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Iván Cáceres: "Llegué a meta sufriendo, pero en una nube"

Iván Cáceres cruza la línea de meta del Mundial de ironman. EP
Iván Cáceres cruza la línea de meta del Mundial de ironman. EP
El sarriano cumplió un sueño al ganar el campeonato del mundo de ironman en su categoría

Sarria no está bañada por el Pacífico. No tiene un océano cerca que endurezca cualquier prueba deportiva con el viento y la humedad marinas para transformarla en la más dura del mundo. En Ribela, en los Cuatro Caminos, en la Casa do Marqués, en el Malecón o en As Insuas no se corre ningún ironman. Pero por cualquiera de esas zonas de la villa pasó Iván Cáceres. Por ahí se entrenó, desde que estudiaba en el IES Alfonso Gómez, un triatleta que luce en su palmarés el título de campeón mundial de la competición más difícil del planeta.

Porque este sarriano nacido hace 31 años se subió a lo más alto del ironamn de Hawái, el Mundial de la disciplina, en la categoría de 30-34 años. Cáceres -Policía Nacional de profesión y que reside en Madrid desde 2010- que ya había participado en dos ocasiones en el circuito de Kona -fue sexto en 2014 y octavo en 2016 en otras categorías-, realizó la prueba perfecta para cumplir un sueño.

"Siempre soñé con ganar algún día en mi categoría aquí en Hawái, pero lo veía muy difícil. El objetivo claro era quedar entre los cinco primeros, porque aquí en el podio suben los cinco primeros y me había quedado dos veces ahí rozando. Este año el objetivo era hacer top cinco, pero me costaba imaginarme ganando. Pero en carrera lo vi posible y fue lo que me dio el punto extra de motivación para conseguir este sueño", valoró Iván Cáceres.

Cáceres es un atleta inquieto. "Me gusta estar en todos los fregados", apostilla, ya que practica otras disciplinas

El sarriano realizó una carrera completa, pero el tramo del maratón fue la clave. "Aquí tienes que estar bien en todos los sectores. En la natación estuve en mi línea, en tiempos parecidos a los que suelo nadar. En bicicleta sí que mejoré bastante con relación a las últimas dos veces. Bajé a unos diez minutos del primero y luego la clave fue el maratón. Sabía que corriendo venía muy bien y que podía correr al ritmo que tenía pensado. Incluso estuve un poco más fuerte. Fui pasando a gente y comencé a estar a gusto. No tenía bajones ni sensación de ir sufriendo y pensé en que podía llegar a meta a ese ritmo. En el kilómetro 19 o 20 ya me puse primero, fui a meta sufriendo pero en una nube".

"Me enteré de que iba líder en el kilómetro 19 o 20. Estaba un compañero triatleta en el circuito con la bici. En un punto de la maratón en la que no había nada de público me dijo que me acababa de poner primero y que siguiera a ese ritmo, porque así sería campeón del mundo. Fue lo que hice, el cuerpo y la cabeza aguantaron. Fui abriendo hueco y al final gané con dos minutos y pico y me dio tiempo para disfrutar de la meta".

Cruzar la meta fue "muy especial" porque "sienten un montón de cosas". "Es muy emotiva porque está muy llena de un público que se vuelca mucho. Sentí mucha emoción, fue la recompensa a muchos años de trabajo".

"Soy un poco todoterreno. Me gustan todas las distancias. Siempre hice distancia esprint y olímpica, pero desde que descubrí el ironman tiene un significado diferente"

Cáceres, que había logrado su billete en el ironam de Italia, en Emilia-Romagna en septiembre de 2018, consideró que la preparación fue fundamental para hacerse con el título. "Llegué un poco más consistente que otros años. Venía con más confianza. Pegué un salto y el hecho de no haber competido durante todo el año, empezar a entrenar un poco más tarde, me hizo llegar más fresco a la competición y eso se nota".

El éxito no es una novedad para Iván Cáceres, ya que siempre brilló en el deporte desde que estuvo en el Instituto Alfonso Gómez de Sarria, allá por el año 2.000. Tras superar su miedo al agua y destacar en duatlón, se pasó con éxito al triatlón. "Hice campeonatos de España en distancia esprint y olímpica. Conseguí ir dos veces con la selección española y en categoría élite conseguí ir a un Mundial de Duatlón con España en el 2015. En 2014 fue mi debut en el ironman, en Austria, con 26 años. Gané mi categoría y conseguí mi primera plaza para venir a Hawái. Ahora estamos en el noveno ironman ya".

Cáceres es un atleta inquieto. "Me gusta estar en todos los fregados", apostilla, ya que practica otras disciplinas como triatlón cross, que es con bici de montaña, o triatlón de invierno, haciendo esquí de fondo. Sin embargo, de todas se queda con el ironman "Soy un poco todoterreno. Me gustan todas las distancias. Siempre hice distancia esprint y olímpica, pero desde que descubrí el ironman tiene un significado diferente. Es más especial, porque vas tú solo, no dependes de un grupo".

Una petición de matrimonio en meta improvisada
Nada más cruzar la meta, Iván Cáceres recibió algo más que una medalla. El sarriano obtuvo el sí de su pareja a su proposición de matrimonio, algo que hizo nada más completar el ironman de Hawái. Aunque lo hizo de forma improvisada.

"Lo de la pedida de mano fue improvisado", revela Cáceres. "Lo pensé en plena carrera. Cuando vi que iba primero, me faltaban seis o siete kilómetros, tenía margen de tiempo y creía que no me iban a pillar, me prometí a mí mismo que si ganaba le pediría matrimonio. Por eso tuve que seguir apretando y se lo en meta. Fue muy emocionante. A ella le hizo ilusión, se le saltaron las lágrimas", recuerda el sarriano.

Sin anillo
"Fue una pedida sin anillo. Fue sobre la marcha, con la poca sangre que me quedaba en el cuerpo, así fue, sin pensarlo. Me quedó muy bonito, ni que fuera preparado", dijo Cáceres, que agradeció el apoyo de su pareja, que lo ayuda en entrenamientos y competiciones a lo largo de la temporada.

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