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Un ruso investiga la Ribeira Sacra

Oleg Lazovski, en una visita a Monforte.
Oleg Lazovski, en una visita a Monforte.
Son muchos los extranjeros y visitantes que se enamoran de la belleza de la Ribeira Sacra, pero para el siberiano Oleg Lazovski, que es investigador y consultor turístico, la ribera del Sil es su objeto de estudio. El joven acaba de iniciar su tesis doctoral sobre la influencia de la despoblación de la zona en el turismo en la comarca

«¿QUÉ REALIDAD le espera a la Ribeira Sacra en 20 años?, es una de las incógnitas que quiero despejar, porque el río Sil va a seguir aquí, pero la población no», dice el joven investigador siberiano Oleg Lazovski sobre los objetivos de un estudio que acaba de comenzar. Lazovski habita, trabaja y se preocupa por la Ribeira Sacra más que algunos oriundos.

El joven estudia un máster sobre planificación turística en Ourense, con la intención de realizar una tesis sobre la influencia de la despoblación rural en el turismo de la zona de los cañones del Sil. Además, acaba de finalizar un periodo de prácticas en el Consorcio de turismo de la Ribeira Sacra, lo que le ha permitido conocer la situación de la zona en primera persona.

«Formar parte del Consorcio me ha servido para aprender muchas cosas. Fue muy útil para hacer el trabajo de campo y recopilar información valiosa que emplearé en la tesis. A pesar de haber terminado la semana pasada, seguiré colaborando con el organismo», dice Lazovski, que habló, con entusiasmo y tristeza al mismo tiempo, de la situación con la que se encontró en la Ribeira Sacra.

Hace 16 años que Oleg Lazovski llegó a España. Estudió bachillerato en Bilbao y la carrera de Turismo en Valencia, donde también realizó un máster sobre desarrollo local. Además, trabajó en el sector turístico por lo que reúne conocimientos y experiencia.

«Cuando escuché que en Galicia hay territorios con la población más envejecida del Estado y que la despoblación en la Ribeira Sacra era grande fue cuando me di cuenta de que había cosas por las que trabajar aquí, así que cogí el coche, recogí mis cosas en Valencia y me vine», explica Lazovski sobre uno de los motivos que lo animaron a venir a la Ribeira Sacra a investigar.

«Desde que he llegado he recorrido varios pueblos y los datos indican que algunos núcleos desaparecerán en unos 15 o 20 años. Montederramo, en Ourense, es un ejemplo de esta tendencia de futuro, ya que hay 500 habitantes y unas 40 defunciones al año, mientras que no aumenta la natalidad», cuenta. Lazovski tiene claro los motivos por los que ocurre el despoblamiento y las localidades de la Ribeira Sacra se quedan vacías y alarma lo que esto puede suponer para la zona. «La despoblación que se está dando en la comarca puede poner en riesgo el desarrollo del sector de turismo en la Ribeira Sacra».

«Si es cierto que se está potenciando la dinamización del tejido empresarial de la zona, sobre todo en base al impulso y creación de casas rurales, pero si se promueve el crecimiento de este tipo de hospedajes hay que pensar que tienen que funcionar y mantenerse a largo plazo», dijo Lakovski.

El investigador es buen conocedor de las posibilidades que tiene la Ribeira Sacra para ser explotada por el sector turístico, pero es crítico con la manera en que esto se está llevando a cabo.

Para el estudioso son varios los factores que contribuyen al mal desarrollo. Considera que de cierta manera sus propios habitantes están errando en su comportamiento. «No puede ser que las personas que trabajan en un pueblo no lo habiten porque así están llevando el capital fuera. Profesores, sanitarios, personal del banco o supermercados que trabajan en una localidad pequeña y luego hacen su vida en ciudades», explica Oleg Lazovski, que además destaca incrédulo que «hay municipios en los que el 80 por ciento de los empleados del propio Concello no lo habitan».

Sin embargo, para el investigador, el problema de despoblación y pérdida de dinamismo del rural no solo depende de los habitantes y apunta que «basándome en datos y mi propia experiencia, observo que los partidos políticos no tienen intención en crear una política real que frene la despoblación en el rural», afirma.

Lazovski cree que hay que trabajar mejor el desarrollo del turismo en la zona porque «es un actividad que favorecerá la calidad de vida de la población local, pero también dar posibilidades a la población para que no abandone las aldeas». Sin embargo, también apunta que la salida al despoblamiento de las localidades próximas al Río Sil «no pasa por rehabilitación entera de aldeas por parte de extranjeros que terminan viviendo en guetos y que acaban con la cultura gallega de veinte siglos», explica.

A pesar de asegurar que todavía hay zonas de la Ribeira Sacra que no conoce, de lo visto ya tiene un lugar preferido. «El monasterio de Santa Cristina, en Ribas de Sil», del que dijo, en un tono triste, «nunca he visto nada tan espectacular y tan abandonado».

Un ruso investiga la Ribeira Sacra
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