La lucense Chus Muñoz: jugar al básket con 62 años

La jugadora natural de Lugo Chus Muñoz sigue practicando baloncesto a los 62 años en el Pasek malagueño de +35. Sus aptitudes la llevaron a ser parte de las primeras formaciones del histórico Xuncas
La lucense Chus Muñoz juega al baloncesto con más de 60 años. EP
photo_camera La lucense Chus Muñoz juega al baloncesto con más de 60 años en el Pasek malagueño. EP

El baloncesto está tan arraigado en Lugo como la propia muralla. La ciudad se convirtió en el vivero de ilustres generaciones de jugadores y jugadoras que han dejado su huella inalterable por la historia de este deporte. A finales de la década de los setenta del pasado siglo, las alumnas del Colegio San José decidieron crear un equipo de baloncesto femenino todavía adolescente. Casi al unísono se unió a la competición el Compañía de María.

De la simbiosis de estas dos entidades se fundó el Xuncas, el primer equipo femenino de baloncesto que vio Lugo, que con el paso de las temporadas escaló peldaños, desde Primera Nacional a División de Honor, categoría donde copaba el Municipal en los partidos que disputaba como anfitrión.

Entre esa primera generación de jugadoras, increíblemente una de ellas, su dorsal número 10, se mantiene aún en activo: Chus Muñoz. La lucense es el ave fénix del baloncesto provincial. A sus 62 años es una de las escoltas del Pasek, escuadra formada en Málaga por el entusiamo de las madres de un grupo de niños del barrio marinero de El Palo.

Muñoz fue una de las creadoras de la Liga FEM +35, una competición sénior donde tomar parte diez equipo malagueños femeninos.

 "Comencé a jugar con 12 años en el San José. Jugué en el Xuncas hasta su temporada en Segunda División. Ese mismo año tuve que trasladarme a Inglaterra por motivos laborales. Éramos un club totalmente amateur", relata Chus Muñoz, que contó con Víctor Varela y Juan Manuel Prada como primeros entrenadores de aquel equipo histórico, que ha sabido refundarse en la actualidad después de desaparecer tras tocar techo.

Fueron las pioneras, el germen del que hoy en día se alimenta el baloncesto local, con el Río Breogán y el Durán Maquinaria Ensino como máximos exponentes entre la élite nacional.

Chus Muñoz regresó a la ciudad tas su experiencia británica y vio la oportunidad de volver a la práctica en su ciudad. "Un tiempo después volví a jugar en el Lugo Gran Hotel, un equipo patrocinado por Nora, una empresaria que tenía un negocio en los soportales de la Praza Maior. Su hija Ana también era miembro de ese equipo", relata la deportista.

Tras esta experiencia competitiva, la jugadora lucense comenzó otra nueva etapa profesional como docente en un instituto de Málaga. "A esas alturas estaba ya un poco cansada del baloncesto, pero una compañera se enteró que había jugado a cierto nivel y me insistió para que, juntas, creásemos la primera liga sénior de baloncesto en la provincia de Málaga, la FEM+35", explica esta profesora de inglés.

Vuelta a las canchas

Este fue el punto de partida para que se calzara las zapatillas de básket, después de cumplir cincuenta. La edad no fue un hándicap para tomar esta decisión, puesto que Chus Muñoz siempre se mantuvo activa gracias a la práctica de múltiples deportes.

"Siempre estuve en buena forma física porque esquío, boxeo,  jugo al pádel, al tenis, patino en línea y hasta jugué al balonmano", comenta la lucense que en la actualidad reside en la ciudad de Tánger (Marruecos), donde imparte docencia en el Instituto Español Severo Ochoa.

El estrecho de Gibraltar tampoco es impedimento para que no se pierda un partido con las otras 19 compañeras que forman el Club Pasek —Padres de Alumnos del Colegio San Estanislao de Kosta— hace ya una década.

"Acabamos de terminar la competición. Jugamos la Liga FEM+35 en Málaga, donde el nivel de baloncesto es brutal, pero también salimos a disputar partidos por toda España", relata Chus, una jugadora intergeneracional.

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