4-1. La ofensiva de Celta B corta las alas de un sobrepasado Lugo en Balaídos

Los de Roberto Trashorras se adelantaron con un cabezazo de Ledesma en una jugada iniciada con un balón al palo.  El club vigués dominó tras el descanso y la calidad de su tridente de ataque fue decisiva para finiquitar el partido
Un instante del partido. ADG MEDIA
photo_camera Un instante del partido. ADG MEDIA

La solvencia ofensiva del Celta B fue demasiado castigo para un CD Lugo que comenzó adelantándose a los cuatro minutos con un cabezazo de Willy Ledesma. A partir de este momento, la resistencia visitante se esfumó.

El tridente formado por Pablo Durán, Alfon y Rubén Blanco desarbolaron el novedoso esquema 5--4-1 presentado por los albivermellos, que no supieron salir de la presión adelantada de los celestes.

Roberto Trashorras hizo caso a las estadísticas que demostraban la fortaleza del filial céltico en Balaídos y colocó, por primera vez esta temporada, una línea defensiva con tres centrales. Carlos Julio completaba el tridente junto a Morgado y Gorka.

Todas las precauciones eran pocas ante el conjunto más goleador de la categoría con 54 goles, 34 de ellos en su feudo.

El CD Lugo sorprendió al Celta B, al público e incluso al marcador al abrir la lata a los cuatro minutos.

Sin tiempo, para casi para asentarse sobre el césped, los albivermellos montaron un rápido contragolpe. Thiago Ojeda aproximó el balón al borde del área, disparó y el balón acabó en el palo. El posterior rechace lo transformó Willy Ledesma en un tiro que despejó como pudo Ruly. El pichici albivermello aguantó la posición enviar de cabeza, en segunda instancia, el balón al fondo de las redes olívicas.

El primer tanto del derbi gallego dio paso al dominio local. Los celtistas mantuvieron el acoso sobre la portería de Lucas Díaz hasta el descanso.

Fer López disparó por encima del larguero al aprovechar un robo en la presión alta, que gozaron de una doble ocasión en un disparo de Alfon y otra de Pablo Durán, que tuvo que enviar la zaga albivermella a saque de esquina.

Los hombres de Trashorras pasaban dificultades para superar la línea de presión local en tres cuartos de cancha, hasta que llegó una cabalgada de Johaneko por la banda derecha cuyo centro en la línea de fondo no encontró rematador.

El Celta B no se resignaba en su empeño por igualar el partido, y fue Dela quien hizo subir las pulsaciones en el banquillo rojiblanco con un tiro raso pero demasiado cruzado que se perdió por uno de los fondos de Balaídos.

En un nuevo arreón del Lugo, Nacho Quintana se fue por velocidad hasta la línea de fondo, pero en su intento de regate estuvo demasiado lento ante el central celeste, que envió el balón a un córner sin consecuencias.

La última advertencia lucense de los primeros cuarenta y cinco minutos dio pasó a una doble ocasión del filial celeste protagonizadas por un efervescente Dela. En la primera regateó a dos rivales al borde del área y su posterior latigazo lo envió, con apuros, Lucas Díaz a córner. A continuación, el delantero vigués vio como su disparo se marchaba escorado.

Fue el último aviso de un Celta B que dispara siempre con bala. En un error garrafal en el despeje de Lucas Díaz, Pablo Durán le roba el balón, se adentra en el área y cede a Alfon, que con tres jugadores del Lugo defendiendo la portería cuela el balón por el único resquicio libre (1-1).

El Lugo intentó recomponerse del mazazo pero sus esfuerzos fueron inertes ante la superioridad de los vigueses en la segunda parte.

Morgado pudo darle la vuelta al marcador en el primer minuto de la reanudación pero su tiro, pegado a la línea de gol se fue a las nubes en la mejor oportunidad para darle la vuelta al partido.

Del ataque del Lugo nada más se supo. La rapidez de las transiciones unidas a la calidad de la cantera celeste trajeron una lluvia de goles en contra tras el descanso.

El capitán Raúl Blanco remata dentro del área pequeña al aprovechar una asistencia de Javi Rueda, en una jugada hilada con un taconazo inicial de Pablo Durán. La salida en la punta de ataque de Antoñín y Víctor Narro pasó desapercibida justo antes de que llegase el 3-1.

Thiago Ojeda se entretiene en la medular, lo justo para que Pablo Durán le robe el esférico, avance sin que ningún jugador lucense le siga el ritmo para ejecutar la jugada personal con un tiro potente y raso que se cuela pegado a la cepa del palo.

Con el Lugo totalmente descompuesto y maniatado en el centro del campo, llegó el 4-1 definitivo. El Celta B reservó lo mejor para el final. Alfon se deshizo de tres defensores albivermellos, el último regate con caño incluido,para cederle el balón en banda a Rubén Blanco que con una genial rosca colocó el balón lejos de los guantes de Lucas Díaz.

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