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Miguel González Somovilla: "Cunqueiro era un género en sí mismo; publicó 20.000 artículos"

Miguel González Somovilla. EP
Miguel González Somovilla. EP

El periodista y escritor asturiano Miguel González presenta una antología periodística de Álvaro Cunqueiro, con 200 artículos publicados entre los años 1930 y 1981. Al pasar de los años es un homenaje al escritor mindoniense que reúne 68 piezas inéditas y once publicadas en el diario El Progreso

Era solo un veinteañero cuando el asturiano Miguel González Somovilla (Arriondas, 1956) se quedó prendado de Álvaro Cunqueiro. Entre las líneas de Merlín e familia o As crónicas do Sonchantre descubrió a una figura que formaría parte de su vida y sobre la que seguiría profundizando. Ahora, cuatro décadas después, el que fue director de Comunicación de RTVE y la RAE, publica una antología del escritor mindoniense con 200 artículos que abarcan medio siglo de su faceta como periodista. Un trabajo que no será el último, pues González Somovilla avanza que dedicará toda su vida a seguir descubriendo más sobre un escritor que desde Mondoñedo abrió las puertas al mundo. 

¿Cuánto hace que empezó a trabajar en la antología periodística Al pasar de los años
Hace dos años. En este tiempo me he dedicado a intentar reflejar lo más sobresaliente del articulismo en castellano de Cunqueiro. Siempre me pareció muy atractiva esta faceta, pues hay que tener en cuenta que durante medio siglo no dejó de escribir en distintos medios con los que colaboraba. Lo que he hecho es una osadía diseñada con cariño y mucho trabajo. Un humilde homenaje al Cunqueiro periodista. 

¿Fue difícil hacer una selección? 
Mucho, hay que tener en cuenta que publicó 20.000 artículos y yo recojo el uno por ciento. De los 200 artículos publicados, 68 son inéditos y 11 proceden de la colaboración de Cunqueiro en el diario El Progreso, en O reino da chuvia, una edición de Mabel Mato. 

Su libro se divide en diez capítulos. ¿Qué se va a encontrar el lector? 
Este libro ofrece una visión panorámica de la figura del escritor. Intento reflejar en cada capítulo aquellas obsesiones e inquietudes que él tenía, que van desde su querida Galicia, a la poesía, la gastronomía, el paso del tiempo... He intentado recoger su medio siglo como periodista, pero también profundizar en su figura. 

Sus historias parten de Mondoñedo pero él tenía una visión más ambiciosa del mundo, por eso fue un autor universal

Cuenta con un epílogo especial. 
El epílogo es muy especial porque recoge tres textos de otros tantos periodistas, muy distintos entre sí, ya fallecidos, que escribieron sobre Cunqueiro: una entrevista que Francisco Umbral le hizo en 1969 por la concesión del Premio Nadal; la crónica que publicó Francisco Carantoña en Los cuadernos del Norte sobre su entierro; y la pieza que Juan Cueto escribió en El País en el año 82 con motivo del primer aniversario de la muerte del escritor gallego titulada Mondoñedo no existe. He intentado contribuir a rescatar del olvido, aunque no lo estaba del todo, la figura de Cunqueiro como articulista, una figura que me parece esencial y sigue muy vigente. 

¿Cómo definiría como periodista al autor gallego? 
Su forma de escribir es muy atractiva, así como su fino humor, su dicción, su visión del mundo y del ser humano... Suele decirse que la lectura de Cunqueiro nunca causa indiferencia. Cuando uno se acerca a él lo suele cultivar y lo sigue leyendo a lo largo de su vida porque aunque se relean una y otra vez sus obras siempre se descubren matices distintos. El universo literario de Cunqueiro, en el que incluyo el periodismo, es inagotable y de gran altura. 

¿Fue el articulismo un pilar fundamental en su vida? 
Se dedicó a ello durante casi toda su existencia. La propia Elena Quiroga de Abarca le dedicó su discurso de ingreso en la RAE, y en varios momentos recordó que el autor vivía literalmente de las colaboraciones. Por eso escribió tantas en decenas de medios gallegos y de fuera de Galicia, como las revistas Jano o Tribuna Médica. 

¿Es un autor inimitable? 
Sí, es irrepetible y un fenómeno fuera de lo común. Él solía repetir una frase que decía: 'Benditos sean mis imitadores, porque de ellos serán mis defectos'. Tenía un estilo propio, muy personal e inconfundible. A este respecto Álvaro Mutis o Pere Gimferrer escribieron acertadamente que Cunqueiro no podía hacer escuela ni tener sucesores porque él era un género en sí mismo. Tenía unas características propias que le dieron una personalidad literaria especial e inimitable. 

La lectura de su obra no causa indiferencia. Cuando uno se acerca a Cunqueiro sigue leyéndolo durante toda su vida

¿Cómo recuerda su primer acercamiento a Cunqueiro? 
Fue como lector en los años 80, cuando yo tenía unos veinte años, durante un tiempo en que trabajé en Compostela. Leí Merlín e familia, As crónicas do Sochantre o Escola de menciñeiros y me encandilaron. Años más tarde intenté hacer una tesis doctoral, que no pude terminar por razones laborales, sobre la obra periodística de Cunqueiro. Ahí empecé a interesarme más sobre esa faceta del autor como periodista, que para mí tiene como mínimo la misma importancia que el resto de su obra literaria. 

Presentó hace días su obra en Mondoñedo, la ciudad natal de Cunqueiro. No fue casualidad la elección del lugar... 
Fue una elección personal porque me parecía que simbólicamente era importante que esa primera presentación de la obra fuese en su tierra. Mondoñedo fue un lugar esencial en la vida de Cunqueiro, de allí parten sus historias y fue fundamental para diseñar su visión del mundo. Cabe destacar un matiz importante, él tenía una visión mucho más ambiciosa. Su trascendencia no fue solo local, fue universal. Las historias que contaba pueden interesarle a lectores de todas las partes del mundo. Mondoñedo y Galicia son esenciales para su obra, pero no limitan su producción a ese ámbito, desde allí construye un mundo imaginario y aunque hable de personajes como Simbad o Merlín, inspirados en esa comarca de A Mariña, él vuela por todo el mundo. 

¿Seguirá estudiando a Cunqueiro? 
Por supuesto, llevo cuarenta años indagando en su universo y continuaré toda mi vida. Soy consciente de que cuando uno profundiza en un tema se da cuenta de que le queda mucho por saber. Cada vez que leo sus obras descubro algo nuevo.

Solo necesitaba una Smith Premier, unos libros y su cabeza para hilvanar una historia

Cunqueiro hizo historia con apenas medios. 
Efectivamente. Ahora en la era digital es fácil que cualquiera pueda documentarse sobre cualquier tema, pero Álvaro Cunqueiro escribió gran parte de su obra esencial en esos años en los que estuvo en Mondoñedo (del 1941 al 1961), con unos medios tan modestos como era su máquina de escribir Smith Premier 10, unos pocos libros y su cabeza. Solo necesitaba esos modestos materiales para poder hilvanar una obra que sigue sorprendiendo hoy en día e hizo historia. Este detalle es una prueba del gran talento literario del autor. 

Si le pido una cita del escritor... 
Recuerdo una cita publicada en el diario El Progreso el 2 de junio de 1957 que decía: "Un día, en los pasillos del instituto de Lugo, (...) me encontré con el mapa de Galicia de don Domingo Fontán. Fue mi gran encuentro con mi país gallego: allí estaba mi tierra, tierra de mi vocación y de mis días, la tierra temporal y la eterna, la tierra que mi lengua —la lengua de mi oscuro acento labriego— necesitaba para sonar". 

Tiene en casa una Cunqueiroteca. 
Tengo una recopilación amplia de obras a la que me gusta llamar Cunqueiroteca porque es completa y moderna. Tengo bastantes obras que compré en librerías buscando primeras ediciones, las fui consiguiendo casi todas menos dos primeros poemas de los año 1932 y 1933, que tenían una tirada pequeña. Además tengo muchas otras cosas publicadas por el escritor que he ido consiguiendo y conservando a lo largo de toda mi vida.

Miguel González Somovilla: "Cunqueiro era un género en sí mismo;...
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