3-3. El Lugo tira el triunfo en un partido que acabó en drama para el Sabadell

El conjunto rojiblanco contaba con un 3-1 a su favor en el 89 pero encajó dos tantos en cuatro minutos

Antonetti pugna con Sergi Maestre durante el partido. SEBAS SENANDE
photo_camera Antonetti pugna con Sergi Maestre durante el partido. SEBAS SENANDE

Un punto. Un dato insignificante para el Lugo este sábado. Un guarismo que habría significado la vida para su rival, el Sabadell. Un punto que no le valió de nada a los de Roberto Trashorras, que no evitó los pitos y las quejas y la bronca de todos. Este sábado, en un duelo que fue una metáfora de una temporada para el olvido, desperdició un 3-1 en cinco minutos para provocar el enésimo enfado de la grada. Fue un triste empate que dejó una nueva decepción y un certificado de defunción para su contrincante.

Pudo haber sido un final de campaña alegre en casa pese a la depresión arlequinada. Pero un lamentable final de partido, donde encajó dos goles en apenas cinco minutos, y que pudo incluso encajar aún más de no haber sido por Tabuaço, echó por tierra cualquier atisbo de acabar con una sonrisa una campaña para el olvido.

La tranquilidad y la calma fue la receta del Lugo en el comienzo. Saber que nada cambiaría reflejara lo que reflejara el marcador fue el remedio a la efervescencia del Sabadell para llevar el duelo a su terreno. La pegada y la lectura de los espacios que concedió el cuadro arlequinado permitieron a los lucenses dominar tras un par de llegadas iniciales catalanas, salvadas por un inspirado Tabuaço.

La capacidad rojiblanca para tomar los carriles centrales con Antonetti como boya y las llegadas de la segunda línea permitieron domar a un rival enérgico. A los diez minutos, una contra llevada por dentro permitió a Antonetti dejar el cuero a la incorporación de Aranda, que se plantó ante Ortolá ante la pasividad de la zaga visitante. No tuvo problemas el andaluz en alojar el cuero en la red.

El tanto anestesió al Sabadell, demasiado aturdido para reaccionar rápido, demasiado enredado en la posesión y el control de juego rojiblanco, que lograba encontrar a Quintana y Narro, que obligaron a sendas intervenciones del meta sabadellés.

Pero a la media hora, de la nada, una contra arlequinada le permitió a Marc Marruecos superar líneas locales, llegar al área, regatear a Tabuaço y disparar para que Bernardo sacara el cuero bajo palos. El rechace llegó a Kapotun, que hizo el empate. No aprovechó el conjunto de Óscar Cano la inercia del gol y el Lugo volvió a tener la pelota para sedar el encuentro hasta el descanso.

Consciente de que el camino marcado por Roberto Trashorras era la pelota, Jozabed y Nacho Quintana buscaron incorporar a más rojiblancos para buscar el área rival. Aranda asomó para asociarse y Antonetti añadió brega ante un Sabadell demasiado a la expectativa tras el entretiempo. 

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El dominio, demasiado plano, horizontal e inocente, apenas generó en lo ofensivo. Tampoco inquietaba su rival, más allá de un disparo de Artals despejado por los puños de Tabuaço.

Jozabed, con un disparo que salió pegado a la madera, quiso añadir nervios a un contrario bloqueado. 

En los últimos 20 minutos el Sabadell adelantó líneas y se fue a por un Lugo cada vez más desdibujado. Lo hizo con la energía de su angustia más que por la precisión de su talento. Llegaron los centros laterales. Aparecieron los remates en el área, pero faltó la precisión a Pau Resta.

Pero el Lugo, sin nada, mostró su pegada este sábado e hizo el 2-1 en una contra llevada por Aranda, que metió un pase a Quintana que este chutó al cuerpo de Ortolá y cuyo rebote pegó en Da Costa para colarse en la red.

La depresión arlequinada concedió más ocasiones al Lugo. Llegó un mano a mano de Quintana desperdiciado y el 3-1 de Antoñín en una transición que resolvió sin apuros. Cuando el triunfo parecía un hecho, el Lugo se empeñó en enfadar a todos. Permitió que el corazón del Sabadell marcara dos goles en cuatro minutos entre el 89 y el 93, no cerró los espacios, facilitó los ataques a la desesperada e incluso Tabuaço evitó un 3-4 que, al menos, habría contentado a alguien este sábado en el Anxo Carro.

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