Nadie va a regalar nada

Pese a la dolorosa derrota del pasado sábado, el Río Breogán todavía depende de sí mismo para conseguir la permanencia. El próximo partido, ante el Palencia en el Pazo, se antoja vital

Partido entre el Río Breogán y el Bilbao en el Pazo dos Deportes. VICTORIA RODRÍGUEZ
photo_camera Partido entre el Río Breogán y el Bilbao en el Pazo dos Deportes. VICTORIA RODRÍGUEZ

La derrota del Río Breogán ante el Surne Bilbao el pasado sábado (68-80) fue especialmente dolorosa por dos motivos. En primer lugar porque a priori parecía un encuentro asequible para que el conjunto lucense pudiese sumar su octava victoria en la Liga Endesa, sobre todo al disputarse en el Pazo dos Deportes, pero en esta competición todos los equipos todavía luchan por sus objetivos particulares con todas su armas disponibles. En consecuencia, nadie va a regalar nada. Dos semanas antes, el conjunto celeste había logrado un valioso -y sorprendente- triunfo en Barcelona, pese a la diferencia entre ambos equipos en la clasificación.

Por otra parte, no haber ganado al conjunto vasco sitúa de nuevo al Breogán en puestos de descenso-es decimoséptimo, con 7 victorias, las mismas que tiene el Obradoiro, pero con el basketaverage particular perdido con el equipo de Santiago- después que el Granada consiguiese su octavo triunfo tras ganarle al Joventut en la capital nazarí (86-83). A estas alturas de la temporada resulta vital sumar, pero también que no lo hagan los rivales que luchan por el mismo objetivo: mantener la categoría en la ACB. Y en esa coyuntura se encuentran a día de hoy 7 equipos -el Bilbao salió de la tesitura al conseguir en Lugo su duodécima victoria-, aunque en situaciones bien dispares.

A falta de solo siete jornadas para que finalice la competición (ver las tablas anexas, con el calendario de cada equipo implicado en la lucha por la permanencia; sobre fondo azul figuran los enfrentamientos entre rivales directos), Breogán y Zaragoza son los únicos que van a disputar cuatro partidos en casa. El resto solo jugarán tres a favor de ambiente.

¿Supone esto una ventaja de antemano? En principio debería, siempre y cuando la afición entienda que no es sencillo para algunos jugadores competir con tanta presión -el propio Veljko Mrsic, técnico breoganista, hizo referencia a este "nerviosismo" durante la rueda de prensa posterior al choque ante el Surne- y que en el transcurso de cada partido hay altibajos. Y es ahí, en esos momentos malos, si se arropa a los baloncestistas, cuando competir en casa se convierte en algo primordial. Esto parece garantizado en el Pazo, pues los devotos del conjunto lucense saben perfectamente cómo espolear a los suyos y crear un infernal ambiente positivo.

Se pueden hacer todo tipo de cábalas observando los encuentros que deben disputar cada uno, pero es indudable que el Río Breogán tiene en su mano la salvación, esto es, depende de sí mismo. Y la mejor receta es ir "partido a partido, posesión a posesión, luchando cada balón como si fuese el último", recurriendo de nuevo a las palabras de Mrsic.

Según este axioma, el próximo encuentro es el más importante, pero es que además objetivamente lo es. El Breogán recibirá al Palencia este sábado (19.30 horas) con la obligación de intentar -a veces las bola no entra, pero la perseverancia, la lucha y la intensidad no son negociables en el cuadro celeste- ganar. Pese a que se ha reforzado mucho y bien, pese a que a Luis Guil le cambió la cara al equipo desde su llegada, pese a que se juega prácticamente sus últimas opciones de engancharse a la lucha por la permanencia en Lugo... El conjunto castellanoleonés es el actual colista de la competición -firma 5 victorias-.

Consecuentemente, no solo supone una gran oportunidad para que el Breogán gane, sino también una auténtica final para descartar a un competidor y continuar presionando a sus rivales. El conjunto lucense todavía deberá visitar Granada y recibir al Andorra -el equipo del extécnico breoganista Natxo Lezcano rubrica 9 triunfos-, pero "al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar", enuncia un poema de Antonio Machado.

Por tal razón, no hay que perder ni un segundo lamentándose por las victorias que no llegaron, por muy infortunadas que fuesen algunas de esas derrotas, y focalizarse en la siguiente meta: tratar de vencer al Palencia.

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