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Un Breogán espeso se ve superado en el Pazo

Sergi Quintela bota el balón. XESÚS PONTE
Sergi Quintela bota el balón. XESÚS PONTE
El equipo celeste, muy gris toda la tarde, encaja ante un Coruña motivado la primera derrota de la temporada en su pista. Los celestes salvan el average con los herculinos

Segunda derrota del Leche Río Breogán en la temporada y primera en el Pazo dos Deportes. Esta fue la consecuencia de un mal partido del equipo lucense. Un Breogán gris que dejó que el partido fuera lo que quería su rival. El Básquet Coruña llevó el partido a su terreno y obtuvo un justo premio ante un equipo como el lucense, que jugó más a anular a su rival que a hacer el juego que más le convenía.

Los jugadores de Diego Epifanio fueron este sábado un equipo lento, que nunca encontró el ritmo a su juego. Salvo algunos minutos en el último cuarto, cuando superó una desventaja de diez puntos, siempre se mostraron incómodos ante la defensa rival. La ausencia de transiciones se completó, para desgracia local, con un ataque estático espeso, con una circulación de balón desesperadamente pausada, lo que tuvo como consecuencia que el balón llegara al poste bajo pocas veces y, generalmente, en mala situación. Así, se desperdiciaran 14 posesiones y raramente los breoganistas —empecinados en atacar la defensiva rival con el pick and roll central— pudieran encontrar posiciones de lanzamiento. Solo tres canastas triples, de 13 intentos, explican la carencia de la ofensiva local, rematada por un desacierto similar en los tiros libres, desperdiciando nueve.

Tampoco fue el mejor día de los locales defensivamente. Problemas iniciales en el rebote, que después, y aun durante la primera mitad, dieron paso a un mal balance defensivo y después, sobre todo en el tercer cuarto, los desajustes en las ayudas que propiciaron tiros cómodos a Ruffington, Jakstas o Badmus.

Al menos, y esto es lo positivo desde la óptica local, el Breogán defendió el average, lo que le permite mantener en la práctica dos triunfos de ventaja con respecto al Coruña al que, por otra parte, quizá le bastó un punto de ambición por superar los ocho puntos de ventaja con los que perdieron en el encuentro de la primera vuelta.

ERRORES. El inicio ya fue un adelanto de lo que sería después el encuentro. Juego espeso en ataque, esfuerzo en el trabajo defensivo y muchos errores y malas decisiones por parte de ambos conjuntos. El conjunto local empezó cediendo un par de rebotes ofensivos que Gary McGhee se encargó de convertir en canastas y avisar que con su presencia la lucha bajo los tableros no iba a ser como en la primera vuelta. Sin embargo, los locales ajustaron esta faceta y Larsen, que no empezó muy atinado ante el aro rival, tomó la iniciativa y entonces el exbreoganista dejó de hacer daño y pasó a tener problemas serios para contener al pívot breoganista.

La igualdad se mantuvo en el segundo cuarto, aunque esta estuviera marcada más por los errores que por otra cosa. El Breogán llegó a ganar por cuatro puntos (24-20) en el minuto 15, pero dos canastas triples, de Matulionis y Maiza, y cinco puntos consecutivos de Monaghan daban la vuelta a la situación (27-31), ante un Breogán disminuido en defensa y manteniendo su nula clarividencia en ataque. 

El Leyma Coruña arrancó en la reanudación con dos triples consecutivos, de Monaghan y Peña, que abría la primera brecha significativa en el marcador (33-40). El Breogán respondió a este primer envite con tres puntos de Soluade y una canasta de Larsen, aunque estaba claro que eran los jugadores de Sergio García los que tenían, y en esos momentos con claridad, el control del juego.

El conjunto herculino llegó a ganar por diez puntos (50-60) cuando quedaban cinco minutos para el final. Tras un tiempo muerto de Epifanio, el Breogán se situó en una defensa zonal que mantuvo hasta el último minuto y medio del encuentro y que por un lado atascó el ataque del rival y, por el otro, permitió jugar a los locales con más velocidad. El Breogán consiguió retomar la delantera en el marcador a falta de solo dos minutos para la conclusión (64-62). Pero ahí quedó la reacción local. Los dos últimos minutos fueron otra vez para los visitantes. Mientras el Breogán volvió a tomar muy malas decisiones en ataque y no encontró la manera de perforar el aro rival, los de Coruña tuvieron a Zach Monaghan que asumió la responsabilidad primero para devolver el mando en el marcador a su equipo (64-66) a falta de un minuto y diecisiete segundos para el final y después para conseguir una canasta triple que a falta de 49 segundos sentenciaba el partido (64-69). 
 

La clave. Se jugó como quiso el Coruña

El Básquet Coruña llevó el encuentro a donde le interesaba. El Leche Río Breogán estuvo más pendiente de restar al rival que hacer su juego. Al final solo fue reconocible un equipo y este no fue el lucense.

Al Breogán le faltó ritmo, le faltó acierto pero, sobre todo, le faltó identidad y, posiblemente, confianza en sus propias posibilidades.

 

Un Breogán espeso se ve superado en el Pazo
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