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Un burelés triunfando en la ciudad del Lérez

Dani Hernández en un partido ante el Frigoríficos do Morrazo. RAFA FARIÑA
Dani Hernández en un partido ante el Frigoríficos do Morrazo. RAFA FARIÑA

 Dani Hernández es el actual capitán del Teucro, un histórico del balonmano pontevedrés

 Dani Hernández es un deportista burelense que ha tenido que abandonar su ciudad natal para hacerse un nombre dentro del mundo del balonmano, un deporte que no está en el primer plano en la provincia de Lugo pero que levanta pasiones en otros rincones de Galicia.

Pontevedra es uno de esos emplazamientos en el que el balonmano se considera deporte rey, y Dani Hernández, actualmente capitán del Teucro, puede presumir de haber militado en las filas de los dos equipos más históricos de la comunidad.

Hernández guarda muy buen recuerdo del Octavio, conjunto vigués en el que jugó en el año 2013, aunque su corazón continúa afincado en la ciudad del Lérez, unido al Teucro. "Cuando me vine de Andalucía, de acabar allí una temporada en Asobal con el Palma del Río, primero fiché por el Octavio, y después llegué aquí a Pontevedra, dónde llevo cuatro años. Me he hecho más deportista aquí, es una ciudad más pequeña. Además, el Teucro fue el primer equipo que me fichó cuando estaba en el Burela, en A Mariña. Fue el primer equipo que me trajo siendo juvenil y siempre me quedará esa vinculación afectiva con el club", afirma el capitán.

"La rivalidad se ha perdido en los últimos años porque el Octavio bajó y ahora mismo la rivalidad se ha trasladado más entre Teucro y Cangas. El Chapela, otro equipo importante de la provincia está en Nacional y el Octavio bajó a Primera, así que ya no hay tanta rivalidad entre ambos", admite Hernández acerca de un duelo histórico entre ambos equipos que la crisis que ha sufrido el balonmano en los últimos años ha deslucido en su totalidad.

Como apunta el jugador mariñano, el panorama nacional de este deporte ha variado mucho en la última década. Equipos históricos como el Portland San Antonio, el Balonmano Valladolid o el Ciudad Real han desaparecido del parquet. El Teucro ha logrado sobreponerse a esta situación a pesar de las dificultades, y actualmente es uno de los clubes históricos a nivel nacional que continúa en la élite del balonmano. "El Teucro está continuamente en una frontera, llevamos dos ascensos, un descenso y una permanencia en los últimos cuatro años. Hemos pasado una crisis presupuestaria pero parece que el balonmano vuelve a levantarse. El Teucro ha estado últimamente con presupuesto limitado, fichando gente muy joven y combinándola con veteranos, luchando por la permanencia y formando jugadores que al final siempre se nos van para dar el salto", admite Hernández.

El capitán del Teucro lamenta además que deportistas lucenses como él no tengan un lugar adecuado al que regresar cuando llegue el ocaso de su carrera debido a que tanto la ciudad de Lugo como las localidades de A Mariña han perdido su pasión por este deporte. «"A Viveiro hay que aplaudirle porque sigue haciendo balonmano, pero lugares como Burela o San Ciprián han perdido los equipos que tenían . Es una pena para los lucenses como yo, que estamos dando los últimos coletazos en nuestra carrera deportiva, no poder ir a casa a disfrutar de esta profesión. Menos en Viveiro, creo que no vamos a ver balonmano en ningún lugar de la provincia de Lugo. La diferencia con Pontevedra en cambio es abismal, aquí vas al pabellón y hay trescientos niños viendo balonmano. Incluso gente que no va a los partidos te para por la calle y te pregunta qué tal en el Teucro, como va la temporada... Son más de 75 años de historia del equipo, y eso pesa".

Ahora, el objetivo del capitán es conseguir mantener al equipo pontevedrés en la élite una temporada más. Un propósito que en palabras de Hernández, pasa por "hacerse fuertes en casa" y "rascar lo que se pueda fuera".

El jugador mariñano sigue deleitando al público pontevedrés con su juego y añorando que algún día su ciudad natal vuelva a sentir la pasión del balonmano.
 

Un burelés triunfando en la ciudad del Lérez
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