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Ocho años de tragedia y éxito de Andy Reid

El entrenador con los Kansas City Chiefs superó la muerte por sobredosis de un hijo y se quitó la vitola de perdedor al ganar la Superbowl

El Gatorade naranja salió a borbotones de la nevera levantada por los jugadores de los Kansas City Chiefs. Empapó la espalda de Andy Reid, bañó con un zumo de victoria la zona de su cuerpo donde hacía ocho años  había sostenido el peso de su tragedia. Ese líquido, que los ganadores derraman sobre los técnicos que diseñan las victorias en las Super Bowl, limpió un poco la suciedad de la desgracia personal de un personaje tan brillante como el aura de perdedor que tenía en la NFL.

Porque Andy Reid siempre perseveró para nadar océanos y morir de pie en la playa. Ese mismo Andy Reid superó la muerte de un hijo y padece las adicciones de otro, ambos sumidos en el oscuro mundo que las drogas y las detenciones. Ese mismo Andy Reid levantó con 61 años en el trofeo Vince Lombardi tras 21 años de carrera gracias a su capacidad para cambiar la Super Bowl que sus Chiefs perdían 20-10 ante los San Francisco 49ers bien entrados en el último cuarto.

Agarrado a su pizarra y a su inmenso talento para diseñar planes ofensivos y defensivos, al brazo de su quarterback Patrick Mahomes y a los fogonazos de su receptor Tyreek Hill, de su tight end Travis Kelce y de su corredor Damien Williams; Andy Reid, el entrenador jefe de los Kansas City Chiefs, le dio el segundo título de la NFL a la franquicia de Missouri, el primero en 50 años.

De paso, Reid borró parte de la oscuridad que lo persigue desde hace demasiados años, cuando los problemas con las drogas y la cárcel de dos de sus hijos —Garrett y Britt— sumieron a su familia en la depresión cotidiana.

Andy —un técnico conocido por crear equipos competitivos que se quedan en el último paso— había rozado la gloria con los Philadelphia Eagles en 2005, donde solo Bill Belichick, Tom Brady y los New England Patriots le robaron la oportunidad de ganar la Superbowl XXXIX al ganar a los de Pensilvania por 21-24.

Reid tuvo que batallar con sus propios demonios personales mientras construía un equipo fiable en Philly desde 1999. Sus hijos Garrett y Britt eran adictos a las drogas y habían intentado salir y entrar de ese mundo en varias ocasiones. Garrett había logrado encauzar su vida tras estar en la cárcel por posesión, se había desenganchado de los opiáceos y era entrenador asistente del equipo de la Universidad de Lehigh.

El 5 de agosto de 2012 la policía lo informó de que Garrett, de 29 años, había sido encontrado muerto en su habitación por una sobredosis de heroína. Andy concedió tres días al duelo. Tres días para llorar a su hijo, en una desgracia que, en sus propias palabras, «habíamos esperado todo el tiempo». El 8 de agosto volvió al campo de entrenamiento. «Es lo que Garrett hubiera querido», se justificó.

A los Eagles no le importó demasiado el gesto. Tampoco que llevara catorce años como ‘head coach’ de la franquicia, ni que hubiera metido al equipo en nueve ocasiones en los play offs. Aquel mal 2012 —con un récord de 4 victorias y 12 derrotas— conllevó su despido por parte de un dueño, Jeffret Lurie, sin memoria ni tacto, ya que el entrenador se enteró por los medios de comunicación de su despido. En meses había perdido a su hijo y su puesto de trabajo. 

Pero esa desgracia lo condujo a los Chiefs, que lo firmaron en 2013 para transformar un equipo perdedor. Siempre tuvo números positivos y se metió en play off cinco veces, pero sin la capacidad para dar la campanada ni ejercer su favoritismo con un título.

Pero el destino, cruel y esquivo con el californiano, dio un giro en 2017. El 27 de abril de ese año, en el puesto diez del draft, Kansas City seleccionó a un quarterback de la universidad de Texas Tech. Patrick Mahomes II se vistió la camiseta roja de los de Missouri para liberar a Reid de su maldición tres años después y permitir que Andy pudiera dar carpetazo a ocho años de tragedias.

«Garrett estuvo con nosotros en este triunfo»
Andy Reid se acordó de su hijo fallecido y de su familia tras ganar la Super Bowl con los Kansas City Chiefs. «Esto ha sido algo muy grande para mi familia. Tras la pérdida de Garrett él estuvo con nosotros. Estuvo en este truinfo», dijo Reid.
Britt Reid, adicción y cárcel
Otro de los hijos de Andy Reid —tuvo cinco—, Britt también batalla contra la adicción a la heroína, de la que está limpio desde la muerte por sobredosis de su hermano Garrett. Britt llegó a cumplir una pena de prisión por posesión de drogas y amenazar a una persona con una pistola. 

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