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Con el planeta a sus pies

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Si el talento se midiese en metros, posiblemente quien protagoniza este reportaje fuera un gigantesco cíclope que dejaría al mismísimo Polifemo en una anécdota. Afortunadamente no es así. A veces, son cuerpos que levantan poco más de un metro del suelo los que esconden las dosis más grandes de osadia e inteligencia; de talento, en definitiva. Si, además, esos seres son capaces de sustituir la terrible mirada monocular del monstruo griego por una perenne sonrisa, el resultado bien se podría llamar Jorge Prado García.

A sus 10 años, este niño prodigio de las motos se acaba de proclamar campeón del mundo de motocross en la categoría de 65 cc. Tal vez alguien tenga dudas del tamaño de la hazaña lograda hace sólo una semana en Cingoli (Italia). Pero para que nadie caiga en esa tentación conviene recordar que Jorge Prado se impuso ante más de 70 pilotos procedentes de todos
los rincones del mundo (Australia y Estados Unidos, incluidos), que fue el único español capaz de clasificarse para las mangas finales, que marcó el mejor tiempo en los entrenamientos libres, en los cronometrados, en carrera y que ganó las dos mangas que disputó. Además, pasó a la historia por convertirse en el piloto más joven en ganar el título de esta categoría
(abierta a niños de hasta 12 años), porque es el primer gallego en ganar un título mundial en una disciplina del motor, y porque el suyo es el segundo título mundial que consigue el motocross español en toda su historia.

Con todos las marcas y triunfos que ya atesora este joven lucense, resulta difícil discernir si se trata de una promesa o una fantástica realidad. Lo cierto es que a día de hoy Jorge Prado es todo un fenómeno que no pasa desapercibido allá por donde va.

Futuro
Su reciente título le ha abierto ya importantes puertas de cara al futuro y ya ha cerrado algunos acuerdos de cara al próximo año. Su reto para 2012 es pasarse a los 85 cc, para lo que contará con una licencia especial, debido a que no llega a la edad mínima establecida. «Será un año de aprendizaje. Es una moto grande para mi estatura, pero me servirá para aprender de cara al siguiente año, en el que ya quiero estar con los mejores», asegura Jorge.

Antes de que eso ocurra, Jorge Prado se enfrenta a un nuevo reto. Será el próximo fin de semana en el GP de Bulgaria, donde lo tiene todo a su favor para proclamarse campeón de Europa. Una vida de podio en podio.

«Gracias a mi hermana Cecilia puedo ser campeón de Europa»

La FIM (Federación Internacional de Motociclismo) celebrará en Lisboa el próximo mes de octubre la gala en la que se reconocerán los títulos de los actuales
campeones del Mundo. Allí estarán, entre otros muchos, Lorenzo, Rossi, Stoner y Jorge Prado. Pero al piloto de Lugo no le impone demasiado compartir cartel con quienes son los ídolos de muchos chavales de su edad. De hecho, se mueve
casi con la misma soltura fuera de la moto que cuando está subido a ella. Es todo naturalidad.

«Lo que más me sorprendió cuando gané en Italia fue todo lo que vino después del podio. La rueda de prensa a los tres primeros, con preguntas y respuestas en inglés», remarca Jorge.

Precisamente es el dominio del idioma de Shakespeare lo que más preocupa a Jorge de cara a la gala de la FIM, en la que tendrá que dar un pequeño discurso de agradecimiento en ese idioma. «Aunque
ya mejoré mucho este año», sonríe divertido.

Lo que sí tiene claro es lo que dirá. «Agradeceré la ayuda de toda mi familia, mis patrociadores y mis amigos», indica. Pero, como si se tratase de una aclaración fuera del guion prestablecido, el joven piloto recalca que: «gracias
a mi hermana Cecilia también puedo ser campeón de Europa, ya que en las carreras que estuvo conmigo me ayudó con el agua, con el paraguas cuando hacía calor o lluvia, y cuando después de correr le pedía cualquier cosa, ella me la traía». Cecilia, de casi nueve años, lo mira y sonríe complacida.

Por eso, a punto de coronarse también campeón de Europa resulta inevitable preguntarle a cuál de los dos títulos le da más importancia. «Ser campeón del Mundo es algo que da una gran satisfacción.
Pero el Mundial es sólo una carrera y en un mismo circuito, mientras que en el europeo corres en muchos países y sobre distintas superficies. Es un campeonato que te obliga a ser más completo», destaca con inusual madurez para sus 10 años.

El futuro de Jorge puede estar lejos de Lugo. «Mis padres buscan trabajo en Holanda, porque es allí donde están la mayoría de los patrocinadores y los circuitos, aunque mi sueño es correr en Estados Unidos», concluye. 

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