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Cuba nunca se rinde

Una lesión de rodilla cuando, curiosamente, participaba el año pasado en una competición de judo le impidió a José Cuba mantener su título de campeón nacional en lucha libre olímpica en la categoría de -120 kilos. El luchador vilalbés se proclamó campeón de España del 2001 al 2008 y, desde hace una semana, tiene en su bolsillo su noveno título.

Pese a que pudiera parecer que uno puede estar acostumbrado a ser el mejor luchador del país tras nueve años en lo más alto, lo cierto es que Cuba, con sus 28 años, vivió esta última medalla de oro con «mucha ilusión» y la razón no es otra que se encontró por fin recuperado de su lesión, que le hizo perderse la mitad de la temporada en el 2009. «Después de lesionarme no me estaban saliendo muy bien las cosas y no había una competición en la que me encontrara bien, pero en este campeonato de España pude competir en plenas facultades», explicó el vilalbés.

Esto le hace afrontar con especial empeño su particular lucha que tiene por delante: clasificarse para los Juegos de Londres de 2012. Ese sueño de cualquier deportista estuvo a punto de cumplirse en el caso de José Cuba en 2008, cuando se quedó a las puertas de clasificarse para Pekín. «Lo afronté bastante bien, es cierto que fue una desilusión porque estuve muy cerca, pero sabía que me quedaba mucho por trabajar y que tenía otro ciclo olímpico en el que tenía mucha capacidad para mejorar», explicó.

Conseguir el billete para participar en Londres dentro de dos años sería para él «el culmen a una vida deportiva de esfuerzo y trabajo». Además, agradecido siempre con los que fueron sus compañeros en su viaje por la lucha libre, reconoce que se sentiría «casi tan contento» por él como por la gente que le ayudó a llegar a ello, «principalmente por Iván Castro»,dice.

Aun así, sabe que no implicaría sólo una satisfacción personal. «Ir a unos Juegos representaría la mejora en las condiciones de entrenamiento y en las económicas», explica el luchador. «Si no me clasifico para Londres y las condiciones no mejoran» no podría seguir entrenando, añade.

Entrenamientos
La mejora de la situación a la hora de entrenar es lo que más preocupa a José Cuba, consciente de los gastos que acarrea su preparación para las competiciones de alto nivel. «Desde los 20 años compagino trabajo y entrenamientos, y estoy muy agradecido a mis padres, que me apoyaron en todas las decisiones que tomé, y también a mis tíos, con los que viví mientras estuve en la universidad. El año pasado conseguí entrar en el programa ADO y tuve más solucionada la parte económica, y eso me permitió trabajar sólo para la lucha, de entrenador y ayudando en la federación gallega», explica.

La mayor parte del trabajo lo realiza en la sede del Club de Loita Vilalba, en el gimnasio del auditorio municipal. «Luego intentamos traer algún ‘sparring’ y hacer concentraciones en el extranjero», comenta Cuba. Estas últimas le sirven de mucho para las competiciones internacionales, ya que en ellas «es donde realmente ves el nivel que tienes».

Y es que ser nueve veces campeón de España no es garantía de nada cuando se compite fuera del país, ya que hay «mucha» diferencia entre países en las competiciones. Cuba explica que la lucha tiene «gran prestigio» en la mayor parte del mundo y que en la mayoría de los países está instalada en el sistema educativo, «independientemente de si es un país más desarrollado o menos».

«En España ésto aún no ocurre, aunque se está trabajando para ello y la inclusión de la lucha en el ámbito universitario fue un gran paso y el nivel nacional poco a poco va creciendo», comenta.

Referente
En un deporte en el que «lo más importante es ser noble y respetar al compañero, ya que la fuerza casi es lo que menos importancia tiene», Cuba tiene un referente, y no es otro que su compañero, también vilalbés, Nicolás Castro. «Cuando yo empecé a destacar, él era el máximo exponente nacional de la lucha, es como un hermano mayor, aprendí mucho de él y le estoy muy agradecido», afirma Cuba.

Castro tiene once títulos nacionales en categoría sénior, pero Cuba ni se plantea igualarlo. «Tiene títulos en categorías inferiores, cosa que yo no, así que podrán conseguir superarlo, pero serán las generaciones que están empezando a entrenar ahora, no yo», manifiesta.

De lo que no cabe duda es de que Vilalba es vivero de grandes luchadores, en el que los más jóvenes vienen pisando fuerte. Y Cuba lo tiene claro: «Todo es por el gran trabajo de Iván Castro, que es el alma del club».

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