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Fermín de la Calle: "En España hay una alarmante falta de cultura polideportiva"

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Fermín de la Calle. EP
Uno de los grandes especialistas del rugby en España presentará este sábado en Lugo su libro Con fina desobediencia

Un experto para todos. Un experto para los que saben mucho de rugby y para los que no, para los que quieren profundizar en un deporte noble y para los que simplemente quieren disfrutar del deporte contado a través de las historias que han forjado el juego del balón ovalado. Fermín de la Calle presentará su libro Con fina desobediencia este sábado (12.30 horas) en el salón de actos de la Diputación de Lugo en un acto presentado por el periodista lucense Marcos Basadre.

¿Qué encontrará el lector en Con fina desobediencia? ¿Es solo para rugbiers?

El desafío era que el libro fuera para gente que no conociera el rugby, porque a la parroquia del rugby ya la tenemos convencida y es bastante fiel. La intención fue la de hacer un libro didáctico. Cuando me llamó la editorial me dijo que estaban haciendo libros de deportes y querían dar ese lado didáctico con un puntito literario. Lo que yo les propuse fue contar la historia del rugby a partir de pequeñas historias que las puede leer cualquier persona que no sea del rugby, porque en realidad el rugby es el escenario donde se desarrolla, pero son historias de deporte, superación, compañerismo, cosas divertidas, serias, de competición pura y dura… Pero, en general, no es un libro técnico ni complicado de entender.

¿El libro es el vehículo para hablar de deporte?

Eso es. De hecho hay una parte que es una especie de juego en el que escribí un partido de rugby en primera persona para que sea el lector el que lo juegue. Se desarrolla desde que llegamos al vestuario y nos preparamos para jugar hasta que acaba el partido y nos vamos a tomar una cerveza con el equipo contrario. Está troceado a lo largo del libro y, paralelamente a las historias que vas leyendo, vas jugando ese partido. 

¿Dentro de esas historias hubo alguna que le apeteció especialmente contar?

Es un libro bastante poliédrico. Hay cosas de temas sociales, humanos, políticos… El rugby es un deporte que nace en Inglaterra y los británicos, con mucha inteligencia táctica lo utilizan como una fuente para exportar su dominio al resto del mundo. Ellos lo exportan a Francia, a las antípodas… Hay dos capítulos entretenidos y curiosos, que son los de las dos guerras mundiales, que cuentan que se jugó un primer mundial que se jugó con gente que formaba parte de los ejércitos militares que estaban en Europa. Luego hay cosas curiosas, como la historia del Ché Guevara, que era asmático y jugaba a escondidas de su padre, porque tenía primos y tíos que jugaban. En Gales, cuyo equipo de los setenta fue el mejor de la historia, jugó ante los Brittish Lions, cuyo entrenador era un tipo bastante peculiar y mu bohemio y leía a García Lorca. Hay pequeñas joyas que no son muy rugbísticas y que aparecen en el libro. Luego hay cosas del rugby bastante divertidas.

Además de su afición al rugby también hubo un aliciente de narrador de historias entonces…

Era un desafío como periodista porque quería acercar el rugby a la gente. Desafortunadamente hay muy poca literatura rugbística en castellano . La mayoría es argentina y la mayoría de estos libros argentinos tiene que ver con la historia de Los Pumas. Tengo en casa muchos libros y la mayoría son británicos y franceses, porque allí hay mucha literatura sobre rugby. Yo utilicé un formato que se lleva mucho en Gran Bretaña, que son las pequeñas historias. Por eso condensé todas las historias que tenía, que eran como trescientas, en 82. 

El prólogo es de Michael Robinson...

Tuvo a bien el hacerme el prólogo. El libro está escrito porque Michael me insistía mucho en que tenía que escribir un libro sobre el rugby.

¿Ser seguidor, exjugador y periodista especializado en rugby en España es ser un outsider del deporte?

Sí. Somos groupis y feligreses del rugby. Este deporte, a nivel mediático no te aporta nada, te quita tiempo. Yo me he dedicado toda mi vida a escribir de fútbol, por ejemplo, en 15 años en el AS, en El Confidencial, en Eurosport… En el As, cuando empecé, propuse hacer cosas de rugby porque no se hacían. El director por aquel entonces, Alfredo Relaño, aceptó porque le gustaba mucho el rugby y sabía que el rugby tenía una nobleza y unos valores que quería que se transmitieran en el periódico. Te posicionas porque es tu deporte y tratas de acercarlo a la gente. Al periodista no le aporta un sueldo, pero como todos los que practicamos deportes minoritarios escribimos sobre deportes minoritarios y nos gusta intentar enseñar los valores y la belleza de ese deporte a la gente que no se acercó a el.

¿Por qué no ha cuajado este deporte aquí? ¿Es solo patrimonio de franceses y británicos en Europa?

Para empezar porque creo que aquí nunca ha entrado en los colegios. En España hay una alarmante falta de cultura polideportiva, que no llega solo al rugby, sino a otros deportes. Interesa en los Juegos Olímpicos, cada cuatro años, o en un Mundial. Eso viene derivado de que no se practican casi otros deportes más allá del fútbol, que tiene casi un monopolio. Puede haber algún otro deporte, como voleibol, baloncesto o balonmano, que tiene más que ver con la situación del propio centro, si tiene cancha o lo que sea. Como no están familiarizados con esta cultura polideportiva el rugby no ha entrado en los colegios. En Valladolid sí entró y en esta ciudad hay una gran afición al rugby y domina a nivel nacional. En Madrid también pasa lo mismo pero desde los colegios mayores, en la universidad.

¿El rugby es uno deporte de los deportes más colectivos?

También hay otra razón de que no haya calado que tiene que ver con la ideosincrasia española o latina. El rugby es un deporte coral y anónimo incluso. Un jugador, como decía Michael Robinson, no puede ganar un partido, lo tienen que ganar los quince. Ese sacrificio anónimo tiene poco que ver con la forma de ser latina. Aquí somos más de señalarnos el dorsal cuando metemos un gol. En el rugby no se llevan los nombres en las camisetas. Tú tienes una labor que tienes que hacer por posición, que va asociada a un número además. Si esa labor no se hace todos saben que el que tenía que haberla hecho es ese número. Tu juego lleva una responsabilidad con tu equipo y tienes que trabajar para que el trabajo colectivo de la semana cuaje. No puedes fallarles.

¿La cantera del rugby se ha visto perjudicada?

Ahora estamos viviendo un boom de jugadores de base. Es insospechado, porque no es que no se esté promocionando, todo lo contrario. Tenemos la peor federación de España. Son los mismos señores que llevan 25 años sentados en los mismos sillones y no hacen nada, ni promover el rugby, ni mejorar las infraestructuras ni nada.

¿Cuál puede ser la razón de este boom?

El buen trabajo de los clubes locales. Ellos son los que acercan el rugby a los colegios, los que enseñan los valores del rugby. Están viniendo muchos jugadores rebotados de otros deportes. No quiero demonizar el fútbol, pero es verdad que el rugby da igual la altura, el peso o lo rápido o lento que seas, que en el campo hay una posición para cualquier morfología de jugador. En alguno de los roles que hay encajas siempre. 

¿Los padres han perdido el miedo a llevar a sus hijos a una escuela de rugby?

Sí. Los padres ya no ven el rugby como un deporte de brutos en el que se hacen daño. Es un deporte de contacto, pero no vamos a hacernos daño. También destacan el ambiente que hay, que es muy noble, no hay la agresividad de los partidos de niños, en los que ves a los padres vociferando en la grada… Hay también un respeto al contrario, al árbitro… Eso acaba atrayendo a los padres, que lo que quieren es que los niños se diviertan dentro de un ambiente sano. En el rugby se genera un ambiente sano dentro de una deportividad relativa.

Habla de una responsabilidad de la Federación en que el rugby no haya crecido…

No se está promocionando lo que Robinson llamaba el secreto mejor guardado del deporte español, que ea el rugby. No se está sabiendo enseñar porque la gente que tiene que hacerlo no se está molestando en hacerlo. Se está haciendo más en los clubes pequeños, como el Muralla de Lugo, que es uno de ellos. Aguantan ahí y eso da un gran prestigio. La pena es que no hay un respaldo institucional. La Federación es un desastre y desde el CSD y el COE solo se acuerdan del rugby cuando hay unos Juegos Olímpicos y nos clasificamos. Como no tenemos recursos eso no sucede a menudo.

"Se dice que no hay exjugadores de rugby. Yo tengo más de cuarenta años y sigo jugando con chavales de veinte"

¿Es casi más duro mantener a flote a un equipo de rugby, como el Muralla, que ir a jugar a Croke Park o Twickenham?

Sí, evidentemente. Al final depende mucho de la población que tengas y sobre la que puedas trabajar. Nos pasa a todos los clubes pequeños. Hay generaciones donde suben quince porque hay una pandilla de chicos que lo descubren y tiran mucho, y otras en las que no tienes casi gente y es complicado tirar para adelante. Aquí no se está invirtiendo en la promoción ni utilizando otros modelos. Hay muchos tipos de modelos amateurs que funcionan, como el de Argentina, por ejemplo, en el que no invierten en la formación de jugadores. Ellos invierten en la formación de los árbitros y los entrenadores. Si tienes buenos entrenadores y árbitros enseñan al jugador y el jugador va creciendo. Por eso Argentina forma muchos jugadores que luego se hacen profesionales. En España no pasa eso. Hay un semiprofesionalismo en el que pagan 300 euros a un jugador, sin Seguridad Social, en una casa patera… porque los clubes no tienen ayudas y sobreviven como pueden. La Federación solo recoge licencias, fichas y recaudar.

¿Se está desaprovechando una oportunidad de crecer en un deporte que tiene gente muy fiel y que transmite ese amor de padres a hijos?

La gente del rugby no desaparece. Nunca se puso de moda. La gente lo practica de niño, de chaval, luego como veterano cuando te retiras, ayudas en un club o entrenas a niños pequeños. Se dice que no hay exjugadores de rugby. Yo tengo más de cuarenta años y sigo jugando con chavales de veinte. Esa implicación de la población rugbística no la tienen las autoridades rugbísticas. Es un drama porque no se aprovecha eso. Ellos van a lo suyo y ya está, a mantenerse en sus puestos y ya está. Esto lleva casi 25 años parado. La misma directiva que estaba cuando nos metimos en el Mundial de 1999, la única vez que fuimos, es la actual. Son los mismos perro con los mismos collares. Están anclados en 1985.

¿Hay alternativa para crecer?

El rugby español es bastante endogámico. Hay muchas batallas personales de cuando jugaban unos contra otros. Además, la ley del deporte en España hace que las directivas las elijan las asambleas  y estas las eligen los asambleístas que son votados a su vez por otra estructura. Ahí hay un mediochanchullo, con votos cautivos por debajo con votos que se compran y se venden por debajo y al final los que votan en la asamblea siempre son los mismos. El rugby español está secuestrado por una asamblea que compadrea con el presidente. Hubo otra candidatura alternativa, con una persona más preparada, pero no consiguió los votos para sacar a la gente que había. Pero eso pasa en casi todos los deportes pequeños que hay. 

¿Hay carencia también de infraestructuras?

Estamos igual que hace décadas. La selección sigue jugando en un campo en el que en invierno a las cinco de la tarde ya no se ve. La selección juega en el estadio nacional, porque es gratis y lo cede la Complutense de Madrid. Este estadio es arcaico. Es patrimonio cultural porque tiene muchos años, no puedes hacer obras… A ese nivel, todo. No puedes innovar, no puedes tener un partido en la televisión donde haya iluminación con LED.

¿Esto ha influido en que no sea un deporte televisivo?

Si tú no tienes medios no tienes un deporte de calidad. Hay que ser realista y el rugby que hay en División de Honor es normal que no lo compre nadie. No es un producto de calidad. Vas a ver un partido de rugby y se cae la pelota, está parado todo el rato, hay muchas interrupciones por faltas, fueras de juego… Si ves un partido en la tele y uno en directo es un deporte totalmente diferente. Estamos mucho más cerca de un deporte social. Incluso en División de Honor, que ha crecido físicamente pero no técnicamente. Esto repercute que no es un producto televisable y los patrocinadores huyen, claro.

"Me parece bien que seas del Dépor o del Celta, pero cuando estás trabajando tienes que analizar lo que hay"

¿Se justifica entonces la falta de atención mediática?

Se justifica porque el producto no es bueno, pero como periodista te digo que este país es exitista. Aquí importaba la Fórmula Uno, por ejemplo, porque están Alonso o Sainz, cuando se marchen volverá al ostracismo. Aquí, o hay alguien que gane o no le damos importancia. Cuando se marche Nadal y si Alcaraz no lo emula, el tenis volverá a ser el quinto deporte en la televisión. Aquí es fútbol, fútbol, fútbol y fútbol, y con un tratamiento que, como periodista deportivo, a mí me da vergüenza. Solo hay polémica y debates. Es una cosa insufrible. Un desastre.

¿El periodismo deportivo es más partidista que entendido?

Es bufandista. Y es terrible. Me parece bien que seas del Dépor o del Celta, pero cuando estás trabajando tienes que analizar lo que hay. Si la defensa del Dépor es un desastre como periodista que cubres al Dépor tienes que contar eso. Si el Celta no tiene gol tienes que contarlo. Pero ahora, el bufandismo impera. Ahora nos hemos convertido en actores que gritan, que la tienen que montar más grande porque eso es lo que la gente consume. Pero también creo que no consume otra cosa porque no se le da. El periodismo de calidad en España está siempre ligado a las cadenas de pago. Hay excepciones como Leontxo García o Paloma del Río. Esa es la línea que deben seguir los deportes minoritarios y la línea que quise hacer en mi libro.

¿El consumidor que quiera calidad debe huir del mainstream y refugiarse en internet, diarios locales o páginas especializadas?

Absolutamente. El periodismo local es infinitamente mejor que el periodismo nacional. Yo he trabajado en medios locales y en nacionales. El periódico regional y local está infravalorado. Los medios locales lo están pasando peor por el tema de la publicidad, por la pandemia y la crisis económica, y lo hace más complicado, pero el periodista local o regional es mucho más íntegro que el nacional, que se vende muchas veces para que no le cierren la puerta delante. Florentino Pérez ha puesto de moda a quién acredita o no en función de lo que escribes, si eres amigo del club o no, ha llamado pidiendo despidos… Eso no lo había antes, lo hay ahora. Y también pasa en Barcelona. Esa guerra táctica que hay hace que los periodistas no hagan periodismo, sino que hacen negocio, porque su jefe le pide que hagan eso porque hay negocio.

¿Es internet y las nuevas tecnologías la esperanza de que el panorama cambie?

Evidentemente. Internet democratiza todo, da acceso a todo el mundo a todo, también a más contenido basura. Pero tu generas el contenido que quieras generar. Puedes abrirte una web o un blog y meter contenido digno. Creo que es una herramienta que, desafortunadamente, se está utilizando para extender más basura, pero que te da unas posibilidades enormes de hacer cosas buenas sin tener muchos medios. Ahora los chicos entran en otros formatos. Mira a Ibai Llanos, que ha supuesto una revolución. Para mí Ibai no es periodista, y él lo dice. Él narró este verano partidos de baloncesto y no estaba como periodista, sino como narrador. Hacía un tipo de producto totalmente distinto a lo que hace normalmente. Él hace entretenimiento, pero la gente de ahora, la audiencia joven, no nos ve a nosotros, lo ven a él porque prefieren eso. Se acabarán metiendo e-sports porque tiene muchas audiencia, aunque sean dos chavales jugando a la videoconsola. ¿Eso es deporte? Yo creo que sí porque al final se tienen que preparar físicamente y demás. Las cosas evolucionan y los formatos cambian. El toque periodístico tiene que ver con la elaboración de los contenidos, no con el medio que lo proyecta. En un periódico habrá cosas que son información y otras que son entretenimiento y en el formato audiovisual pasa lo mismo. El Chiringuito es entretenimiento en el nivel más zafio. Ibai hace entretenimiento y me parece bien. Igual antes de criticar a Ibai tenemos que vernos a nosotros mismos, que estamos haciendo, en muchos casos, una bazofia para hacer clickbait, generar tráfico rápido y que el día del EGM tengan buenos datos.

Fermín de la Calle: "En España hay una alarmante falta de cultura...
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