó por Estudiantes y Cambados, y acabó viviendo su sueño con el Breogán

CONOZCO A Sergi desde que era un chiquillo, cuando compartía delantera en el Polvorín con mi hijo Nacho. Todavía era un imberbe alevín, pero el muchacho ya apuntaba maneras con el balón en los pies, gracias a una gran técnica, un físico privilegiado y a saber aguantar la presión en los momentos decisivos —algo crucial en un deportista—. En los años sucesivos, Sergi fue compaginando como pudo fútbol y baloncesto, deporte en el que aún era más virtusoso, según aseveraba su padre Marcos ante el asombro de todos.

Y ciertamente era así. En el Ciudad de Lugo primero, con Cristina Seijo como mentora, y en el Estudiantes después, siempre fue un jugador que destacaba. Incluso siendo cadete conquistó con el equipo colegial un maravilloso cuarto puesto en el Campeonato de España Junior bajo la batuta de Álex Polo, que supo sacar lo mejor de él y le dio confianza pese a ser de los más pequeños del grupo.

Pero llegó un momento, claro, en el que compaginar sus obligaciones académicas con ambos deportes ya se le hacía muy cuesta arriba. En ese instante, cuando iba a pasar a juveniles, Sergi tomó una decisión: el básquet. Ni él mismo sabía entonces lo que esto le supondría. Todo parecía indicar que aquella nueva promesa del Estu acabaría jugando en el Breogán más pronto que tarde, pero no fue así, por motivos que es preferible obviar —los que conocen el baloncesto lucense saben que no siempre las relaciones entre ambos clubes fueron... fluidas, por decir un calificativo plácido; también es parte de la historia, aunque no guste—.

Consecuentemente, Sergi se enroló en el Xuven Cambados, de Leb Plata, por expreso deseo de Yago Casal, su técnico por entonces. En este club coincidió con su hermano Érik y con sus amigos Adrián Chapela y Charles Nkaloulou, todos con pasado breoganista. Es aquí en donde el más joven de los Quintela dio un salto de calidad muy importante. Érik, su auténtico guía, fue una pieza fundamental en su evolución; le inculcó el amor por este deporte desde la cuna, la necesidad de luchar hasta el fin y a tener fortaleza mental en todo momento, por muy fuerte que soplasen los vientos. De hecho, su familia afirma que en aquella época Érik estaba más preocupado por su hermano que por él mismo.

La segunda temporada en el equipo pontevedrés, que pasó a dirigir Miguel Ángel Hoyo, fue la de su consolidación definitiva. Conocer a Hoyo fue vital para Sergi, porque lleva varios veranos trabajando con él técnica individual —además, de forma totalmente desinteresada—, lo que indudablemente repercute en la mejora de su juego.

Así hasta que la campaña pasada, con Natxo Lezcano de entrenador y Suso Lázare de presidente, Sergi recaló en el Breogán, el club de su vida, cumpliendo así uno de sus grandes anhelos deportivos. Eligió el número 42 en honor a Charlie Bell, uno de los más grandes jugadores que hayan vestido la camisola celeste.

La historia reciente es por todos conocida. Un primer año de aprendizaje intenso y menos minutos de los deseados y otro, este, en el que incluso decide partidos gracias también a las virtudes que ya atesoraba de alevín: una gran técnica, un físico privilegiado y saber aguantar la presión en los momentos decisivos, entregándose en cuerpo y alma en la pista. A estas aptitudes innatas les agregó todas las recomendaciones de los técnicos —Natxo Lezcano, Quique Fraga y Pablo Abuín—, de sus compañeros más veteranos y de su hermano —siempre Érik en su vereda—, como está dicho.

racias a aquella decisión capital de Sergi, ahora tenemos un muchacho de Lugo jugando en el Breogán camino de la ACB, el nirvana celeste, para emular a un reducidísimo grupo de baloncestistas lucenses que también lo lograron: Manel Sánchez, Tito Díaz, Suso Fernández, Liru Valiño, Manolo Jato, Ángel Rebolo, etcétera [Perdón por si hay olvidos].

Sergi Quintela Salvador, un dos nosos e historia viva del Breogán. "Cóntase e non se cre", como decía su abuela materna.

Sergi Quintela: un lucense en el edén
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