Las dos caras del CD Lugo en el final de Liga

El CD Lugo fue un rival complicado en la última jornada cuando militaba en Segunda A, mientras que en su último periplo por Segunda B siempre perdió ante clubes con algo en juego
Mauro Quiroga anota uno de los dos goles en el empate del Lugo frente a la Ponferradina de la temporada 2012-2013. PEPE ALVEZ
photo_camera Mauro Quiroga anota uno de los dos goles en el empate del Lugo frente a la Ponferradina de la temporada 2012-2013. PEPE ALVEZ

Ogro en Segunda División, dadivoso y amable en Segunda B. Como si el paso de categoría hubiera embrujado al CD Lugo en la última jornada, el cuadro rojiblanco mostró un comportamiento diferente en el partido final de las últimas dos décadas, sobre todo cuando su rival, como este sábado (19.00 horas) el Sabadell en el Anxo Carro, tenía algo en juego.

Durante las últimas once temporadas que jugó en la categoría de plata, el conjunto lucense solo perdió en dos ocasiones y convirtió cada jornada final en llanto y depresión para los contrarios que se jugaban la permanencia, el ascenso o el play off a Primera División.

Entre la campaña 2012-2013 y la 2022-2023 el cuadro rojiblanco siempre sumó en la jornada 42ª salvo en dos desplazamientos. El Huesca en El Alcoraz derrotó 1-0 al Lugo en la 2015-2016, mientras que un año después fue el Alcorcón el que se impuso en Santo Domingo por 3-0. El resto de duelos finales se saldaron con empates o triunfos.

El Lugo era un rival especialmente duro cuando el club contrario tenía algo en juego. El primero en comprobarlo fue la Ponferradina en la 2012-2013. Los bercianos optaban a disputar la promoción a Primera División y precisaban de una victoria en el Anxo Carro ante un Lugo de Setién ya salvado. El resultado final fue de 2-2 y el conjunto castellano se quedó sin opción de acabar entre los seis primeros.

Peor le fue al Mirandés el siguiente curso. Los de Anduva precisaban puntuar en Lugo, pero acabaron cediendo por 1-0 con un tanto de Carlos Pita y una actuación espectacular de José Juan bajo palos. Los burgaleses perdieron la categoría, pero la recuperaron por el descenso administrativo del Real Murcia.

El Girona —que jugará la Liga de Campeones la próxima temporada tras acabar tercero en Primera División— fue la víctima rojiblanca en la 2014-2015. Los catalanes debían ganar al conjunto lucense para asegurarse el ascenso. Lograron situarse con 1-0, pero un tanto de Pablo Caballero en el descuento los envió al play off, donde fueron eliminados.

El último rival con algo en juego en la jornada final de Segunda División fue el Rayo Vallecano en la 2020-2021. El Lugo debía ganar para evitar el descenso y los madrileños se jugaban la opción de disputar el play off de ascenso a Primera. El resultado en Vallecas fue de 0-1. El Lugo salvó la categoría y el Rayo disputó la promoción pese a la derrota.

Si los lucenses eran duros en la categoría de plata en el último encuentro del curso, en Segunda División B siempre perdieron cuando su rival se jugaba la vida desde la 2006-2007, la primera tras el infausto paso por Tercera División entre 2003 y 2006.

En la 2006-2007 el club rojiblanco se medía ante el Atlético de Madrid B en casa. El filial colchonero optaba a la permanencia, que acabó logrando tras imponerse al lado del Miño por 0-1.

El siguiente curso el Lugo se midió al Fuerteventura. Lucenses y canarios estaban en puestos de promoción de ascenso con el Deportivo B, Real Madrid B y Universidad de Las Palmas a la zaga. El conjunto insular se impuso por 0-1 y el Lugo se quedó fuera de los cuatro primeros y la opción de jugar en Segunda se esfumó.

En la 2009-2010 un Lugo sin nada en disputa recibía al Sestao River, que precisaba los puntos para eludir el descenso. Los vascos ganaron 0-1, pero los resultados ajenos los condenaron a la Tercera División.

Por último, en la 2011-2012, ya con Setién en el banquillo, un Lugo fijo en play off de ascenso viajaba al Salto del Caballo, donde el Toledo buscaba no bajar de categoría. Los manchegos se impusieron por 4-0, pero no lograron mantenerse.

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