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Aventurero incansable

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Roberto López (derecha), con dos compañeros de la expedición. EP
El lucense Roberto López conquistó este verano la cumbre del Khan Tengri, de 7.010 metros, tras "acoplarse" a una expedición y ayudar a un compañero que pasó serias dificultades

Hay quien dedica su tiempo libre a pasar una tarde entera en el sofá y hay quien lo dedica a coleccionar siete miles. Roberto López es de los segundos. Su trayectoria, incomparable en la provincia, comprende picos como la Cordillera Real de Bolivia (6.000 metros), el Kilimanjaro (5.895), el Aconcagua (6.962) o el Denali (6.194), entre otros, a los que este año ha sumado el Khan Tegri, en Kirguistán, una montaña de 7.010 metros y uno de las cinco que hay que escalar para obtener el diploma Leopardo de las Nieves, que comprende, además ya mencionado, los picos Pobeda (pegado al Khan Tegri), Comunismo, Lenin (ya escalado por López en 2013) y el Korzhenevskaya.

López viajó solo pero reconoce que se "acopló" a una expedición internacional nada más llegar al campo base. Allí inició el proceso de adaptación, que consistió en montar campamentos a 4.200, 5.300 y 5.900 metros a los que accedían de manera paulatina —siempre durmiendo en el campo base— para aclimatar el cuerpo a la altura. "Si te mareas y no estás bien, permaneces abajo. Si te encuentras bien, tiras para arriba", indica.

Tras unirse a un grupo de siete montañistas internacionales —españoles, rusos, polacos, iraníes y afganos—, solo dos lograron el objetivo del Khan Tegri. "El otro español de la expedición y yo", recuerda. No sin dificultades, claro, aunque el lucense explica que su proceso de aclimatación, que suele durar 12 días, le permitió lograr el objetivo con cierta suficiencia. "No fue así con mi compañero, español, que sufrió mucho en la bajada", explica.

"El chico se encontró mal, hicimos cumbre pero bajando sufrió, vi que tardaba y cuando llegó a la tienda tenía un 43% de saturación de oxígeno en sangre, una salvajada, para morirse —en Lugo, explica López, la sangre satura a 98, y cuando baja a 93 acabas en el hospital— por una insuficiencia cardiorrespiratoria, pero aguantó gracias a una inyección de Edemox, porque aquello parecía un edema pulmonar, y gracias al oxígeno que nos subieron para la bajada".

Un susto que López no olvida y que, hasta este momento, él no ha sufrido en ninguna de las muchas expediciones que ha protagonizado. "Cada cuerpo es un mundo, hay gente que necesita más tiempo, otra menos. Yo nunca he tenido ningún problema, debe ser algo de mi cuerpo, y que me conozco muy bien. Hay indicadores que tengo controlados", explica el lucense, un aventurero al que no se le resiste ninguna montaña que se le encapriche.

Un 8.000 es su sueño 
"Me gustaría no dejar este mundo sin probar un día un 8.000, pero para eso necesito que me toque la lotería o alguien externo me ayude económicamente, porque es una categoría que requiere mucho dinero", señala. 

No menos de 15.000 euros 
Entre permisos, manutención y el seguro, Roberto López asegura que es imposible conquistar un 8.000 por menos de 15.000 euros. 

A corto plazo 
Los próximos objetivos de López son los picos Comunismo y Korzhenevskaya "en la misma expedición" y no descarta "algún día" probar suerte en el Himalaya.

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