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Peligro e insensatez

La afición anima al Breogán en el Pazo en un partido. SEBAS SENANDE
La afición anima al Breogán en el Pazo en un partido. SEBAS SENANDE

El consejo de administración naufraga al dejar a la deriva al Breogán en un instante delicado ►La entidad precisa nuevos consejeros, sobre todo para inscribirse cuanto antes en la LEB Oro

LUGO. Fracaso absoluto. No se puede definir de otra manera el trabajo del consejo de administración que llevó las riendas del Breogán en los últimos tiempos. Ni el ascenso logrado en su momento, ni otros logros positivos que también existieron pueden servir de eximente cuando, siendo los máximos responsables de la entidad, ponen su existencia en grave peligro.

No ha encontrado una mínima correspondencia una entidad, la del Breogán, compuesta por una masa social que ha respondido de forma intachable, incluso sorprendente, que ha estado en los buenos pero, sobre todo, en los malos momentos, que esta temporada han sido muchos, que a pesar de todo ha respaldado a sus dirigentes.

No se trata de distinguir entre malos y buenos entre los más o menos responsables porque el consejo de administración es un órgano colegiado y, por lo tanto, sus decisiones son asumidas por sus miembros. La realidad es que el citado consejo de administración se ha disuelto en el peor momento, en un periodo crucial para el propio Breogán. Probablemente no se han medido las consecuencias.

Los puntos de vista distantes entre los consejeros dimitidos y el presidente de la entidad existen, como reconocieron ellos mismos, desde hace mucho tiempo. No es algo nuevo. Posiblemente desde el despido de Natxo Lezkano las diferencias entre los miembros del consejo se han agrandado, llevando a la entidad a una compleja situación de la que, hay que insistir en ello, todos son responsables.

Pero si se ha soportado ese estado de cosas durante meses no se explica que justamente a poco de más de dos semanas para que se cierre el plazo de inscripción para participar en la LEB Oro –y esto implica la presentación de un aval de 150.000 euros y el pago de la cuota de 36.000 euros- se deje totalmente descabezado al club.

Con la dimisión de los dos consejeros, el club lucense no tiene ninguna capacidad de maniobra. No puede adoptar ningún tipo de acuerdo ni siquiera hacer uso de sus cuentas bancarias mientras no se recomponga su órgano rector.

Para ello es necesario incorporar por cooptación, como mínimo, a dos nuevos miembros al consejo de administración. En plena fase de ampliación de capital –a lo que obviamente tampoco favorece en nada todo este caos– puede ser complicado encontrar a dos personas dispuestas a torear con una situación como la actual, asumiendo todo lo que no se ha hecho y con un ambiente crispado en torno al Breogán.

Y cuando se habla de la paralización del club no queda otra que volver a insistir en la falta de estructura de la entidad. O en la falta de confianza en lo que hay. La pasada temporada se nombró a un director deportivo que sigue en su puesto. Por lo tanto, no se entiende que se pueda hablar de falta de entendimiento en los consejeros para tomar decisiones como la contratación del entrenador o posibles renovaciones. ¿No habíamos quedado que el consejo no entraba en temas deportivos?

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