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El Escuelas Lucenses muestra sus garras

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Llueva, nieve o haga sol, el Escuelas Lucenses no falla en sus entrenamientos. El esfuerzo y sacrificio son una de sus principales cualidades. Confiar en ellos mismos les ha llevado más lejos de lo que imaginaban en la Liga Provincial infantil.

El conjunto rojiblanco evolucionó de forma «espectacular en case todos os aspectos, asimilan todo moi rápido, son un saco sen fondo», comenta su técnico, José Antonio Gandoy.

Lo más difícil, al comienzo de la temporada, fue «cambiar a mentalidade de ser un equipo perdedor a ser un gañador», confiesa el entrenador.

Tras fuertes entrenamientos y compromiso, el equipo solo ha encajado dos derrotas durante la Liga. «Tratamos de que os adestramentos, -tres días por semana- sexan divertidos e sempre cun balón polo medio», dice Gandoy. Así, el equipo intenta disfrutar y aprender, a partes iguales.

Asimismo, el técnico les enseña a que tengan «poder de decisión» y por ello, no designa un capitán fijo. «Ao principio os rotaba pero, logo, quixen que aprendesen que o respecto e a responsabilidade son as palabras que definen a un capitán. E son eles os que deciden a través dunha votación quen ten esas calidades», explica el míster.

El Escuelas Lucenses está compuesto por una plantilla que proviene de distintos equipos, por tanto, «todos non son compañeiros desde fai tempo, pero hai harmonía entre eles e ao verse favorecidos polo resultado están contentos», comenta Gandoy.

Un equipo polifacético

«Me gusta mucho el equipo, todos somos amigos, hay mucho compañerismo», señala Julián, quien también practica el atletismo, al igual que Iago. «Se nota un poco que al hacer un deporte distinto, puedes jugar un poco mejor», matiza Julián. Al practicar otra modalidad deportiva, «poden ser máis áxiles nas carreiras e aguantar mellor os traballos físicos», dice el entrenador.

El portero Dani Díaz es karateka, -el año pasado logró el bronce en el campeonato gallego-, y para él competir en este deporte «me permite tener más elasticidad cuando salto o atrapo balones», revela. Lleva muy bien ambos deportes, «tienen un orden, por las noches kárate y por la tardes, fútbol» y a ello, se suma por la mañana, lógicamente, el colegio.

En el Escuelas Lucenses la energía no se crea, se transforma. Alberto también juega al voleibol en el Emevé y aunque admite que prefiere el fútbol, lleva muy bien ambos deportes y discrepa de sus compañeros, «no creo que me dé alguna ventaja sobre los demás, creo que todos tenemos las mismas cualidades», matiza.

Las alegrías aún no concluyeron para el Escuelas Lucenses, puesto que jugar la fase de ascenso es ahora su mayor ilusión. «El equipo está muy animado», y depende de sí mismo para acceder a ella.

El Escuelas Lucenses muestra sus garras
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