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El Río Breogán retorna a la ACB a lo grande

Iván Cruz celebra el triunfo. LEB
Iván Cruz celebra el triunfo. LEB
▶ En un excelente encuentro, el conjunto lucense no tuvo rival en un Granada que se vio superado desde el inicio. Los de Epifanio guardaron su mejor partido del año para el último día

Lugo vuelve a la ACB. Dos años después del descenso, materializado el 18 de mayo de 2019 en Andorra, el Río Breogán logró el retorno a la Liga Endesa. Y lo hizo por la puerta grande. Protaganizando el mejor partido de la temporada y no dando opción a un Covirán Granada incapaz de responder a la fulgurante salida de los de Diego Epifanio y después de llegar a su intensidad y acierto.

La imagen de este domingo del conjunto breoganista fue inmejorable. Fue el reflejo de un encomiable trabajo en equipo. Todos y todo funcionó a la perfección. Empezando por un inicio de partido extraordinario, pleno de acierto y de esfuerzo defensivo. A los tres minutos la ventaja lucense era de diez puntos (3-13), al final del primer cuarto de diecisiete (12-29), la ventaja superaba la veintena en el minuto 13 (13-34) y los treinta de ventaja, absolutamente inusual en una final, se alcanzaron poco después del descanso, minuto 23, (29-59).

En definitiva, fue una final plácida, dominada de principio a fin y sin sufrimiento. Es decir, un ascenso que parece impropio para el Breogán acostumbrado a sufrir al límite en todos y en cada uno de sus logros.

El Río Breogán salió a por todas. Probablemente consciente de que fisicamente estaba mucho más entero que su rival, empezaron con una intensa defensa, con mucha actividad, muchas manos, inquietando constantemente a su par. En definitiva ahogando a su rival. Pero además el arranque ante el aro rival fue espectacular. Dos canastas triples de Ahonen se vieron acompañadas por tres robos consecutivos de la defensa breoganista que se tradujeron en puntos de Erik y Sollazzo. Justo después del primer tiempo muerto del entrenador local (minuto 3), el jugador con pasaporte italiano anotaba una nueva canasta triple —iban cuatro de cinco intentos para el conjunto breoganista— que apenas en cuatro minutos ya distanciaba de forma significativa a su equipo (3-16).

En esta ocasión el ritmo lo marcaba el Río Breogán. Erik Quintela manejo el juego con maestría, hizo correr a su equipo y dejar en evidencia algo que ya se sabía que el Granada corre muy bien hacia adelante pero que le cuesta hacerlo en el balance defensivo.

A pesar de ese espectacular inicio, (12-29) al final del primer cuarto, aún quedaban las dudas sobre la irregularidad, que sobre todo fuera de su cancha, venía mostrado el conjunto breoganista sobre todo desde el inicio de la segunda fase. Pero esta vez, no se registró ni el más mínimo bajón. Ni para respirar. Ni con las rotaciones porque el Breogán como es lógico no pudo mantener el gran acierto inicial pero si logró sostener la gran actividad defensiva y, una vez más, su dominio del rebote.

La incapacidad del Covirán Granada se hizo más patente con el paso de los minutos. Quisieron endurecer su defensa pero no lo lograron porque su rival era más consistente y más fuerte y en ataque no encontraban la forma de romper la sólida defensa rival. La temible tripleta del conjunto andaluz, Thomas Bropleh, Alex Murphy y Lluis Costa fueron ayer prácticamente inofensivos porque no tuvieron ni un respiro. Ni siquiera cuando el partido estaba prácticamente decidido y esto fue muy pronto.

En el segundo cuarto, el Granada ya había intentado casi todo, incluída la defensa zonal, para frenar todo lo que se le venía encima pero no encontraron la forma. Así las diferencias en el marcador seguían creciendo con el paso de los minutos. Al mismo ritmo que la desilusión y la decepción lo hacían del conjunto local.

Se llegó al descanso con veinte puntos de ventaja (29-49) pero sobre todo con la sensación de que el partido no tendría más historia. Que ayer la diferencia entre ambos conjuntos era tan evidente que ni siquiera el más optimista de los andaluces podría creer en la remontada.

Pero por si acaso, en el Breogán nadie aflojó. Tenían a su rival totalmente KO y no querían darle vida. Y el golpe definitivo se produjo en los primeros minutos de la reanudación, un parcial de 0-13 que remataba definitivamente al rival (29-62).

Aún quedaban quince minutos para el final. Todo un suplicio para el conjunto y la afición local. Pero el Granada lo afrontó como lo hacen los grandes, con orgullo, con deportividad y con la cabeza alta. Lo merecen. Una final, un partido no debe ni puede desmerecer su gran trabajo durante la temporada.

El Río Breogán tampoco hizo más sangre de la necesaria. Acabó demostrando que su plantilla es de un gran nivel para esta categoría aunque no siempre se haya visto y hayan exhibido demasiados altibajos. Aunque también es cierto que el equipo lucense supo responder siempre en los momentos cruciales del año.

Y para que la fiesta fuera completa, el gran detalle del capitán Salva Arco dejando que dos lucenses, Sergi y Erik Quintela, levantarán la Copa de Campeones.

El Río Breogán retorna a la ACB a lo grande
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