Un imperial Vingegaard derrota al general invierno lucense

El danés se impone en la Chantada tras una etapa infernal en el apartado meteorológico
 
Vingegaard, de amarillo, en plena Ribeira Sacra lucense. SEBAS SENANDE
photo_camera Vingegaard, de amarillo, en plena Ribeira Sacra lucense. SEBAS SENANDE

Amable, educado, tímido, Jonas Vingegaard firmaba autógrafos y se fotografiaba con los aficionados en la fría mañana de Taboada, escenario el pasado viernes de la salida de la segunda etapa de O Gran Camiño. 

Para su primera jornada ciclista del año —la del jueves en A Coruña fue un paseo—, Galicia recibió al danés con un típico día de invierno: húmedo, frío, con viento cortante. Un infierno para andar en bicicleta. Pero la etapa no fue siempre así. El tiempo cambiaba por momentos. A peor. De vez en cuando el cielo se ennegrecía y las nubes descargaban agua con violencia. El viento estrellaba las gotas contra los corredores. A Vingegaard poco le importó. En la última cota puntuable apretó los dientes y voló en solitario hasta la meta de Chantada para convertirse en el líder de O Gran Camiño. Había derrotado al general invierno lucense. 

Visto de cerca cuesta creer que ese menudo danés con cara de niño haya ganado las dos últimas ediciones del Tour de Francia. Viendo cómo mueve desarrollos  en su bicicleta cuando la carretera se empina todo se entiende mejor.

La historia de la etapa de ayer se escribió en el puerto de San Pedro de Líncora, que comienza en el pueblo de Belesar, en plena Ribeira Sacra, donde el Miño presume de belleza. Con un mar de viñas como testigo, Vingegaard se lanzó por la victoria como lo hace cada verano en los Pirineos o en los Alpes. Pero esta vez el sol no calentaba su espalda. Le acompañaban el frío, la lluvia y un pequeño pelotón que no pudo seguir su ritmo. Los charcos de la carretera se abrieron al paso de su bicicleta y solo el colombiano Egan Bernal, que también conoce las vistas de París desde lo más alto del podio, y el ecuatoriano Jefferson Cepeda aguantaron su ritmo. Por poco tiempo.

Cuando quedaba un kilómetro para el final del puerto, el corredor del Visma decidió que no quería compañía. Cepeda sacó la bandera blanca, pero Bernal resistió. Solo unos metros. El colombiano lucha por volver a ser el que ganó el Tour de 2019 y dejar atrás el grave accidente que casi le cuesta la vida en enero de 2022. Ayer dio buenas sensaciones, pero aún no está al nivel de Vingegaard, que pedaleó como si no llevase cadena y entró en Chantada como lo haría un emperador después de haber derrotado a todos sus enemigos, incluido al general invierno que en su día frenó a Napoleón y a Hitler.

Ya en meta, Vingegaard demostró su magnanimidad y se acordó del enemigo derrotado. El danés  no escondió su satisfacción por el nivel que exhibió Bernal durante la etapa. «Me alegra mucho su buen momento, es un ciclista muy fuerte en la montaña y seguro que me lo pondrá muy difícil», declaró.

«Estoy muy contento, al principio quisimos ser un poco más conservadores porque hacía mucho frío. Wilco (Kelderman) se mostró muy fuerte, pero no solo él. Todo el equipo lo hizo muy bien. Me alegro de haber podido rematar su trabajo en la subida final. Ahí me vi con fuerzas», indicó el ciclista del Team Visma Lease a Bike.

Hacía mucho frío, lo dijo el propio Vingegaard. Pero... ¿quién es el frío para retar a un emperador?

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