El corazón del Muralla late

El club lucense cierra una temporada con equipos en casi todas las categorías y se recupera después de dos años en el que descendió el número de jugadores por culpa de la pandemia
Último entrenamiento del año de la cantera del Muralla. VICTORIA RODRÍGUEZ
photo_camera Último entrenamiento del año de la cantera del Muralla. VICTORIA RODRÍGUEZ

La onda expansiva del Xabarín todavía se nota en Lugo, donde el rugby resiste año a año. La bandera de la ovalada que ondea en la ciudad ahora es la del Muralla, club que es una suma del citado Xabarín y del Euita, que encendieron la llama allá por los lejanos 80 y cuyos exjugadores son los que dirigen el club en la actualidad.

El Muralla viene de poner fin a una temporada histórica por la productividad de su cantera. Y es que salvo en el caso del equipo femenino, ha contado con escuadras en todas las categorías.

El cuadro sénior, formado en su mayoría por jugadores lucenses, concluyó en la sexta posición la Liga gallega después de ser tercero en el sector norte.

El equipo sub-18 concluyó en tercera posición a nivel autonómico; el sub-16, fue cuarto y el sub-14, cuarto también.

Un momento del último entrenamiento de la temporada del Muralla. VICTORIA RODRÍGUEZ
Un momento del último entrenamiento de la temporada del Muralla. VICTORIA RODRÍGUEZ

Los integrantes de estos equipos, todos mixtos, forman lo que se conoce como la academia del club. Son, en total, 38 jóvenes que durante esta campaña entrenaron los lunes y los viernes de 19.00 a 20.30 en As Pedreiras.

La escuela del Muralla la componen los niños y niñas de los equipos sub-12, sub-10, sub-9 y sub-6. En esas categorías no se compite bajo formato de Liga, sino mediante concentraciones en un lugar y al que acuden diversos clubes. La de Lugo tuvo lugar el 12 de marzo, la primera después de dos años de parón por culpa de la pandemia.

Los 47 integrantes de la escuela se entrenaron los lunes y viernes, de 17.00 a 19.00 horas en el campo de As Pedreiras.

La pandemia del covid frenó en seco el mundo y con ello el deporte, pero algunos en mayor medida. Es el caso del rugby, como señala Fernando Núñez, Lagunas, entrenador de la academia del club lucense. "El covid nos partió por la mitad porque este es un deporte de contacto y los padres tenían un lógico miedo a los entrenamientos de los críos. Pero, bueno, ahora estamos empezando a levantarnos de nuevo", apunta.

Último entrenamiento del año de la cantera del Muralla. VICTORIA RODRÍGUEZ
Último entrenamiento del año de la cantera del Muralla. VICTORIA RODRÍGUEZ

Lagunas se muestra satisfecho del momento por el que pasa el rugby en Lugo y se muestra optimista de cara al futuro, aunque reconoce que sigue habiendo mucho recelo por tratarse de un deporte de contacto. "Sigue habiendo un poco de miedo, pero cuando los chavales lo prueban quedan encantados", asegura.

Parte del futuro del Muralla está asegurado a través de la sangre, como indica Lagunas. "Son varios los casos de exjugadores que traen a sus hijos al club, pero también tenemos muchos niños cuyos familiares no tienen pasado en este deporte", dice el entrenador, quien confía en que el próximo curso el rugby dé en Lugo otro paso para aplacar de forma definitiva a la maldita pandemia.

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