Mucho más que una lección de integración

El conjunto verdiblanco junto a su entrenador, Jacobo Corol (Foto: Antonio López)
photo_camera El conjunto verdiblanco junto a su entrenador, Jacobo Corol (Foto: Antonio López)

«Cuando hace frío no hago nada», comenta Piki, sin rastro del portugués que hablaría si hubiera permanecido en su Cabo Verde natal. Juega de centrocampista o central, aunque también, de delantero. Es polivalente. Él junto a otros 24 niños conforman la plantilla del SD Burela infantil. Un equipo que «mejora día a día», según su técnico, Jacobo Orol.

Tras un comienzo difícil, han logrado superar las adversidades y llegar a ocupar el tercer lugar en la clasificación. «En los primeros entrenamientos no estaban acostumbrados a la disciplina», señala el entrenador, quien a su vez confiesa, -entre risas- que se «desmoralizaba». Sin embargo, tras ganar tres partidos seguidos, la historia dio un vuelco. Los niños cambiaron de actitud y se percataron de sus posibilidades.

El SD Burela está conformado por jugadores que han desarrollado un gran nivel como David Ben, delantero muy eficaz, de primer año al igual que Edmilson, mediapunta que complementa su buen hacer con una gran actitud, también juega con los cadetes. Es de Cabo Verde. Cleiton, Danielson y Delvis, también. «Burela es multicultural y es como si fueran de toda la vida», comenta el míster.

Pese a que al principio «no había mucha unidad entre ellos», «ahora son un poquito más equipo cada día», expresa el técnico. «Nos llevamos muy bien, somos amigos y siempre estamos de broma», admite Diego, central y capitán del Burela, quien a lo largo del año ha cogido más carácter y organiza más y mejor al conjunto. No obstante, no todo es color de rosa. «A veces hay discusiones, pero todo se arregla», matiza Diego.

Y es que nunca falta un pequeño percance con algún rival sobre el campo. Pese a ello, «problemas, pocos», apunta Piki, quien presume de tener «bastantes amigos» y de que el SD Burela es «¡magnífico! Bueno…, no tanto», dice con picardía.

«Tratamos de motivarlos y de que hagan cosas diferentes», explica Jacobo Orol, que se estrenó esta temporada como entrenador. «Ha sido una experiencia que te hace crecer y te llena». Y es que lo que intentan, tanto él como el club, es que los niños «disfruten, lo pasen bien, tengan buena actitud en los entrenamientos y sean amigos». Algo, que parece que han conseguido.

Y con la experiencia adquirida, sin olvidar las reglas básicas: «jugar limpio y pasarlo bien», como indica Diego, ya se preparan para jugar la Copa. Aunque, Edmilson no pierde las esperanzas de «quedar por lo menos de segundos en la Liga», concluye.

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