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Luz Casal: "El cáncer no es definitivo, la pérdida de mi padre sí que lo fue"

Luz Casal. EP
Luz Casal. EP

La cantante de Boimorto (1958) interpretará los temas de su nuevo disco, 'Que corra el aire', el próximo día 8 a las 20.30 horas en el Auditorio Municipal de Ourense. El álbum tiene una segunda canción dedicada a su pare, 'Meu pai', que da continuidad a 'Entre mis recuerdos'

Luz Casal acostumbra a cantar ante grandes auditorios casi a diario. Su vida está dominada por su profesión, que la obliga a estar continuamente junto a músicos, promotores y periodistas.

Le gusta la soledad.
Mucho. Debe de ser por estar siempre rodeada. Necesito la soledad para tener equidistancia. Estar sola te conecta con tus propósitos y con tus miserias sin interferencias.

Su soledad se acentuó con la muerte de su padre. Le dedica la canción Meu pai en su último disco.
Es la segunda vez que le dedico una canción. ¿Por que pasan las cosas? No lo sé. Puede ser que fuese una necesidad. La primera vez fue por necesidad; la segunda, para escucharme, para tener una coincidencia, para aceptar lo que te pareces a tu progenitor, más de lo que imaginas.

¿En qué se parece a su padre, por ejemplo?
En la forma de querer. ¿Qué hay más importante que eso?

En Meu pai dice que él no quiso volver a su pueblo natal.
Se marchó de Arceo, en Boimorto, con veintipocos años y nunca quiso volver. La gente, cuando se ve en el final de su vida, quiere regresar a la tierra. Él siguió conservando la galleguidad, pero tenía ya su vida en otro sitio.

¿En Gijón?
En otro sitio. Viajaba a Galicia, a Arceo, para ver a sus hermanos, a su familia. De pequeña me sorprendía que los de Arceo eran de Arceo y los de Andavao eran algo aparte, de Andavao. Igual había cien metros, pero ellos distinguían perfectamente quien era de cada sitio. Es como si en una ciudad fueses de una calle o de otra, nadie lo distinguiría; pero ellos sí. Había un mundo entre un lugar y otro.

Con el cáncer tuve que dejar de actuar, pero no de crear. Nunca me he dejado avasallar por la enfermedad

¿Por qué no quiso volver?
Porque se sentía extraño. No era que no quisiese a sus hermanos, era que se sentía extraño. Se fue sin conocer el mar y se volvió fundamental para él, más que el campo.

La muerte de su padre le afectó más que sus dos cánceres.
El cáncer no es sinónimo de muerte, la pérdida de mi padre fue definitiva.

En Ella y yo usted habla del cáncer como "una rival que elegí". Fue la enfermedad la que la eligió a usted, obviamente; pero la afrontó con gran solidez.
Evidentemente no deseé padecer cáncer, pero fue una lección de vida. En ese sentido la sobrellevé, aunque la expresión suene frívola, de un modo más elegante de lo que presuponía.

El cáncer la mantuvo en activo, pero la muerte de su padre la paralizó profesionalmente durante varios años.
Permítame que le corrija. El fallecimiento de mi padre me cogió preparando un disco. A los dos días de enterrarlo continué grabando. Una frase de Entre mis recuerdos dice: "Cuando la pena cae sobre mí/ el mundo deja de existir,/ miro hacia atrás y busco entre mis recuerdos". Esa letra me dio el alivio para seguir. Con el cáncer tuve que parar de actuar, pero no paré la actividad creativa. Nunca me he dejado avasallar por la enfermedad.

Usted se ha hecho famosa en el mundo por sus tiempos lentos; pero no renuncia al pop ni al rock en Que corra el aire. 
Depende de la inquietud de cada cual, hay artistas que valen para cantar una cosa y son incapaces de cantar otra. Hay gente con voz de tres octavos que no transmite nada, lo llevas a otro estilo y no funciona. Este no es un trabajo; es una elección, una opción de vida que tiene muchos aspectos. Siempre he sido muy curiosa y me ha interesado saber hasta donde soy capaz de llegar. No le pongo límites a nada, tengo necesidad de aprender, de experimentar. No tengo la culpa de que los demás sean encasilladores. Si vistes de negro parece que siempre tienes que vestir de negro. Si un día quieres ir de color manzana, debes hacerlo.

Les doy todo a todos. Cada vez que subo a un escenario pienso que no va a haber otra oportunidad

Los artistas tienden a repetir fórmulas que les funcionan.
Nunca he tenido ese miedo, prefiero la libertad de hacer lo que quiera.

Usted tiene una formación sólida en canto y baile que le permite esa libertad.
La formación nunca es suficiente. Yo vivo a través de la música. Soy la misma cuando me bajo del escenario y eso me da fuerza. La madre de la compositora francesa Nadia Boulanger sabía que su hija era un prodigio, pero, cuando hacía una prueba, le preguntaba si lo había dado todo. Eso es muy inspirador. Cada vez que hago algo en el trabajo me pregunto si he hecho lo máximo.

Esa exigencia le ha permitido triunfar en el país de Nadia Boulanger.
Durante muchos años no existían los nombres españoles en Francia aparte de Julio Iglesias. En Francia hay mucha música y muy buenos músicos. Lo que me ha dado es incalculable. Mi relación con Francia es estable después de veinte años. Tener un espacio allí es un honor. La gente me pregunta qué es lo que doy a los franceses para que me traten con ese cariño.

Eso es exactamente lo que iba a preguntarle.
Les doy lo mismo que a los italianos y a los chinos. Doy lo máximo. Les doy todo a todos porque es mi obligación. Cada vez que subo a un escenario pienso que no va a haber otra oportunidad.

Usted ha logrado que los franceses la hayan aceptado como una francesa —algo ciertamente arduo de conseguir— sin tener que cantar en su idioma.
Es una decisión propia. Nunca he sentido la obligación de tener que cantar en francés para que me aceptasen. Tampoco he sentido la obligación de cantar con franceses. Lo he hecho porque tenía una relación personal con algunos.

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