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Celta y Dépor, cara y cruz en la Copa

Pione Sisto, estrella del Celta ante el Mérida, celebra su gol junto a sus compañeros. JERO MORALES (EFE)
Pione Sisto, estrella del Celta ante el Mérida, celebra su gol junto a sus compañeros. JERO MORALES (EFE)
Los vigueses impusieron su mayor calidad ante el Mérida, mientras que el equipo blanquiazul cayó derrotado en los penaltis ante un Segunda B

Los dos equipos gallegos que quedaban vivos en la Copa del Rey consiguieron dos resultados bien distintos: el Celta aprovechó su encuentro ante el Mérida para coger moral de cara a lo importante, la liga, y el Unionistas derrotó en los penaltis a un Deportivo que, precisamente, podrá centrarse en salir de la delicada situación en la que se encuentra en la competición doméstica.

CELTA. El equipo celeste, con dos goles de Santi Mina y con el danés Pione Sisto como estrella, hizo valer su mayor calidad ante un Mérida que se vio pronto fuera del partido y que solo animó a los suyos al filo del descanso.

Ambos equipos afrontaban el partido con la misma filosofía: salir reforzados para la liga, su objetivo prioritario, dado que los gallegos están al borde del descenso y los extremeños penúltimos.

Con un ambiente extraordinario en la grada, los emeritenses salieron con ganas, presionando arriba, pero su agresividad se diluyó a los pocos minutos a medida que los gallegos iban tomando el mando del choque.

Transcurrido el primer cuarto de hora el Celta comenzó a acumular una tras otra numerosas ocasiones de gol, la mayoría por la banda izquierda, con un extraordinario Pione Sisto, un auténtico incordio para la defensa local.

Precisamente un centro de Brais desde esa banda, que remató de cabeza Santi Mina totalmente solo, abrió el marcador.

En medio de un monólogo del Celta, Pione Sisto, tras el rechace de un córner, metió el gol de la tarde con disparo raso desde 25 metros que se coló junto a la cepa del poste.

Con la afición resignada, el Mérida parecía entregado. Sin embargo, renació en el minuto 37 con una gran ocasión de Iosu Villar, que desvió un centro lateral y que salvó en una gran intervención el meta gallego.

El córner dio pie a una embarullada jugada en el que árbitro pitó un protestado penalti por un mano dentro del área.

Poley engañó al portero, acortó distancias y a partir de ahí el Mérida y el público se vino arriba y a punto estuvo Álex Jiménez de marcar de cabeza en una jugada a balón parado.

Cuando parecía que la tarde se animaba para los locales, todo se vino abajo tras el descanso con dos errores atrás de Iosu Villar, que cometió un penalti absurdo, y de Jiménez, al regalar un balón.

Brais Méndez aprovechó el regalo desde los once metros y Santi Mina hizo lo propio para batir por bajo al meta emeritense.

Cerrado el partido, ambos entrenadores empezaron a introducir cambios pensando en la liga, mientras el partido discurría similar a la primera parte, con un Celta que tuvo ocasiones suficientes.

DEPORTIVO. Por su parte, el Deportivo debe hacer una lectura positiva de su derrota en Salamanca, pues ahora podrá centrarse de lleno en la competición liguera, donde ocupa la última posición.

Este factor pareció determinante en la actitud de los hombres de un Fernando Vázquez que ya en la previa avisaba de que el equipo estaba más pendiente de su encuentro de la próxima semana ante el Racing de Santander que en su partido de este domingo contra el Unionistas.

Los deportivistas mostraron una imagen más que pobre desde los primeros minutos del encuentro, y prácticamente solo Gaku y Borja Galán daban muestras de querer clasificarse a la siguiente fase de la Copa.

Después de que los saques de esquina fueran los únicos focos de acercamiento al gol por parte de ambos conjuntos, fueron los locales los que golpearon primero a raíz de un contragolpe rematado a la red por Guille Andrés.

Y el Dépor reaccionó. Un toque de cabeza de Borja Valle supuso la igualada en el marcador en los instantes finales de un encuentro que se encaminó a una prórroga que seguro que ninguno de los dos equipos quería.

Aquí Unionistas demostró más ambición que los coruñeses y se mostraron más cerca del gol que el equipo gallego. A pesar de esto, el electrónico no se movió más y fueron los penaltis los que se encargaron de decidir la eliminatoria.

Un total de 18 lanzamientos hicieron falta para cerrar el partido. Guille Andrés por los locales y Gaku y Lampropoulos por los gallegos fueron los únicos que erraron sus disparos desde los once metros, certificando la eliminación del Deportivo y la alegría de los salmantinos.

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