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90-53. El Breogán despeja muy pronto las dudas en el partido ante el Tizona

Iván Cruz. ADRA PALLÓN
Iván Cruz. ADRA PALLÓN
El conjunto lucense deja atrás la mala imagen del partido en Melilla y supera con contundencia a su rival en un encuentro que controló en todo momento

Las reservas sobre la respuesta del Leche Río Breogán tras la derrota en Melilla y del posible peligro de un Tizona que llegaba al Pazo tras ganar a domicilio con autoridad al Palencia, duraron muy poco. Apenas el primer cuarto.

Diez minutos duró la resistencia del Tizona, en mayor medida gracias al acierto inicial del ex Boston Celtics Kris Joseph —que tras los cinco primeros puntos, los iniciales de su equipo, falló una y otra vez ante el aro rival— y de Ayoze Alonso. Incluso por dos veces llegaron a empatar, la última en el minuto 8 (12-12), para a partir de ahí desaparecer como equipo.

Es de esas ocasiones en las que hasta cierto punto resulta difícil establecer hasta donde llegó el mérito de un equipo o los errores del rival para explicar una diferencia absolutamente inusual en esta competición. En realidad, habría que achacar el (90-53) a un compendio de ambas cosas.

A los jugadores del Leche Río Breogán les dolió el revés sufrido en Melilla. Eso es evidente al comprobar como afrontaron el miércoles el partido. Concentración, intensidad que no perdieron ni siquiera cuando el electrónico empezaba a mostrar diferencias casi escandalosas. No dieron un balón por perdido, ni siquiera en la última jugada del encuentro en el que su lucha les llevó a capturar tres rebotes ofensivos aunque no terminara con el premio de la canasta.

Pero no solo fue cuestión de orgullo o de lucha. El Breogán jugó a hacer sangre del rival. A hacerle daño donde son más vulnerables. Así desde el segundo cuarto los de Diego Epifanio pasaron a imponer su físico, sobre todo dentro de las zonas y esto fue demoledor porque el rival no tuvo capacidad, y en el tramo final, ni ganas para igualar esa lucha.

Defensivamente, el equipo tuvo que ajustar algunos errores iniciales que permitieron penetraciones de Alonso o Iván Martínez pero una vez asentados, el trabajo celeste fue notable con mucha actividad que acabó por desquiciar y anular al rival. No es casualidad los bajos porcentajes de acierto de los jugadores del Tizona, en muchas ocasiones sobre todo tras el descanso con malos tiros, o las diecisiete pérdidas que reflejan las estadísticas oficiales, aunque en realidad todos los que vieron el partido estarán convencidos de que dejaron de anotarse unos cuantos balones perdidos por los de Burgos.

Esta inferioridad acabó pesando como una losa en el conjunto de Jorge Elorduy. A medida que se les complicó el ataque también fueron cediendo en su confianza defensiva. El primer golpe lo recibieron en los cinco primeros minutos del segundo cuarto con un parcial de los locales de (13-5) que llevaba las diferencias a los trece puntos. El Breogán alargó la ventaja hasta los 16 (38-22) con Larsen dominando bajo los aros. Un par de errores en ataque, con dos pérdidas llevó a Epi a solicitar un tiempo muerto. Se trataba de recordar que no se había acabado el partido y que el trabajo aún estaba por hacer. Los jugadores lo entendieron perfectamente.

El 44-26 con el que se llegó al descanso, era un fiel reflejo a lo ocurrido pero aún dejaba un pequeño margen para que la segunda parte fuera mínimamente competitiva.

No hubo lugar. Un parcial de 13- 0 en los tres primeros minutos de la reanudación, (57-26), acababa con el partido y, definitivamente con el rival.

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El entrenador del Tizona intentó minimizar lo que se le venía encima a su equipo con un tiempo muerto y situando a sus jugadores en defensa zonal. No hubo ni dudas. En la primera jugada el Breogán solucionó con una canasta triple de Sergi Quintela.

Y es que en esta ocasión, el ataque contra zona fue fluido. Se buscó como primera opción el poste bajo. Pero en esta ocasión, no se pecó de pasividad. Los jugadores del Breogán se mostraron activos buscando el punto débil de la defensa rival. Larsen, un buen pasador, fue además un catalizador del juego. En definitiva cuando los locales no decidieron dentro de la zona encontraron buenas posiciones para romper una y otra vez la defensa rival.

A pesar de todo esto y del resultado al final del tercer cuarto (71-42), el técnico del Tizona, más allá de algún pequeño ajuste, no varió el dispositivo táctico. Una vez perdida con claridad la batalla física y sin opciones de mejorar el marcador, quizá fue una decisión más encaminada a proteger a su equipo que a intentar parar a un rival ya lanzado.

Próxima jornada ante el Leyma Coruña, el 1 de diciembre
El Leche Río Breogán jugará su próximo partido el día 1 de diciembre en el polideportivo de Riazor ante el Leyma Coruña. Es un encuentro correspondiente a la tercera jornada de la LEB Oro y que tuvo que ser aplazado porque el conjunto lucense tenía que estar en cuarentena después del positivo de covid de un jugador.

 

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