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Un lucense triunfa en el templo del tenis español

Andrés Pereiro, tras la competición en Valencia. EP
Andrés Pereiro, tras la competición en Valencia. EP
Andrés Pereiro acaba subcampeón en el prestigioso Rafa Nadal Tour de la categoría alevín. La final se jugó el domingo pasado en Valencia

Con 12 años convive en un mundo dominado por líneas. Un rectángulo convertido por muchos en lugar de peregrinaje donde el esfuerzo de innumerables sesiones de entrenamientos se mide por centímetros. La vista cenital del juez de silla vigila los pasos de los que salvan la línea de fondo con un resto que pasa la red invisible de los sueños incumplidos.

Andrés Pereiro siempre se ha apostado frente a molinos de viento más altos o fuertes que él. Esta circunstancia no ha sido impedimento para que su nombre destacase entre los mejores tenistas de su edad, la de alevín, a nivel nacional. Desde que cogió una raqueta por primera vez supo que el tenis iba a ocupar un espacio en su día a día cotidiano. Para ello, nada mejor que seguir los pasos de su padre, José Andrés Pereiro, Chiqui, director de la escuela de tenis de As Termas, donde su hijo es uno más dentro de los 150 alumnos que diariamente acuden a las pistas de Frigsa a pasar un buen rato y practicar el deporte que más les gusta. Porque en el tenis, como en la vida, todo gira en torno a seguir un camino para llegar a una meta distinta en cada caso aunque propia en todos.

Pero esta vía no está exenta de curvas, subidas y bajadas. Andrés Pereiro ya conoce esta lucha. A sus 12 años es el actual campeón gallego alevín y este título ya le permite subir los escalones de dos en dos y codearse con los mejores representantes en la categoría infantil, dos años mayores.

Su iniciativa desde el fondo de la pista le llevó en volandas a la clasificación para la final nacional del Rafa Nadal Tour, donde después de superar cuatro extenuantes rondas se plantó en el partido decisivo. "En dieciseisavos de final jugué contra el representante de Barcelona y gané en dos sets (6-3 y 6-1). Luego, en octavos pasé tras ganar a un jugador madrileño, por 6-3 y 6-4", añade el propio Ándrés Pereiro, que buscó fuerzas de flaqueza para mantener la racha positiva intacta. "Fue un partido muy reñido contra un jugador de Toledo", comenta el lucense, que tuvo que superar un primer set en contra (3-6) y remontar en los dos siguientes (7-5 y 6-3) para llegar a las semifinales en un torneo donde la deportividad y los lazos de amistad que se crean fueron la nota predominante.

REMONTADA. Andrés Pereiro llegaba en plena forma a la penúltima ronda del Rafa Nadal Tour. En un vibrante partido, el lucense levantó nada menos que cinco bolas de partido para arrancar una de las muescas en su currículo deportivo más relevantes, y dejar su impronta como referencia nacional de la categoría alevín. "Levanté cinco bolas de partido con 6-3 y 5-0 abajo. Aún no sé cómo rematé el partido", admite. "Me mentalicé cuando iba 5-4 abajo y dije: 'este partido a mí no se me escapa'. En cada punto di mi mejor golpe y aproveché que en el tercer set mi rival se vino un poco abajo. Entonces aproveché ese momento y fui por la victoria. Fue el partido más duro, sin duda", explica el lucense, que cumple su última temporada en la categoría antes de dar el salto entre los infantiles.

Llegó la hora de jugarse el título. Pereiro se plantaba en la ronda que decidiría al campeón con la eliminatoria anterior aún fresca. "La final fue muy rápida, tardé mucho en meter la bola en el primer set, y durante el segundo me encontré algo mejor, pero aún así me ganaron", rememora. "En el torneo de 2019, todos los jugadores tenían un año más que yo, pero en esta edición el nivel de juego de mis rivales también ha mejorado", apostilla Pereiro.

La final del Rafa Nadal Tour se disputó en pista de tierra, una superficie que no encabeza las preferencias del tenista lucense -"prefiero la pista rápida", dice-, pero que, aun así, con su capacidad desde el fondo de la pista y su preparación física dio con la tecla adecuada. Los entrenamientos semanales en las pistas de tierra batida del Club de Tenis Coruña dieron sus frutos y Andrés Pereiro se deslizó hasta la final más prestigiosa en territorio nacional. Su progresión es constante durante los últimos doce meses.

"El año pasado perdía en la primera ronda o la segunda ronda en los Rafa Nadal Tour, pero esta temporada estoy más centrado en la pista y me salen mejor las cosas, como lo demuestra mi semifinal en Sevilla y la final de Valencia", manifiesta el joven tenista lucense.

El tenis ganó la partida al fútbol
Mientras los sets transcurren, Andrés Pereiro se divierte como cualquier chaval de 12 años. El fútbol era otra de sus pasiones, aunque desde hace un año ha dejado de lado las porterías para centrarse "en el tenis y en los estudios", dice el joven deportista lucense. 
Padre y entrenador
En la actualidad, los entrenamientos junto a su padre y entrenador, José Andrés Pereiro, y el resto de sus amigos forman la dinámica diaria. Por lo demás, el tenista asegura que su principal objetivo en este momento es "acabar el año entre los mejores 8 jugadores del Rafa Nadal Tour". 

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