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Un equipo indefinido

Alberto Monteagudo, en el Ángel Carro. XESÚS PONTE
Alberto Monteagudo, en el Ángel Carro. XESÚS PONTE

Alberto Monteagudo solo repitió el once inicial en dos ocasiones desde que es técnico del Lugo

Marcos Martín, el speaker del Ángel Carro tendría difícil cantar la alineación del Lugo de carrerilla, casi sin pensar. No lo haría de forma automática porque apenas se ha repetido el once con Alberto Monteagudo en el banquillo lucense. En solo dos ocasiones el preparador manchego ha puesto sobre el césped a los mismos jugadores en un carrusel de cambios continuos obligados, en numerosas ocasiones, por las bajas en la plantilla rojiblanca.

En los 15 partidos dirigidos por Monteagudo desde que se hizo cargo del banquillo del Lugo el 29 de octubre, solo ha confiado o podido alinear el mismo equipo en dos partidos: ante el Alcorcón y la UD Las Palmas, ambas en el Ángel Carro.

Frente al equipo madrileño, en casa en la jornada 13, puso sobre el verde el mismo equipo que había empatado en Reus. Con un 4-4-2 como dibujo, Juan Carlos estuvo en la portería, mientras que la defensa estuvo integrada por Campabadal y Kravets en los laterales y Vieira y Josete en el centro de la zaga. Por delante, Seoane y Pita ejercieron como mediocentros, mientras que en los costados estuvieron Campillo e Iriome con Escriche y Cristian Herrera en la punta.

Tras dos partidos con onces distintos, Monteagudo volvió a formar con equipos idénticos en El Sadar ante Osasuna en la jornada 16 y en casa con la UD Las Palmas en la 17. La parte de atrás estuvo integrada por Juan Carlos bajo palos, con Campabadal, Vieira, Josete y Kravets como defensas. Seoane y Ramón Azeez ocuparon su sitio en el círculo central, con Iriome y Lazo como extremos. Cristian Herrera y Escriche formaron como los delanteros en un claro 4-4-2.

Sin embargo, tras el duelo con el conjunto canario Alberto Monteagudo no ha vuelto a alinear el mismo grupo en dos partidos seguidos. En los nueve encuentros jugados desde entonces, el Lugo formó desde el inicio con nueve equipos titulares diferentes.

No solo se debió a cuestiones tácticas, sino también a problemas con las lesiones y las sanciones de distintos jugadores además de las ventas de dos futbolistas básicos como Kravets y Azeez.

El caso del lateral izquierdo ucraniano, que salió con dirección a Leganés con un traspaso récord para las arcas del Lugo, supuso un problema importante para el preparador manchego.

Titular indiscutible, su ausencia no pudo ser cubierta por Luis Ruiz, con problemas en el ligamento lateral de una de sus rodillas, ni por un Orest Lebedenko con problemas de adaptación a la Liga y al equipo y que se encuentra aún lejos del tono físico adecuado, al llegar desde un Karpaty que estaba en pretemporada en enero.

La imposibilidad de poder contar con un carrilero izquierdo obligó a Monteagudo a poner a Campabadal a pierna cambiada o adaptar a un volante ofensivo como Juan Muñiz a la zona. Esta solución obligó, en varias ocasiones, a formar con una defensa de cinco hombres -tres centrales y dos carrileros- para proteger la zona y sufrir lo menos posible.

Desde la marcha de Kravets el Lugo ganó un partido -ante el Rayo Majadahonda por 3-2- y perdió tres.

También la baja de Ramón Azeez -que se fue vendido al Granada en el último segundo del 31 de enero- supuso un inconveniente para el entrenador de Valdeganga. El nigeriano era básico para el trabajo defensivo en el centro del campo gracias a su capacidad para cerrar espacios y ayudar a Seoane en la presión y el robo. Monteagudo no cuenta con un jugador así en su equipo, que ha estado huérfano del africano y ha saldado sus tres partidos sin él con tres derrotas.

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