"No hay nada perdido todavía, todo está en nuestras manos"

El jugador lituano (Kelme, 22-2-1996) regresó este curso a la ACB tras su paso por el Manresa en la campaña 2020-21. Aunque le costó arrancar, ya exhibe las aptitudes por las que fue fichado: intensidad, físico, reboteador y capacidad para generar juego desde el poste bajo
Martynas Sajus, en un encuentro de esta temporada. XESÚS PONTE
photo_camera Martynas Sajus, durante un encuentro de esta temporada. XESÚS PONTE

En el Breogán reconocen estar encantados con la "profesionalidad" e "implicación" que demuestra Martynas Sajus. El lituano está atravesando probablemente por su mejor momento, física, técnica y tácticamente, desde que arribó al conjunto celeste, una vez que el equipo ha ido encontrando la estabilidad y continuidad en su juego. Y es que un 'cinco' físicamente poderoso como Sajus necesita recibir balones cerca del aro para hacer daño, algo que no siempre se ha podido conseguir en la presente temporada. Lo que nunca la ha faltado al gigante de Kelme es su disposición para trabajar y mejorar y su talante, afable y discreto.

¿Cómo recuerda su debut con el primer equipo del Zalgiris Kaunas, en su Lituania natal?
Fue difícil porque era joven y nuestro entrenador era Sarunas Jasikevicius, un técnico estricto. Para mí fue muy complicado, por el alto nivel de técnica y de estrategia que se requería y acordarse de todos esos sistemas resultaba complejo. Pero también conseguí mucha experiencia, especialmente por poder jugar a un nivel alto. Al final esto fue muy importante para el futuro, pero no tanto en ese momento [sonríe].

¿Por qué se decidió finalmente por el Breogán?
Sabía que este era un buen club, con buenos fans y una buena comunidad y por supuesto la ACB es la mejor Liga doméstica de Europa. Esto todo el mundo lo sabe y por eso todos queremos competir aquí, a un nivel alto.

Ya había estado jugando en la Liga Endesa en el Manresa, ¿notó alguna diferencia en la competición entre aquella etapa y esta?
Cuando llegué a Manresa no conocía lo que me iba a encontrar en la ACB. Eso sí, sabía que en esta Liga iba todo mucho más rápido. Además, ese año fue el del covid y jugamos sin aficionados. Fue una experiencia completamente nueva para mí, al principio difícil. Cuando vine aquí pues ya sabía lo que podía esperar de la competición.

¿Cómo valora la situación actual del equipo?
Como ya he comentado en otras ocasiones, todavía no hay nada perdido. Estamos todavía compitiendo, hay 12 partidos por delante y tenemos nuevos jugadores en el equipo. Tuvimos ahora el parón y creo que lo hemos aprovechado para mejorar. Estamos preparados para competir y acabar la temporada en la mejor clasificación posible para que tanto el club como los aficionados estén satisfechos. Nada está perdido y todo está en nuestras manos.

¿Tiene la sensación que el equipo podría haber conseguido alguna victoria más, que se escapó en los últimos momentos?
No podría contar cuántas. No tuvimos nada de suerte en ese sentido durante esta temporada, donde incluso se nos escaparon dos partidos en la prórroga. Creo que perdimos en total seis encuentros por la última posesión en ataque o por la última defensa. Personalmente pienso que tenemos que olvidarnos de todo esto y concentrarnos en lo siguiente; eso que ha pasado ya no lo podemos cambiar.

¿Qué le pide su técnico, Veljko Mrsic, en todos los aspectos del juego?
Depende de la situación puede pedirme algo físico, técnico o táctico. Si juego contra un hombre fuerte tengo que ser físico, pero si cambio y estoy con uno mas pequeño tengo que ser inteligente y más rápido.

¿Que destacaría del Breogán, más allá de lo estrictamente deportivo?
Primero, la comunidad. Todos los aficionados, el staff, todo el mundo es amigable e incluso a pesar de no tener una gran temporada nos tratan de la mejor forma posible. Todo es bueno aquí.

¿Cuál es el jugador que más le ha impresionado en la Liga Endesa?
Siempre es un placer ver jugar a Ante Tomic y tenemos la oportunidad de enfrentarnos a él en el siguiente partido (el Joventut-Río Breogán se disputa este sábado). Hay muchos grandes pívots que actúan en esta Liga. Jan Vessely (interior del FC Barcelona) también me agrada; no muchos jugadores pueden tirar como él, en ese pick&pop. Yo intento aprender como hace, tanto cuando decide tirar como cuando busca otras opciones.

Ya que mencionó al pívot del Joventut, ¿cuál considera que es la mejor forma para poder parar a Ante Tomic?
No lo puedo decir, pero estamos preparados para él, por supuesto [se ríe]. Lo estamos entrenando, sabemos que es un buen jugador en el poste bajo, un gran pasador, difícil de defender, pero también sabemos que está en un momento en el que no puede correr de arriba abajo durante todo el tiempo y podemos utilizar nuestra energía contra él. Seguramente si está un poco más cansado es más fácil de defender [sonríe].

¿Qué supone para usted jugar en el Pazo?
Me gusta escuchar el himno del Breogán en gallego y ese momento es realmente muy especial.

No estamos teniendo una gran temporada, pero los aficionados no nos están juzgando y esto los jugadores lo agradecemos mucho

¿Siente el calor de la afición en su día a día, más allá de cuando juega?
Por supuesto, constantemente me saludan. Nuestros seguidores siempre intentan apoyarnos en todo momento. Como he dicho antes, no estamos teniendo una gran temporada, pero los aficionados no nos están juzgando y esto lo agradecemos mucho. Todos estamos tratando de mostrar nuestra mejor versión. Asimismo, nos sentimos respetados por ellos.

¿Qué es lo que más le gusta y le disgusta de Lugo?
Lo que más me gusta es la comida. Me agrada el menú del día en diferentes sitios; primer plato, segundo plato y postre [ríe]. Me complace salir por la tarde y ver cómo la gente está charlando, bebiendo una cerveza, tomando un vino... viviendo la vida en definitiva. En Lituania no hacemos esto tanto. Y lo peor, por supuesto, la lluvia [se carcajea].

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