El Triatlón do Miño recupera su esplendor

Diego Alonso gana en categoría masculina y Natalia Hidalgo domina entre las mujeres
Línea de meta para Diego Alonso. SEBAS SENANDE
photo_camera Línea de meta para Diego Alonso. SEBAS SENANDE

El triatleta chileno Diego Alonso se llevó la victoria de manera ajustada en la XXXIII Triatlón do Miñoe, celebrado en la mañana del domingo. Alonso se impuso a Antonio Benito (Cidade de Lugo Fluvial), que luchó por la primera plaza en una batalla muy atractiva para los espectadores y en la que el chileno se mantuvo firme con un ritmo muy constante que le sirvió para hacerse con la medalla de oro. Tras ellos, como tercer clasificado, llegó el leonés Kevin Tarek Viñuela (Cidade de Lugo Fluvial).

Uno de los favoritos, el compostelano Andrés Cendán (Cidade de Lugo Fluvial), vio como un pinchazo en su bicicleta no le permitió luchar por los primeros puestos de la clasificación. Además, dos deportistas sufrieron una caída en la que no se produjeron lesiones de importancia.

La categoría femenina dio comienzo sobre las 12.00 horas y la ganadora fue Natalia Hidalgo, con un tiempo de 1 hora y 9 minutos. La triatleta murciana del Cidade de Lugo Fluvial dominó en todo momento la prueba y el primer puesto no corrió peligro.

La lucha por la segunda plaza estuvo más igualada. Iria Fernández (Vilalba) y Ana Patricia Mulet (Cidade de Lugo Fluvial) mantuvieron una bonita batalla en la que la primera salió victoriosa, haciéndose con la medalla de plata.

En la categoría por equipos masculina, el Cidade de Lugo Fluvial logró el triunfo, seguido por el equipo Inforhouse y el Olímpico de Vedra. Por otro lado, en la categoría femenina por equipos, el Fluvial salió campeón, ya que solo había tres triatletas de este club para puntuar.

El XXXIII Triatlón do Miño congregó a más de 200 participantes que se dieron cita para competir en una de las pruebas con más arraigo en la ciudad de Lugo. La carrera se disputó bajo la distancia olímpica de sprint, es decir, con un recorrido de 750 metros de natación, en el río Miño; 19,5 kilómetros en bicicleta por la carretera de Ombreiro y 5 kilómetros más de carrera a pie (dos vueltas a un circuito en el paseo Fluvial del Miño). Como es habitual en la carrera lucense, se realizó siguiendo los parámetros que marca la distancia olímpica oficial. La organización fue todo un éxito y se desenvolvió sin incidentes de relevancia a orillas del río Miño.

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