"El arbitraje me enganchó como un veneno"

El ascenso en el silbato del mito Japón Sevilla

Recuerda el partido entre el Lugo y el Sant Andreu al que acudió como árbitro número uno de Segunda B de la campaña 91-92 ► "Calderé me dijo de todo menos bonito", bromeó el trencilla sobre la decisiva jugada del partido en el que ascendieron los rojiblancos
Japón Sevilla, durante el acto de este martes en el Círculo das Artes
photo_camera Japón Sevilla, durante el acto de este martes en el Círculo das Artes

A la altura de los mitos rojiblancos con un traje negro, el silbato en la boca y el convencimiento de que aquel 28 de junio de 1992 sería su día en el Ángel Carro. No solo había cosas en juego para el Lugo y el Sant Andreu. No solo la ilusión penetraba en una piel gallega y catalana. El ascenso era el premio final para unos u otros, pero también para el tercer invitado que acabó en el imaginario lucense como parte indisociable del primer ascenso a Segunda de su equipo. José Japón Sevilla, el colegiado del último duelo de la promoción subió a la categoría de plata con el Lugo. Un penalti y una expulsión lo auparon al recuerdo eterno al lado del Miño.

"No solo se conmemora el ascenso del Lugo hace 25 años, sino también mi propio ascenso, porque yo ascendí también con el Lugo a Segunda. Venía a este partido con mucha ilusión, porque era mi segundo partido de promoción que hacía ese año y mi ascenso lo tenía en la mano. Era el número uno de Segunda B de toda España, a pesar de que aquí en Lugo me cayó un palo con el informe, porque no fue mi mejor partido", recuerda Japón Sevilla.

"Venía de una puntuación de 39 sobre 42 y aquí me marcaron un 26. Esto da una idea de como fue aquel partido, pero por suerte para mí tenía un buen colchón de diferencia y pude ascender", añade Japón Sevilla.

"Yo no fui decisivo para nada, porque los que deciden son los futbolistas con los goles. Yo fui un participante más"

El sevillano admite que no estuvo bien en aquel duelo –no pitó un penalti sobre Calderé con 1-0 y expulsó al catalán tras las protestas–, aunque descarta que fuese "decisivo". Ese papel lo atribuye a los grandes protagonistas: los jugadores. "Yo no fui decisivo para nada, porque los que deciden son los futbolistas con los goles. Yo fui un participante más, aunque en algunas jugadas no estuve demasiado afortunado, pero tampoco estuvieron afortunados otros componentes del equipo rival, porque no fueron capaces de decantar la balanza a su favor".

Los aficionados que vivieron aquel primer ascenso tratan como una figura venerada al trencilla andaluz. Una de las jugadas clave de aquel duelo llegó en el minuto 20. Jorge derribó a Calderé dentro del área cuando el ex del Barça iba a empujar el cuero a la red. El Lugo ganaba 1-0 y el 1-1 habría sido un mazazo para el ascenso. Japón Sevilla no decretó la pena máxima y sacó la segunda amarilla al catalán por simular.

"Calderé me dijo de todo menos bonito", rememora bromeando Japón Sevilla, que conocía a Calderé de su paso por el Betis, ya que Japón Sevilla arbitraba los partidillos de entrenamiento verdiblancos cuando era árbitro amateur. "Cuando tomé la decisión de pitarle falta en contra es porque me parecía que se había tirado. Después, cuando pude apreciarlo por la televisión, vi que había un posible penalti que no pité. Es una de las muchas jugadas que pueden pasar en un partido. En este caso tuvo más trascendencia porque iba en contra de los intereses del más poderoso".

"Pude ver la jugada repetida dos días después a través de las imágenes de Canal Sur televisión. En aquel momento ni me preocupaba, porque estaba seguro de que había acertado por televisión".

"Cuando pasó el tiempo y ascendí a Primera me encontré con Gaspart, como presidente del Barça, y me pidió disculpas. Por supuesto que las acepté"

El duelo "nunca fue tranquilo" por lo que estaba en juego. Japón Sevilla afirma que el ambiente no le influyó. "Sordos no somos, pero cuando estás concentrado lo que oyes no debe influir para nada, sino no merecerías estar ahí".

AGRESIÓN DE PUNCHO. El gol de Alvite acabó por darle el ascenso al Lugo y, tras el pitido final, cuando Japón Sevilla se iba protegido por la Policía a los vestuarios, el colegiado recibió una patada en los testículos del futbolista del Sant Andreu Puncho.

"Los hechos sí estuvieron denunciados, pero la Policía, en su afán de protegerme, me llevaba agarrado por un brazo y un jugador del Sant Andreu, un tal Puncho, en una acción muy cobarde porque se protegió entre la gente, me dio una patada en los testículo que me dejó casi sin sentido".

El presidente del Sant Andreu, Joán Gaspart, tardó varios años y una presidencia del Barça en disculparse por aquella acción de su jugador. "Nadie habló conmigo del Sant Andreu. Creo recordar que el presidente del club, que era Joán Gaspart, hizo unas declaraciones casi que justificando a su jugador porque él decía que si hubiera estado allí habría dormido en la cárcel. Eso me pareció muy fuerte".

"Cuando pasó el tiempo y ascendí a Primera me encontré con Gaspart, como presidente del Barça, y me pidió disculpas. Por supuesto que las acepté porque el rencor no vale para nada".

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