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DIEGO LÓPEZ

"Espero que se me recuerde como a un lucense al que le ha ido bastante bien"

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Diego López, antes de un partido con el Espanyol. EP
El tiempo parece que no pasa para Diego López, que a sus 40 años sigue en la élite de los porteros españoles

Cuatro décadas de vida, más de veinte años como profesional luciendo el escudo de Lugo y de Paradela, dándole brillo a su patria, al Miño que llevó por Europa con el orgullo de una personalidad basada en el trabajo, la humildad, el talento y el éxito para ser el orgullo de toda una comunidad. El lucensismo celebró los cuarenta años de Diego López como si fueran suyos, sopló las velas con la admiración por un tipo que hace milagros bajo el larguero de la portería de una élite donde lleva instalado mucho tiempo por méritos propios. El arquero relata su metahistoria para aunar su pasado, su presente y su futuro con su tierra siempre pegada a la piel.

¿Cuál es el secreto de la eterna juventud de Diego López?

(Ríe) Cuidarse, vivir la profesión y también un poco de suerte o de aprovechar el momento quizás

¿Cuál son las rutinas que sigue?

Llevar una vida ordenada. Con una familia con niñas y demás necesitas también unos buenos horarios, una buena alimentación, buen descanso... Luego también un buen trabajo diario, de buenos entrenamientos. Realizo mucho trabajo de prevención, con mucha fuerza, intentar mantener esos niveles de fuerza que tenía hace años para que el tema físico esté intacto.

¿Para tener una vida longeva en lo profesional es necesario compatibilizar el trabajo físico y el mental?

Creo que el aspecto mental hay que hacerlo cuando te llega el momento de que estás sobrepasado, que no tienes esa ilusión por hacer lo que hacer o que te cansas, por lo que me han dicho compañeros que ya se retiraron. Ahí, de momento, no afecta porque sigo teniendo la misma ilusión, las mismas ganas, la misma ambición por competir, por ganarme un puesto, por entrenar, por jugar cada domingo... Eso me mantiene despierto y con ganas de seguir entrenando y jugando.

Generated by  IJG JPEG LibraryGenerated by  IJG JPEG Library¿La forma de afrontar la profesión ha cambiado a lo largo de los años?

La vas modificando, porque vas conociendo más tu cuerpo y el entrenamiento va evolucionando. Ahora tenemos más tecnología que cuando empecé hace veinte años. Todo ha mejorado en cuanto a preparación, a recuperación. Es una constante mejora y eso también te ayuda a evolucionar y mejorar.

¿La experiencia le permite conocer mejor cuáles son sus límites físicos?

A nivel de entrenamiento uno se conoce mucho mejor, sabe qué es lo que necesita. Para las cargas sabes qué es lo que precisas. Tengo la suerte de tener un entrenador de porteros que me escucha y al final es muy importante. Me conozco muy bien y sé qué tipo de entrenamiento tengo que hacer, qué tipo de cargas, dónde tengo que incidir más o menos y eso me ayuda a tener una preparación muy específica y controlar muy bien lo que tengo que hacer en todos los partidos.

¿Qué es lo más difícil de llevar en la vida de un futbolista de élite?

Esta es una gran pasión, un hábito que tengo de hace muchos años. No encuentro muchas cosas negativas. Tengo la suerte de estar en casa muchas horas con mi familia. Si hay una pega es que el fin de semana lo tenemos más complicado, con viajes, concentraciones y demás y eso te limita más el tiempo familiar, que es un poco donde podemos poner más pegas.

¿Es complicada la vida nómada?

Quizás los primeros años es más complicado. Luego, cuando tienes tu núcleo familiar se hace más sencillo si tu familia se adapta y le gusta. También te da más posibilidades de poder decidir y poder cambiar. Este es nuestro sexto año en el Espanyol y esto me da una tranquilidad muy grande. Llevamos muchos años aquí, también para mi familia.

¿Es dura la decisión de cambiar de equipo? ¿Cuál es el proceso que se sigue?

Cuando hemos tenido que decidirnos siempre ha sido por criterios deportivos. No ha habido ninguna oferta de ningún país que te tuvieras que pensar un poco más porque es un país donde la educación de las niñas fuera a ser peor o porque es un país más peligroso. En ese sentido hemos tenido suerte y siempre hemos estado en buenos países como son España e Italia. También por suerte estuvimos en buenas ciudades donde, además de la oferta deportiva, sabíamos que iba ser una ciudad con una oferta para la familia muy buena, con una buena educación, bien comunicados con nuestra tierra, etc.

¿Cuál fue e cambio de club que más le costó?

Buff, no sé. Quizás el cambio de Villarreal a Sevilla fue difícil por el momento, por haber sido después de un descenso, después de haber vivido grandes campañas y una gran etapa en un club donde más había jugado entonces. Siempre hay un pequeño sufrimiento interior cuando dejas un club. Normalmente he estado bien en todos los clubes. Quizás el pase del Real Madrid a Milán fue complicado por el cambio de ciudad y de país. Para la familia fue complicado por el cambio de idioma. Pero hemos tenido suerte en ese sentido y todos fueron cambios positivos.

Si tuviera que elegir el momento clave en su carrera, ¿Cuál sería?

El cambio de Madrid a Villarreal. Se hizo una apuesta para poder jugar, seguir creciendo y ser protagonista. Fue un cambio que salió ben porque fui a un gran club en el que jugué muchos partidos, donde pude madurar a nivel futbolístico y personal. El cambio también de Sevilla, donde no estaba pasando una buena etapa y me llegó la oportunidad del Real Madrid donde viví dos años muy buenos.

¿Cuál es el momento con el que se quedaría y cuál el que borraría?

Buff, difícil... He tratado de disfrutar de cada momento y de cada experiencia, de cada club. Me quedo con lo bueno y lo malo de todos. De lo malo también he aprendido muchas cosas. Quizás de lo malo es donde más aprendí más y donde tuve un crecimiento mayor en lo personal. De los buenos siempre traté de abstraerme, tener los pies en el suelo y crecer en esos buenos momentos, que es donde más difícil es y disfrutarlos.

Generated by  IJG JPEG LibraryGenerated by  IJG JPEG LibraryUsted ha ganado casi todo, ¿Qué sabe mejor, una Liga, una Champions o un ascenso?

El último. Te diría que el ascenso con el Espanyol. Fue muy emotivo por lo que significaba para todos nosotros, para el club, la afición... Con la pandemia y demás habíamos vivido muchas circunstancias negativas y fue una alegría enorme. Pero también disfruté muchísimos títulos con el Real Madrid, el subcampeonato liguero con el Villarreal también fue muy bonito porque era algo único para el club y difícil que se fuera a repetir. La llamada con la selección, la primera convocatoria con el Real Madrid... Hay muchos buenos momentos que quedarán en mi memoria.

¿Uno de esos fue la llamada del Lugo para empezar con ellos?

Esto se queda muy lejos (ríe). Pero quizás sí la llamada de Fabri me hizo subir al primer equipo del Lugo. Ahí sí que tuve más recuerdos. Fue hace muchos años, pero fue más reciente, porque cuando tenía doce años en mi cabeza no estaba el dedicarme a esto. Era un hobbie, un divertimento más.

¿Fue duro los primeros años, con aquellos viajes en coche desde Paradela?

Mi padre y un vecino se turnaban para traernos y llevarnos. El hijo de un vecino, que es mi amigo también, jugaba conmigo y su padre y el mío se turnaban para traernos. Mi padre tenía que trabajar y tenía que compatibilizar su trabajo con tenernos que llevar cuando le tocaba. Este amigo y vecino nos ayudó mucho y, como tenía más disponibilidad en el trabajo, podía hacerlo más veces. Me ayudó mucho.

Era jugador antes que portero, ¿Cómo fue el paso del campo a estar bajo palos?

Más que Kubala fue Gerardo, el amigo con el que iba a entrenar, fue el que me aconsejó. Como él vino antes que yo al Lugo le pregunté dónde tenía más oportunidades y él me dijo que en la portería. Mis amigos del pueblo siempre pensaban que era muy bueno como portero. Por ahí surgió un poco, fui a entrenar de portero y, desde ahí, a día de hoy.

¿Engancha ser portero?

En el colegio, cuando había torneos de fútbol sala, siempre era portero. Pero en el fútbol, en infantiles, en la Sarriana, jugaba de central. Fue ahí donde hice el cambio y salió bien.

Su buen papel en el Lugo lo llevó al Real Madrid...

Lo vimos como una gran oportunidad. No lo esperábamos. Fue una llamada que siempre la recordaré, esa emoción de ver que el Real Madrid se interesa en que formes parte de su cantera. Fue difícil porque nunca había salido de casa y somos muy familiares y teníamos y tengo muchas raíces aquí. Pero sabíamos que era una oportunidad única que no se podía dejar escapar.

¿Llegar a una cantera de un grande de Europa es el pasaporte para el éxito?

Bueno, no te creas. Yo he visto a compañeros y grandes jugadores que no han llegado a la élite y ahora mismo se dedican a otras cosas. No es nada fácil llegar lejos en una cantera como la del Real Madrid. Son muy pocos los que llegan y hay que esforzarse mucho. Tuve que trabajar muchísimo para intentar mejorar mucho. Al final en el Lugo en los entrenamientos, más aún hace más de veinte años, no tenía la infraestructura ni lo que hay hoy en día. No teníamos ni entrenador de porteros. Llegar a un club como el Real Madrid llegas con un retraso muy grande con otros compañeros de puesto. Eso te obliga a trabajar mucho y dedicar mañana y tarde todos los días a entrenar para poco a poco, poder llegar y hacer más pequeña esa diferencia inicial. También tienes que tener algo de suerte en momentos puntuales, con un entrenador que confía en ti, que te dé la oportunidad, que tú estés preparado y eso hizo, al final, que tuviera la oportunidad.

¿Mourinho da tanto miedo en el vestuario como parece desde fuera?

(Ríe) Es un gran entrenador, con mucho carácter y que tiene un carisma especial que transmite mucho dentro y fuera.

¿De todos los compañeros que ha tenido se queda con alguno especial? ¿Cristiano, Benzema, otro en otro club?

Y Ronaldo Nazario, y Raúl, y Beckham, y Roberto Carlos... Por suerte he conocido a grandísimos jugadores. Me quedo con el aprendizaje de cada uno de ellos. Me fijé mucho en ellos, en cómo entrenaban en el día a día, cómo gestionaban el hacer un buen y un mal partido, cómo gestionaban el ego y el éxito... Muchas cosas que te dan un crecimiento personal enorme porque son gente de mucho éxito y eso, al final, te permite trasladar esos conocimientos a mí mismo, a otros chavales y eso puede ser muy beneficioso.

¿Uno es capaz de concentrarse con tanto talento al lado?

Sí. Más allá de quedarse mirando el talento de esos jugadores me fijaba en el plano más personal y más ser humano, que es lo más importante. Al final, ahí, es donde uno puede aprender muchas cosas. Pero se aprende de toda la gente, no solo de los genios como ellos, sino de cualquier persona. Esto es lo que he tratado de hacer estos años, a nivel futbolístico y personal dentro de un vestuario.

¿Las del Milán y Villarreal fueron dos grandes etapas profesionales?

En Villarreal me coincidió con gente extraordinaria: Pires, Senna, Rossi, Cazorla... En Milán lo mismo. Es una sociedad mítica. Tenía unos mandatarios como Galliani y Berlusconi que son historia del fútbol europeo y que tuvieron grandes éxitos. Verlos en acción y conocerlos te da un aprendizaje enorme.

¿Cómo es Berlusconi?

Más allá de su ideología, porque no me meto en cuestiones como esas, como empresario, como emprendedor, como individuo es una persona genial. Tuve la oportunidad de charlar con él. Cuando era presidente venía con nosotros y tenía reuniones con nosotros. Tener la oportunidad de escucharlo y ver cómo hablaba, su visión del mundo es muy particular. Es de esas personas que han tenido mucho éxito prácticamente desde cero y eso se muy complicado y es muy valorable.

Generated by  IJG JPEG LibraryGenerated by  IJG JPEG LibraryAppleMark¿Su legado será el del mejor jugador de la provincia de Lugo y uno de los mejores de Galicia?

No lo sé. Quizás de la provincia de Lugo puede ser que sea el que más haya jugado a nivel profesional, pero no lo sé. Tampoco es algo en lo que piense. En Galicia ha habido grandísimos jugadores y mucho mejores que yo. Espero que se me recuerde como un gallego y un lucense la que le ha ido bastante bien. Tiro mucho por mi tierra, por mis raíces, por Lugo, donde tengo muchas amistades.

¿Qué significa Lugo y Paradela para Diego López?

Es mi vida. Es mi ciudad, mi equipo de origen, en el que empecé. Son mis raíces. Mi pueblo es lo máximo. Allí es donde tengo a mis padres, a mi familia, a mis mejores amigos. Me gusta mucho ir, me gusta que mis hijas también se eduquen con esa mentalidad y esos valores que tenemos allí. Solemos ir cuando podemos y lo pasamos muy bien.

No le ha ido mal a pesar de criarse en la Galicia profunda...

Es muy bueno criarse en un sitio como Paradela o como Lugo. Tengo unos padres que me inculcaron unos valores muy positivos y muy buenos que me han servido mucho para mi carrera profesional y para mi formación personal. Es cierto que hemos tenido que sufrir mucho. No fue fácil, porque había un autobús al día para ir a entrenar y había que gestionarlo como se podía. Había que invertir mucho tiempo, saliendo rápido del instituto o del colegio para coger el autobús. Hay muchas debilidades también, en cuanto a infraestructuras, está más olvidado y no es fácil salir de un pueblo. Hablando con amigos o con mi mujer, que aunque es de un pueblo (Arcade) está más cerca de la ciudad (Vigo), reconocen la dificultad que es salir de una pueblo de la provincia de Lugo a una distancia importante como era la de Paradela con la capital, como era para mí, para mis padres... No es sencillo.

¿Seguirá vinculado al fútbol cuando se retire? ¿Hay un plan de futuro pensado?

Sí. Ahora mismo me centro en lo que me toca, pero cada vez está más cerca y creo que puedo tener esa capacidad para seguir vinculado al fútbol, aunque no sé en cuál, porque dentro del deporte uno puede entrena, gestionar... Hay muchas parcelas. Pero a mí me gusta, es mi pasión y reo que podré estar preparado para, el día de mañana, seguir en esta línea.

¿Podría ser Lugo el futuro de Diego López?

No lo sé, a lo mejor sí (ríe). No me cierro ninguna puerta para nada. Me centro en lo más inmediato y lo que venga dependerá mucho también de otros factores, de temas familiares y personales... Con tranquilidad llegará el momento de decidirse, de formarme en lo que quiera hacer. Habrá un pequeño paréntesis para que uno, también se sitúe después de acabar la etapa deportiva.

"Espero que se me recuerde como a un lucense al que le ha ido...
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