Una odisea en celeste entre Lugo y Belgrado

Cuatro aficionados del equipo lucense viajaron hasta la capital de Serbia para apoyar a su equipo en su efímero retorno a Europa
Daniel Dorado, Eva, Ángel y Míchel Alegría, en el Sala Pionir. TWITTER (@officialdifusor)
photo_camera Daniel Dorado, Eva, Ángel y Míchel Alegría, en el Sala Pionir. TWITTER (@officialdifusor)

Mientras los jugadores y el cuerpo técnico del Río Breogán empaquetaban sus cosas y las metían en el compartimento para las maletas del autobús que los llevaba al aeropuerto, Daniel Dorado, Míchel Alegría, Ángel y Eva comenzaban el mismo viaje, sin las comodidades de los jugadores del equipo lucense, organizado por su cuenta a base de ilusión y fe en el color celeste.

Los cuatro habían decidido que poner fin a 36 años de espera bien valían el esfuerzo de una odisea de casi todo tipo de transportes para acudir a Belgrado y, en la capital serbia, llegar al Aleksander Nikolic Hall. En el pabellón anteriormente conocido como Sala Pionir había jugado el Breogán en su última aventura europea, nada menos que en enero de 1986.

Allí, en la grada de la instalación deportiva balcánica, esperaban vivir una nueva gesta del club lucense que los condujese hasta la siguiente fase de la Basketball Champions League.

Tras llegar a Belgrado, instalarse en la capital serbia y descifrar la manera de acercarse al pabellón, los cuatro lucenses acudieron, una vez más, a apoyar a su equipo.

No era un partido de la Liga ACB, era el primer paso para ocupar un sitio en la fase de grupos de esta competición continental, de la que el Breo se despidió.

En el Aleksander Nikolic Hall instalaron el color celeste, ocuparon un sitio entre contrarios, entre los aficionados del Meridian que apoyaban a su equipo.

No se llenó el pabellón. El infierno serbio distó mucho de generar un ambiente hostil. Allí animaron como si fuera el Pazo, como si estuvieran al lado del Miño y vivieron un día igual de histórico que aciago.

Comentarios