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Cerca de catorce mil lucenses se lanzaron ayer a los montes de la provincia para vivir la primera jornada de la temporada de caza menor, un día esperado por todos ellos y que estuvo marcado por un protagonista que lleva haciendo de las suyas desde hace semanas y que también condicionó el inicio de la caza: el calor.

Ya en la previa, los cazadores anticipaban que podía ser la gran dificultad en el arranque de la temporada. No se equivocaron. El calor y la escasez absoluta de lluvias hacen que el terreno se ponga especialmente difícil para los perros, que tienen muy complicado seguir el rastro, además de verse obligados a un esfuerzo todavía mayor.

El día de ayer fue de esos en los que convenía hacer el trabajo a primera hora de la mañana y evitar que el ‘lorenzo’ hiciese de las suyas y obligase a pensar en reponer fuerzas y situarse en la disyuntiva de intentarlo a media tarde o sentirse conforme con lo conseguido en el estreno.

Un ejemplo muy claro de todo esto se vio a media mañana en la zona de O Picato, donde un buen grupo de cazadores lucía sus capturas con orgullo, pero admitía también que el calor dejaba poco espacio para el lucimiento. Eran las doce de la mañana y la imagen más repetida en los montes era la de los perros es busca de agua para refrescarse y recuperarse de los esfuerzos.

Esa fue la tónica habitual en la provincia. Y así lo mostraron  cazadores en algunos testimonios, como José Manuel Vidal, que ayer cazó en Portomarín. «Hace calor para cazar, los perros no encuentran y se cansan, tiene sed. El terreno seco no deja rastro para la caza. Todo el mundo ve piezas, pero capturarlas es otra cosa», señaló. El problema no era el día de calor que se vivió ayer, sino el hecho de que faltan las lluvias que favorecen el rastro y que se empeñan en no llegar.

Otro cazador en la zona de Vagude incidía en lo mismo. «Levantamos dos conejos, pero el tiempo está malo y todo está realmente seco. La sequía no ayuda, en Xián no llevaban nueve capturas a media mañana», manifestaba.

El testimonio desde la zona de Antas llegaba a través de Agustín Batallón. «Hace falta que llueva. A las diez de la mañana ya se veía gente con el cupo de las dos perdices cubierto. Caza hay, pero cada uno cuenta las cosas según cómo le va», indicaba.

En ese recorrido cinegético por la provincia, Fernando Pillado, desde Castroverde, se mostró «satisfecho» con varias perdices y algún conejo cazado; en tanto que la zona de San Martín de Cotá (Friol), Manuel Ceide era claro. «No es día propio para la caza. La mañana se hizo muy dura en un monte muy seco», decía.

Desde el Val de Lemos, Manuel Casares dejó una reflexión clara sobre este día. «El tiempo está malo porque los perros se cansan y también están algo fuera de forma. Dentro de la maleza hace mucho más calor y hay que entender el esfuerzo de los animales», manifestaba.

Siguiendo el itinerario por la provincia, la marca de los coches con sus remolques llegó también hasta Cospeito. En el corazón de A Terra Chá un cazador como Eutiquio Fernández daba su propia versión del refrán ‘a quien madruga, Dios le ayuda’. «El calor fue abrasador y los perros no pueden trabajar igual que lo harían en otras circunstancias. Todo pasaba por madrugar porque más tarde ya es imposible conseguir algo», señalaba.

Así fueron las sensaciones de un inicio de la temporada en el que el denominador común fue que conejos y perdices hay para cazar y el trabajo se hizo bien; pero el monte tuvo, y tiene estas semanas, un aliado letal en el calor, que perjudica a muchos, directa o indirectamente. Ver el esfuerzo de los perros y contar la cantidad de veces que tenían que acudir a beber bastaba para entender lo que es luchar contra los elementos.

La niebla respetó el día y la lluvia se olvidó de hacer acto de presencia, así que el calor y terreno seco se encargaron de dictar su implacable ley en un buen día para dar un paseo y hacer fotos, pero no tanto para disfrutar de la caza. Que se lo digan a los perros.

LA NORMATIVA. Así es el manual del buen cazador

Según lo establecido por la consellería de Medio Rural, la temporada de caza menor queda abierta desde ayer y hasta el próximo 6 de enero, y se podrá practicar todos los jueves, domingos y festivos en los terrenos cinegéticamente ordenados (tecores) de las cuatro provincias gallegas.

La dirección xeral de Conservación da Natureza, de la consellería de Medio Rural, avisó también de que está prohibido cazar determinadas especies, como la charrela, la cabra montesa, el lobo, el pato cullerete o la gaviota oscura, entre otras. Además, limitó la cuota de capturas por cazador y día en algunos casos, como la arcea común o la beacina cabra, de los que solo se pueden cazar tres ejemplares por día.

Por otro lado, los cazadores deben tener en cuenta que no se podrá cazar en terrenos de menos de 500 hectáreas y que hay establecida una prohibición expresa de cazar en un total de 27 zonas en la provincia de  A Coruña, 11 en Pontevedra, 10 en Lugo y siete en Ourense.

Documentación
El departamento de Conservación da Natureza subrayó estos días que el cazador debe llevar siempre consigo sus documentos, así como el seguro de responsabilidad civil del cazador, el DNI, el permiso de armas y otras autorizaciones por modalidad.

Además, es obligatorio llevar los perros identificados con un microchip, y no podrán ser nunca más de cuatro por cazador, ni más de seis cazadores por grupo en el caso de la caza menor.

Como curiosidad, la licencia de caza, requisito necesario para practicar dicha actividad, puede adquirirse a partir de los 16 años, previa realización de una prueba teórica, consistente en un test de 60 preguntas, y una práctica, en la que hay que diferenciar, entre 20 especies, cuáles son cinegéticas y cuáles no, siendo necesario acertar al menos la mitad.

FRANCISCO LÓPEZ PENELAS, presidente de la Federaci
''Esperamos una temporada mejor que la anterior''

El presidente de la Federación Lucense de Caza, Francisco López Penelas, hizo una valoración personal de lo que espera de la temporada que comenzó en el día de ayer. «Espero que sea bastante buena, incluso mejor que la del año pasado. En los tecores que hicieron una buena gestión lo van a notar; lo estarán ya notando. Se ve que hay más caza. Donde no hicieron una gestión buena de mejora de hábitat seguro que aun así tendrán mejor caza que el año pasado. La perdiz crio bastante bien y al conejo, de momento, no le vino la peste. Creo que por todo ello será una campaña mejor que las anteriores», manifestó.

López Penelas quiso reconocer el trabajo de todos los activos que se mueven alrededor del mundo de la caza. «Los tecores están trabajando mucho con mejoras de hábitat y limpieza de predadores, además de hacer repoblaciones donde es necesario. En los conejos están dando un gran resultado los biotopos, las madrigueras artificiales donde después se les echa comida durante un tiempo y luego se les cierra. Eso da un resultado fabuloso. Como ejemplo te puedo hablar de la comarca de Portomarín, en la que existe mucho conejo y mucha perdiz», señaló.

Licencias en Lugo
El responsable provincial de la actividad cinegética no dio una cifra exacta en lo que se refiere al número de licencias. «De momento no se pueden saber las cifras exactas, pero creo que estaremos alrededor de las catorce mil en la provincia», concluyó.

En la previa, Francisco López Penelas anticipó las dificultades que podrían verse en esta primera jornada y que finalmente se confirmaron. «Con este tiempo y sin lluvias, los perros no serán capaces de seguir el rastro ni en caza mayor ni en caza menor. El olfato les da para mucho menos. Este tiempo favorece a la caza, pero no a los cazadores. Los perros se cansan y no siguen el rastro de los conejos, mientras que no son capaces de dejarte lejos a las perdices. No hay viento y todo está muy seco», indicó.

López Penelas quiso enviar una recomendación a todos los cazadores. «Que pongan la máxima atención en la seguridad. El porcentaje de accidentes en la caza es muy bajo, pero desearíamos que fuese cero. Que pongas mucha alerta y no bajen la guardia para disfrutar al máximo de una actividad como la caza», recomendó.

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