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Un sentimiento celeste y transfronterizo

Álvaro Pardo. XESÚS PONTE
Álvaro Pardo. XESÚS PONTE

Aficionados de lejos de Lugo celebraron el ascenso del Breogán a través de las redes sociales y en el propio Pazo, adonde por ejemplo viajó el lucense Álvaro Pardo desde Leipz

Lo más difícil en un club deportivo es trascender a sus resultados, hacer germinar un sentimiento de pertenencia y endurecerlo de tal manera que nunca desaparezca. Al Breogán no le han afectado 12 años en la LEB porque cuenta con un espíritu colectivo incorruptible que ofrece consuelo en las derrotas y celebración en las victorias. Esa emoción celeste afloró eufórica tras el ascenso a la ACB. Lo hizo en todas las partes del mundo y con todo tipo de gentes a través de las redes sociales, con Twitter o Facebook como buques insignia. Pero también in situ, en el Pazo, aunque hubiera que viajar miles de kilómetros con el empuje de un sentimiento inexplicable para el que no lo vive.

Este último caso es el de Álvaro Pardo. Socio del Breogán desde hace 17 años –cuando tenía 9–, no dudó en viajar desde Leipzig (Alemania), donde está de estancia doctoral -cursa un doctorado en hidrogeología en la localidad suiza de Neuchatel- los últimos meses.

Odisea desde Leipzig
El viaje fue un poco odisea porque me tuve que recorrer Alemania de este a oeste en autobús y luego volar a Santiago

Poco le importó a Álvaro la incomprensión de sus compañeros o los 400 kilómetros entre Leipzig y Fránckfurt, desde donde voló a Compostela. Lo gastado en los billetes fue "el dinero mejor invertido en mucho tiempo".

"Fue un poco odisea porque la conexión directa con Santiago era desde Fránckfurt. Por eso me tuve que recorrer toda Alemania de este a oeste en autobús. Fue un viaje de casi doce horas, desde las diez de la mañana del jueves que salí de Leipzig hasta las diez de la noche en que llegué a Santiago".

No pudo hacer entender a sus compañeros y amigos qué es lo que mueve a alguien a hacer esto. Allí no hay Breogán, con lo que es difícil comprender el viaje para quien no tiene dentro su espíritu. "En Suiza, cuando decía que no quedaba con la gente para ver el partido del Breo les costaba entenderlo. Les costaba comprender el qué tendrá el equipo para no perderme ningún partido", valora Pardo, quien añade que en Alemania "les costó entender que no había ninguna negociación posible y me marchaba para ver el partido".

Sentimiento celeste
En Suiza les costaba entender qué tendrá este equipo para no perderme ningún partido

Álvaro Pardo lleva sufriendo y disfrutando por el Breogán desde "la última temporada de la primera etapa de Paco García". Le da igual si es en el Pazo –es abonado pese a la distancia y que apenas puede ir a partidos– o por internet en su domicilio. "Soy socio aun estando fuera. Este año he ido a tres partidos y el año que viene me haré socio aunque no viva aquí para poder ir siempre que venga. Creo que es una manera de ayudar al club", destacó.

La trayectoria en modo "apisonadora" del Breogán le permitió a Álvaro "hacer cábalas de cuándo podría ser el día del ascenso". Por ello reservó los vuelos "para ver el partido de Coruña y Oviedo, porque la cosa pintó peor de lo que se esperaba. No contaba con que Manresa y Prat perdieran la jornada anterior y tuve que cambiar los vuelos. Me costó su dinero, pero mereció la pena".

Tras una semana de nervios, "al no estar en Lugo", el viernes tenía "más ansiedad porque llegara el partido". "El jueves dormí muy bien y el viernes pasé la mañana tranquilo. Desde las cinco ya quedé con gente para tomar algo e ir calentando un poco. Bajamos una hora antes al Pazo y luego la celebración ya fue toda la noche".

Partido ante el Sammic
Me esperaba un duelo más relajado. No ganar de 20 puntos, pero tampoco llegar al último minuto pudiendo perder

Durante el partido tenía miedo a una "breoganada", sobre todo "en el momento del balón que pierde Úriz a falta de dos minutos". "Me esperaba un partido más relajado. No ganar de 20, pero tampoco llegar al último minuto con opciones de perder. Salió todo como quería que saliera e hizo honor a lo que es el Breogán, que es sufrir hasta el final", apostilló. "Cuando acabó el partido bajé a la pista. Yo jugué en el Estudiantes y Quique Fraga fue mi entrenador. Lo fui a abrazar y estuve hablando con él. Luego abracé a mucha gente que conoces de todos estos años, de desplazamientos y sufrimiento".

Ahora espera que vaya todo bien "administrativamente" y el ascenso "se pueda materializar". La ACB espera al Breogán y también a Álvaro, aunque tenga que viajar desde donde sea.

Algunos de los tweets que felicitaron al Breogán por su ascenso

 

 

 

 

 

 

 

 

Un sentimiento celeste y transfronterizo