Olvidar la guerra por unas horas

Mark Padun, ciclista nacido en Donetsk, celebró su triunfo en la contrarreloj de Sarria y mandó "un mensaje de apoyo a Ucrania"
Mark Padun dedica el triunfo de etapa a Ucrania. SEBAS SENANDE
photo_camera Mark Padun dedica el triunfo de etapa a Ucrania. SEBAS SENANDE

Una sonrisa a 4.500 kilómetros de distancia de la tristeza. Un día de felicidad lejos de la desgracia. Un tiempo, por escaso que fuera, reservado para la euforia y el regocijo. Unas horas en las que la cabeza y el alma se alejaron de una realidad dura en la que se quedaron los suyos. Mark Padun vivió en Sarria una jornada de alegría para olvidarse de que, en aquella ciudad en la que había nacido hace 25 años y en la que reside su pasado y su presente, hay una guerra cruel y absurda.

El corredor del Education First nació en pleno Donbas, en Donetsk, en el corazón de un conflicto entre Ucrania y Rusia que desembocó en una invasión que preocupa al mundo entero.

Cuando Mark Padun nació, el 6 de julio de 1996, Donetsk formaba parte de una Ucrania que tenía cinco años de vida como país independiente, desligado de una Unión Soviética moribunda y cadavérica. Dos décadas después, el Donbas se fracturó en una guerra entre facciones separatistas prorusas y proucranianas y en la declaración de la República Popular de Donetsk, reconocida por Rusia e invadida desde la semana pasada.

Cuando el presidente ruso Vladimir Putin ordenó a sus tropas entrar en Ucrania, Mark Padun dormía pensando en triunfar en O Gran Camiño.

El ciclista del EF era uno de los grandes favoritos para hacerse con la victoria final junto a Alejandro Valverde, Michael Woods, su compañero Hugh Carthy o Jesús Herrada.

Pero el conflicto y la preocupación por el futuro de su familia y amigos afectaron al ucraniano, que tardó en tomar el pulso a la carrera gallega.

Se alojó en el pelotón entre Porriño y Vigo, naufrago en los tremendos repechos del Ézaro un día más tarde, donde cedió 1 minuto y 1 segundo ante Woods y 45 segundos con respecto a Valverde. Comenzó a brillar en Ourense, en las paredes de los puertos de Seragude y Moura, donde dio guerra a los mejores y entró quinto en la meta de Luintra a 51 segundos de Valverde.

Pero fue en Sarria donde Mark Padun se coronó para entrar en el podium final de O Gran Camiño, ser el mejor en la etapa final contra el crono y dejar a un lado, por unas horas, el horror de la guerra que asola su país.

"Estoy feliz. Es mi primera carrera con mi nuevo equipo (pasó del Bahrein al EF esta temporada), hice tercero en la general y logré la victoria de etapa. Es increíble, pero no puedo estar completamente feliz", dijo el de Donetsk.

Padun se acordó del pueblo ucraniano, de sus compatriotas, de "todo lo que está sucediendo" en su país con él a miles de kilómetros. "Desde aquí, lo máximo que puedo hacer es mandar un mensaje de apoyo a Ucrania", indicó el ciclista, agradecido al equipo por "confiar" en él.

Respecto al triunfo de etapa, dijo que al ver el perfil pensaba que podía irle "bien", pero "no tenía claro" que pudiera ganar.

Tres corredores afectados por el conflicto bélico
Dos ucranianos y un ruso tomaron la salida en la primera etapa de O Gran Camiño. Mark Padun (EF) y Andrii Ponomar (Drone) compartieron asfalto con Savva Novikov (Kern Pharma). Pero no llegaron los tres al final de la prueba gallega. Padun brilló con un tercer puesto y el triunfo en la contrarreloj individual de Sarria. Novikov no tuvo gloria más allá del trabajo de gregario y el esfuerzo diario que le dio el puesto 65 de la clasificación final, a 21 minutos y 13 segundos del ganador Alejandro Valverde y a casi 20 minutos de Padun.

Retirada entre lágrimas
No pudo cruzar la meta Ponomar, al que el conflicto derrotó en las carreteras ourensanas. El corredor del Drone se bajó de la bicicleta en el primer paso por Luintra, entre lágrimas, y se sentó en un banco de madera, detrás de los coches de la Guardia Civil.

La preocupación por la guerra en su país hizo que no pudiera competir y se quitó el dorsal de su espalda.

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