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El Museo del Prado cumple 200 años

Colección de Goya inaugurada con motivo del bicentenario del Museo del Prado. EFE
Colección de Goya inaugurada con motivo del bicentenario del Museo del Prado. EFE
La efeméride, que se celebra este martes, se corona con la exposición ‘Solo la voluntad me sobra’, que reúne trescientos dibujos y grabados de Goya

El Museo del Prado, la más importante de las pinacotecas españolas, cumple este martes dos siglos. Su colección de obras maestras atrae cada año a millones de visitantes, que no conocen curiosidades como que Las meninas no se presta o que en su catálogo solo hay 32 pintoras por 4.926 pintores. 

"Cuando desde lejos se piensa en el Prado, no se representa nunca como un museo, sino como una especie de patria", dijo en 1953 desde el exilio el pintor Ramón Gaya y esta es la frase que resume el espíritu de las mayores pinacotecas del mundo que recibe recibir casi tres millones de visitantes anuales. 

El Museo del Prado se abrió el 19 de noviembre de 1819 bajo el reinado de Fernando VII como museo real y la Gaceta de Madrid daba noticia del hecho de esta forma: "Hermoseaba la capital del reino y contribuía al lustre y esplendor de la nación".

Las colosales puertas del museo situado en el histórico Paseo del Prado —uno de los ejes centrales de Madrid— abrieron por primera vez al público cuando su catálogo constaba tan solo de 311 obras y bajo el nombre de Real Museo de Pinturas y Esculturas.

El Museo del Prado, que recibió este nombre en 1920, abrió sus puertas el 19 de noviembre de 1819

Con su inauguración, el rey Fernando VII, junto a su esposa la reina María Isabel de Braganza, lograron culminar una iniciativa anterior para fundar un museo que mostrara piezas selectas de la llamada ‘Colección real’, a las que en 1872 se unieron las del Museo Nacional de la Trinidad, con fondos procedentes de la desamortización y que, con la revolución liberal de 1868, fue nacionalizado.

La Sagrada Familia del Cordero de Rafael, La visión de San Pedro Nolasco, de Zurbarán, el Cristo crucificado de Velázquez, o Cristo abrazado a la cruz de El Greco acompañan en estas salas a óleos que representan el interior de la sala de pintura del siglo XIX del propio Prado y muestran cómo dialogan el San Andrés de Ribera de 1631 con el de Fortuny de 1867.

Porque el Prado ha sido un "museo para pintores", según recuerda Javier Portús, jefe de Conservación de Pintura Española hasta 1700, un lugar "de peregrinaje" para artistas y de encuentro para generaciones, especialmente los impresionistas, como Renoir que años antes de acudir al museo ya había rendido homenaje a Velázquez con un bodegón.

Manet también se sintió deslumbrado por Velázquez y al ver sus obras en el Prado le calificó como "el pintor de los pintores", una admiración que se refleja en dos cuadros suyos, Angelina y Amazona de frente.

En las paredes de la pinacoteca cuelgan obras de Velázquez, Tiziano, Goya, El Bosco o Rubens

Durante sus primeros años de vida, la compilación artística del Prado —denominado así en 1920—, se enriqueció de envíos de palacios reales y monasterios, aunque con el tiempo ha ido completando su patrimonio, en su mayoría donaciones, legados y compras.

Más de 14.050 metros cuadrados de exposición alojan ahora las 1.290 obras exhibidas al público en 121 salas diferentes, entre los que destacan autores como Velázquez, el Greco, Tiziano, Rubens, El Bosco y Goya, este último el que más cuadros firma y cuya colección de pinturas negras es uno de los mayores atractivos de la pinacoteca madrileña. 

Goya es, precisamente, el artista elegido para la exposición que corona la programación de la pinacoteca con motivo de su bicentenario. El reúne más 300 dibujos y grabados de Goya en ‘Solo la voluntad me sobra’, una muestra excepcional que desempolva gran parte de los fondos del autor de la pinacoteca y que demuestra la vigencia de su discurso, con temas como la violencia con la mujer o la injusticia social. Esta es la más grande exposición realizada hasta la fecha sobre los dibujos del autor, un género que se considera "el corazón" de su legado.

"No creo que haya otro artista contemporáneo que haya abordado la violencia contra la mujer o las desigualdades sociales como lo hizo Goya hace 200 años", señaló el director del Prado, Miguel Falomir, con motivo de la presentación de la exposición, que se puede visitar hasta el 16 de febrero.

La muestra dedicada a Goya incluye obras emblemáticas como los Caprichos o Disparates

La mayoría de las obras expuestas corresponden a los fondos del Prado, que conserva una de las mayores colecciones del autor, y que no están expuestos de manera permanente por cuestiones de conservación.

El visitante podrá ver en esta serie de dibujos al Goya "más profundo" y "estrictamente contemporáneo", explicó José Manuel Mantilla, comisario de la muestra y Jefe de Conservación de Dibujos y Estampas del Museo del Prado.

El recorrido tiene una doble lectura, cronológica y por temas. Entre ellos, y como si no hubieran pasado dos siglos, los dibujos del autor hablan sobre la violencia, en la guerra y contra la mujer, la hipocresía social de las apariencias, la manipulación de las masas y las desigualdades sociales.

Todos estos grandes temas "universales" le preocuparon a lo largo de su vida y los abordó desde un punto de vista filosófico.

"Es un autor muy perspicaz, mira por debajo de las apariencias, es absolutamente clarividente", señala Falomir, quien señala que desde la crisis económica se está viviendo una nueva revalorización de la obra del artista.

Entre las joyas de la muestra, que ha sido organizada junto a la fundación Botín, se encuentran obras conocidas como Caprichos o los Disparates —de los que el Prado muestra una veintena, de extraordinaria modernidad—, o el Cuaderno C (1808-14), que se encuentra casi completo y que no se ha visto nunca en conjunto. Del cuaderno se conocen 126 dibujos y el Prado muestra 120, en los que se pueden ver imágenes con "contrastes brutales" que demuestran su amplio registro y que van desde sus críticas feroces contra la Iglesia, a oscuras visiones oníricas o escenas femeninas como una joven pensativa en pleno paseo, acompañada por la frase "Piénsalo bien".

"Es un Goya pensador, que saca a la luz todo lo que está oculto bajo las alfombras de la sociedad", detalla Mantilla. El tema de la violencia perpetrado contra la mujer es recurrente y atraviesa el legado del artista, que retrató las injusticias sobre la mujer en el matrimonio, o en los Desastres de la guerra y fue muy crítico con la prostitución.

"No podemos decir que Goya era feminista, porque era un término que no existía, pero sí asumió muchos de los postulados del feminismo", asevera Mantila.

El Museo del Prado también ha incluido en la muestra piezas de la serie Tauromaquia, a los que el artista incorpora un alto grado de violencia en consonancia con el discurso ilustrado antitaurino, o el Cuaderno de viejas y brujas, una obra inacabada en el que el artista recogió escenas de vejez.

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