"Yo no quise causarle ningún perjuicio al Breogán con mi acto"

"Sentía que tenía que estar allí", dice Yasmín Ietum, la joven que fue expulsada del Pazo el miércoles por mostrar una bandera palestina 

Yasmín Ietum, en el momento de abandonar el Pazo. SEBAS SENANDE
photo_camera Yasmín Ietum, en el momento de abandonar el Pazo. SEBAS SENANDE

Corría el tercer cuarto del partido entre el Río Breogán y el Hapoel Holon israelí cuando alguien en el Pazo, detrás del banquillo breoganista, sacó una enseña palestina, saltándose la prohibición de entrar en el recinto celeste con banderas, pancartas u otras simbologías susceptibles de alterar el orden público relacionadas con el conflicto entre Israel y Hamás.

Fue Yasmín Ietum, ciudadana española de origen palestino y aficionada al Breogán, quien actuó "de forma independiente", según reconoce. Su motivación era diáfana. "Sentía que tenía que estar allí, apoyando a toda esa gente que están matando en Palestina, sobre todo a los niños. Era un pequeño homenaje a todos ellos", esclarece.

"El Pazo me pareció un buen sitio para hacerlo, sin querer faltar en ningún momento a la afición del Breogán. Me puse en un sitio además en donde enfocasen las cámaras para que se sepa que hay gente que los apoyamos. ¿Por qué nos silencian? Lo único que hacemos es protestar porque están matando a gente, a niños, de forma atroz", agrega Yasmín.

Incidiendo en el tema del silencio, la joven reitera que quieren amordazar a los que piensan como ella, en todos los ámbitos, también en el deporte. "Aunque vengan de arriba sanciones eso no me puede amedrentar, porque hay niños que siguen muriendo a diario en Palestina. No nos pueden silenciar a todos los niveles, en los medios, en los eventos deportivos... ¿A que se referían con eso de ‘banderas que inciten a la violencia’? El problema será quién incita, quién es violento", expresa con emoción.

"Cuando juega un equipo israelí se imponen sus normas. Todas las protestas se acallan. Siguen intentando ocultar la realidad", añade Ietum.

Yasmín manifiesta que se sintió "sorprendida" cuando sacó la bandera de Palestina y fue precisamente la gente que se encontraba a su alrededor la que avisó a la Policía. "Aunque iba preparada para todo no me lo esperaba, la verdad", comenta con un halo de decepción. "Pones en riesgo al Breogán", "eres una ignorante por llevar una bandera", "traes la política al deporte", apunta que le gritaron. Pero no todo había terminado.

Cuando un miembro del personal de seguridad del Breogán la advirtió que debía abandonar el recinto — "todos los empleados del club fueron muy amables conmigo", matiza la joven— una persona le arrancó la bandera de las manos de forma agresiva. Otros le lanzaron improperios o le hicieron cortes de manga mientras ella, callaba y caminaba. "Creía que la causa, sobre todo por los niños —enfatiza de nuevo—, pesaba más que un partido", afirma. 

Condujeron a Yasmín hasta la salida en una especie de sendero de expiación. "Escuché abucheos y afrentas. Yo solo saqué mi bandera de forma pacífica, no cometí violencia, no insulté. Cuando me dijeron que me tenía que ir me fui", revela la joven. "Entiendo la postura del club con su comunicado. Yo no quise causarle ningún perjuicio al Breogán. Mi intención fue mostrar mi apoyo al pueblo palestino", concluye. 

La Policía le cogió los datos a Yasmín y así finalizó este episodio que marcó la jornada de la Basketball Champions League.

Denuncias por las pintadas

El Río Breogán y el Durán Maquinaria Ensino, por otra parte, presentaron este jueves sendas denuncias por las pintadas de Palestina libre que aparecieron perfiladas en dos furgonetas, una de cada club, estacionadas delante del Pazo dos Deportes el pasado miércoles por la mañana.

Por otra parte, desde el club celeste se indicó que las medidas de seguridad del Breogán-Hapoel —considerado partido de alto riesgo— funcionaron perfectamente. Desde la entidad breoganista se quiso hacer hincapié en que "estaba obligado" a sacar a la luz el comunicado que emitió antes del choque .

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