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Cacharrón: "Lugo es una ciudad pequeña, pero con un gran nivel en el deporte"

Pablo Cacharrón posa con la camiseta del Pontevedra en el estadio de Pasarón. JAVIER CERVERA
Pablo Cacharrón posa con la camiseta del Pontevedra en el estadio de Pasarón. JAVIER CERVERA
Criado en la cantera del Lugo, el guardameta nacido al lado del Miño hace 24 años ha tenido que emigrar para demostrar todo su talento. En Pasarón jugará con el Pontevedra en Primera RFEF después de lograr el ascenso virtual en una temporada en la que fue protagonista por méritos propios.

Triunfar con el DNI lucense lejos de casa, con la ciudad amurallada en el corazón pero la mirada siempre en el horizonte para brillar donde aparezca la oportunidad. Pablo Cacharrón (Lugo, 1997), criado en la cantera de As Gándaras, en el rojo y el blanco del Lugo, ha destacado con el granate sobre la piel para ser uno de los grandes protagonistas del ascenso del Pontevedra a la Primera RFEF. Lo hizo bajo palos, con el talento metido en los guantes.

¿El lucense tiene a veces que salir de Lugo para poder triunfar?
Depende. Si le dan la oportunidad a alguien que de verdad lo merezca y se le dan la confianza y los minutos necesarios nunca se sabe. En Lugo creo que hay un muy buen nivel de fútbol. Hay gente que estuvo conmigo en todas las categorías de base y estuvo casi a punto de llegar al primer equipo, pero al final son circunstancias que hay que vivir. Unos tienen más suerte que otros y al final te tienes que buscar la vida.

¿Los hermanos Quintela en el Breogán son el ejemplo de que hay talento en la ciudad?
Yo estoy convencido de ello. Sergi y Éric se lo merecen. Sergi estuvo fuera de Lugo jugando y volvió y está siendo muy importante en el Breogán en la ACB. Claro que hay nivel en Lugo. No solo en baloncesto o en el fútbol, sino en el resto de deportes. Es una ciudad pequeña pero con un gran nivel de deporte.

Diego López, Jorge Prado, Adrián Ben… ¿El lucense puede mirar a los ojos a cualquiera?
Claro que sí. Al final cada uno tiene su vida y su camino y lo que hay que hacer es luchar y luchar hasta que te llegue una oportunidad o una circunstancia mejor que le permita crecer como profesional en tu deporte.

En el plano individual, ¿Ha encontrado su sitio Pablo Cacharrón al lado del Lérez?
Ojalá. El fútbol da muchas vueltas, pero yo aquí estoy encantado. He disfrutado muchísimo todo este año, de cada entrenamiento, de cada partido… Desde el primer día que llegué he disfrutado de todo lo vivido. Estoy muy a gusto en el club y en la ciudad.

Tardó cinco jornadas en ser titular con el Pontevedra pero luego ya no se movió del puesto…
Los cinco primeros partidos no jugué. Aquí estaba Álvaro, que estaba ya el año pasado y es un grandísimo portero. En la pretemporada entrenamos los dos muy bien y el míster (Ángel Rodríguez) estaba contento con los dos. En el primer partido se decidió por él y al sexto optó por mí. Esto al final son dinámicas y en el sexto partido el equipo no ganaba y el entrenador me dijo que me tocaba y traté de hacerlo de la mejor manera. Me coincidió bien porque el equipo parece que se soltó un poco más. Estuvimos un poco más serios en defensa, porque fue ese tramo de la temporada en el que dejamos varias porterías a cero y ahí me quedé todo el año. Vine aquí a disfrutar y a jugar y en el plano individual estoy muy contento por lo que he jugado.

Estoy encantado de continuar el año que viene en el Pontevedra y espero seguir haciéndolo muchos más

¿Su nivel ha crecido hasta ser uno de los mejores porteros de la Segunda RFEF?
Bueno, eso ya se lo dejo a la prensa o a los aficionados para que opinen. Yo estoy contento con el trabajo que he hecho en lo personal o con el equipo. En toda la temporada tienes mejores o peores partidos, pero a lo largo del año echas la mirada atrás y te acuerdas de los mejores momentos y creo que hubo bastantes este año.

¿La confianza del entrenador y la propia es más necesaria para un portero que en otro puesto?
Por la parte que me toca y por la experiencia que tengo, el hecho de tener la confianza del cuerpo técnico, del club y de la afición es lo mejor que te puede pasar. Eso te hace estar en el campo más suelto, más tranquilo, haciendo lo que te gusta y lo que sabes. Para un jugador de campo supongo que será igual. Pero un portero ya sabemos el puesto que es y se mira mucho con lupa, pero cualquier jugador con la confianza de todos siempre es mejor jugador.

¿Ángel Rodríguez es tan exigente como entrenador como su hermano Javi lo era en una pista de fútbol sala?
Sí, la verdad es que sí. Es un entrenador muy exigente y desde el primer día lo notamos todos. Los entrenamientos son de mucha intensidad en espacios reducidos. Al final, esos entrenamientos y esa manera de jugar nos hizo hacer partidos muy buenos y ser, en muchísimos encuentros durante el año, muy superiores y muy dominantes sobre el rival. 

¿Ha madurado Pablo Cacharrón en Pontevedra?
Sin duda. Hubiera madurado igual estuviera donde estuviera, porque esto es una carrera de fondo y cada año, sea mejor o peor, siempre te llevas experiencias y aspectos que te hacen madurar. Pero este año, por lo vivido, por este final y estas experiencias y situaciones que se vivieron durante toda la temporada, sí que he madurado como portero y como persona.

En Tarazona y en Barakaldo no tuvo la continuidad que hubiera deseado, ¿Esa experiencia le fortaleció?
Sí. En Barakaldo me fui cedido del Lugo. Aquella fue la temporada del covid y se acabó en marzo. Jugamos quince partidos yo y otros quince el otro portero que estaba. De aquel año me llevé buenas experiencias porque era el primer año fuera de Lugo, fuera de mi casa y de mi zona de confort. Pero lo llevé muy bien. Estaba encantado en la ciudad y en el club. Quizás el año pasado sí fue más complicado. Lo fue por cómo fue la Liga, por su formato, porque firmé allí muy tarde, me quedé un poco colgado en verano y me tuve que ir allí por no quedarme sin jugar.

¿Son momentos duros esos veranos de incertidumbre?
Ese verano fue para mí muy malo, horrible. Tuve mucha preocupación, ansiedad en la cabeza, de no saber qué iba a hacer. Fue un verano muy raro. Hablando con otros compañeros vi que le había pasado a mucha gente. Yo salí del Lugo y en teoría me iba a ir a un filial de un buen club y al final me quedé colgado y hasta el 17 o 20 de septiembre no me fui a Tarazona. Fue raro y difícil, pero de todo se aprende.

¿Este verano será más tranquilo?
De momento tengo contrato en el Pontevedra, por lo que si no hay novedad y si el club y el míster quieren aquí estaré.

Parece raro que cambie de aires, salvo que sea a una categoría superior…
Eso ya se verá. Yo no pienso en eso ahora mismo. Estaría encantado de seguir aquí el año que viene y muchos años más. No pienso en otra cosa y tampoco pienso en el año que viene. Nos queda aún un partido y solo pienso en disfrutar de esto que conseguimos, que es muy importante para la ciudad y el club. 

Pablo Cacharrón bajo las mallas de una de las porterías de Pasarón. JAVIER CERVERA
Pablo Cacharrón bajo las mallas de una de las porterías de Pasarón. JAVIER CERVERA

Temporada complicada al principio pero con el mejor final posible…
Sí, tal cual. El objetivo desde el principio era subir y hacerlo como primeros. Aún no es matemático, pero se puede decir que está conseguido a falta de una jornada.

¿Es un poco raro vivir este ascenso virtual?
Tenemos una diferencia de goles de +15. Tiene que ser una catástrofe nuestra y algo muy raro en el partido del Adarve. Nosotros iremos a Palencia a ganar para estar tranquilos y asegurarnos los puntos y celebrarlo otra vez allí.

¿Hubo dudas al principio, con aquellos partidos en los que se cedieron puntos en los minutos finales?
Al principio nos costó, pero fueron esos cinco primeros partidos. Después el equipo demostró lo que era y lo que estaba claro que teníamos que ser. La primera vuelta fue impecable exceptuando esos primeros cinco partidos. También nos coincidió en esa primera vuelta que el Unión Adarve estaba espectacular porque no perdía un solo partido. Fuimos un poco más regulares que ellos, porque ellos en la segunda vuelta pincharon un montón y parecía que nunca lo aprovechábamos hasta este tramo final de seis u ocho partidos. Llegamos a estar a siete puntos de ellos y ahora estamos con tres por encima.

¿Por qué tardó el Pontevedra en empezar a carburar?
No podría decirlo, porque el equipo estaba bien. Hicimos una pretemporada muy buena y muy exigente. Quizás pudieron ser esos nervios de los primeros partidos, el hecho marcarte un objetivo tan exigente y tan necesario para nosotros, para el club y la ciudad. Quizás pudo ser esa presión que nos pusimos todos desde tan pronto.

Usted estuvo en el Tarazona y el Barakaldo antes que en el Pontevedra, ¿La presión es mayor en Pasarón?
Que en Tarazona por supuesto y que en Barakaldo quizás también. Se nota que Pontevedra es una ciudad de fútbol. Aquí a la gente la enganchas con muy poco. La gente es una pasada a pesar de que llevan años en categorías que no se corresponden con el club ni con la ciudad. En Barakaldo también hay mucha afición, es un histórico de Segunda B. No me quejo, he estado en dos clubes muy exigentes, muy bonitos y en dos ciudades en las que se vive el fútbol mucho. A la gente, con que le des un poquito te lo da todo a cambio.

¿Es un entorno favorable pese a la presión?
Sí, sin duda. Estás en un club muy importante y eso se nota. La gente veterana que llega todos los días a Pasarón te lo transmite, la gente de la directiva... Todos. El domingo tuvimos en Pasarón 9.000 personas y eso es una pasada. Estuvieron todo el rato animando, cantando… No recuerdo un partido que haya jugado con tanta gente en las gradas.

El domingo estuvimos 9.000 personas en Pasarón y eso fue una pasada

¿Qué espera Cacharrón en Primera RFEF?
De momento nos queda un partido, seguir celebrando este logro que se merece la afición y el club y el año que viene ya se verá. Desde el primer día que lleguemos tendremos todos una ilusión tremenda. Será un año muy competido porque la Primera RFEF es una categoría muy importante ya, no es la Segunda B de toda la vida, es una categoría con más nivel. Intentaremos empezar bien y tener un año ilusionante.

¿Algún día le gustaría jugar en el Ángel Carro con la camiseta del Lugo?
Claro que me encantaría. Al final el Lugo es el equipo en el que he estado toda la vida y lo sigo. Soy aficionado del Lugo. Todos los partidos que puedo verlo lo hago. Cuando viajamos y voy en el bus me pongo el ordenador y veo el Lugo si me coincide. Los compañeros me dicen: ‘¿Qué haces viendo el Lugo?’ y yo les contesto que soy del Lugo, que he mamado el Lugo toda la vida desde que era un crío e iba de recogepelotas en Segunda B hasta verlo crecer. He tenido la suerte además que la mayor parte de mi vida lo he podido ver en Segunda División contra equipos muy buenos, en grandes estadios y eso, como lucense, es un orgullo. Me encanta verlo, estar informado de todo lo que pasa alrededor del club, del equipo, de sus resultados…

¿Cómo lo ha visto este año?
Los últimos se pasó mal. Los últimos dos años que estuve allí hasta la última jornada se sufrió. Las cosas se estaban haciendo bien cuando me fui y se seguirán haciendo bien. Este año los he visto bastantes partidos y ha sido un Lugo muy reconocible. Al final todo ayuda. Tener al mismo entrenador desde el primer día ayuda, el no estar con vaivenes de cambios de entrenadores ayuda porque al equipo le aporta una identidad. Es más difícil tener una identidad y una regularidad con cambios constantes. Este año han hecho un trabajo espectacular los entrenadores y los jugadores.

Siguen además los incombustibles que estaban contigo: Pita, Seoane e Iriome…
Esa gente siempre suma, tanto en el campo como en el vestuario. Aparte de ser unas personas excelentes siempre te ayudan. Me acuerdo de que siempre te daban esa palmada de apoyo y también te hacían espabilar cuando lo necesitabas, pero nunca te faltaban al respeto. Son gente que merece estar ahí y que se merecen todo lo que han vivido porque se lo han ganado a pulso.

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