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"Irán ha sido mi mejor experiencia"

Begenisic (arriba, a la izquierda, con el número 17), junto a sus antiguas compañeras y con la ropa de juego
Begenisic (arriba, a la izquierda, con el número 17), junto a sus antiguas compañeras y con la ropa de juego
La pívot del Ensino Aleksandra Begenisic ha jugado en Suecia, Grecia y Turquía, pero por encima de todos se queda con el país asiático a pesar del pañuelo sempiterno, la alimentación restringida y el distanciamiento entre géneros

"Mira hacia lo lejos, busca otro lugar. Y cien pelotas dónde Irán". Así -a bote pronto- es difícil pensar que Aleksandra Begenisic sea una gran fan de Duncan Dhu, o que domine ya los (cutres) juegos de palabras en castellano. Pero quizás esta letra le venga al pelo a esta pívot bosnia recién aterrizada en las filas del Durán Maquinaria Ensino. A ‘Sasa’ le gusta experimentar y conocerse a sí misma. Y esta búsqueda la llevó a jugar dos años en la liga iraní, en otro mundo totalmente distinto al europeo... y al que no tendría ninguna duda en regresar.

"Repitiría sin duda la experiencia. Realmente amo Irán. Es extraño que diga esto, pero sí, amo Irán. He tenido dos años fantásticos. Fantásticos en el baloncesto, a nivel de amistades y a nivel de sueldo" relata la deportista. ‘Irán is different’, ya se sabe. Y mucho más si eres una mujer.

El contacto entre Begenisic y el mundo masculino durante su estancia en Irán fue más bien nulo. El de ella y el de todas sus compañeras, sus entrenadoras y las espectadoras que acudían a ver los partidos. Porque no, los hombres no van a los pabellones a ver los encuentros de los equipos femeninos: "No podías relacionarte con los hombres. Ni en el gimnasio, ni en la calle, ni en los colegios... En Irán las mujeres están de un lado, y los hombres están en el otro", explica Begenisic.

"Fue complicado para mí. Estaba acostumbrada a hablar con los hombres, a tener amigos, a salir... Pero en Irán no puedes ni tocarlos. Si tocas a un hombre se genera la opinión de que ya quieres algo con él, que quieres más que una amistad", comenta la jugadora del Ensino.

Aleksandra admite que no sabía demasiado sobre el día a día iraní, aunque no dudó en comprometerse en cuanto surgió la posibilidad: "Tenía una oferta de Suecia, pero no me gustaba porque ya había estado antes. Quería probar cosas nuevas y un día mi mánager me dijo que tenía una oferta de Irán. Dije inmediatamente que sí", asegura la pívot, que reconoce que fue "muy duro" para sus familiares y amigos.

Begenisic jugó en Bandar Abbás, una ciudad de 350.000 habitantes situada en la costa sur del país, con una temperatura anual media de 32 grados y máxima en verano de 51. "Era un mundo totalmente diferente y una cultura totalmente diferente. Pero necesitaba hacer cosas diferentes", explica Begenisic: "Piensas en una cosa pero cuando vas allí, lo que experimentas es totalmente diferente. No sabía muchas cosas sobre Irán. Sabía por ejemplo que utilizaban el pañuelo cuando juegan o cuando salen. Pero cuando llegué al aeropuerto, la policía me dijo que tenía que ponerme el pañuelo en la cabeza. Fue muy extraño. Pero, por otra parte, me gustó conocer nueva gente, otra cultura... Fue realmente divertido", afirma la jugadora.

El deporte era prácticamente lo único que tuvo Begenisic durante las dos temporadas que pasó en la liga iraní: "En un día normal te levantas, desayunas... y te gusta que llegue la hora de ir a entrenar porque no tienes otra cosa que hacer. El baloncesto era mi único trabajo. Te levantas, vas a entrenar, vuelves a casa, comes y duermes", explica la interior del Ensino.

"Los jueves y los viernes jugábamos los partidos. Dejábamos nuestra ciudad martes o miércoles, así que estábamos cuatro o cinco días fuera de nuestra ciudad. Era un sistema duro. El primer año tuvimos otro sistema de tres partidos en tres días, y era aún más duro", comenta Begenisic.

La jugadora del Ensino considera que parte de la sociedad iraní todavía no está preparada para cambiar, aunque sí que existen diferencias dependiendo del lugar: "Yo estaba en una ciudad pequeña y la gente que vive en ese tipo de ciudades no tiene una mentalidad abierta. Sin embargo, si te vas a Teherán, es como si estuvieras en Europa", explica.

La falta de registros en la competición fue uno de los motivos que llevó a Begenisic a abandonar la liga: "He tenido una oferta este año para jugar en Irán otra vez, pero la rechacé. No hay estadísticas Fiba ni este tipo de informaciones, y para mí era muy difícil encontrar un equipo en Europa", cuenta la pívot, que también ha tenido experiencias en ligas como la sueca, la griega o la turca.

"De todos los países me quedo con Irán. En Turquía fue fantástico, en Grecia no me fue muy bien... pero la mejor experiencia, la iraní", asegura Aleksandra, que perdió siete kilos durante su estancia en el país asiático por las costumbres y restricciones alimenticias. En ese apartado, al menos, seguro que lleva al Ensino y a Lugo en el corazón para toda la vida.

"Irán ha sido mi mejor experiencia"
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