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Literatura escrita con retales

Isabel Somoza, Confecciones García. SEBAS SENANDE
Isabel Somoza, Confecciones García. SEBAS SENANDE
Las mercerías se han convertido en el Silicon Valley de la escritura. Tanto Isabel Somoza como Sonia Arias encuentran en sus negocios la inspiración necesaria para su narrativa, historias de nostalgia y humanidad surgidas entre botones y calcetines

CUANDO María Dueñas creó a Sira Quiroga, protagonista de la novela El tiempo entre costuras, no imaginó que la doble vida de una modista pudiese ser algo real para ciertas personas. Lejos de la ficción, no es necesario convertirse en espía ni arriesgar el cuello para combinar las telas de los retales con otros oficios.

Así le ocurrió a Isabel Somoza, una artista multidisplinar nacida en Lugo. Es la creadora de Mariña, un libro de ilustraciones que narra su infancia en el mítico negocio Confecciones García. Su historia personal tan ligada a camisas, calcetines y botones hizo que se entregase a la nostalgia que le provocaban esos recuerdos.

"Siempre se fantasea con todas las vivencias de la infancia pero intenté que Mariña fuera realmente biográfica. Consulté a mi familia para plasmar perfectamente qué había en cada estante, era necesario saber donde estaban las camisas o los guantes. Lo demás surge de mis vivencias, de las tardes tirándome sobre cajas de pantalones o buscando monstruos", apunta Isabel Somoza.

dav​​No dejarse llevar por la fantasía es complicado para Sonia Arias. Su vida también está unida con las confecciones aunque desde un ángulo distinto. Es escritora, acaba de publicar su tercer libro Manchas de frío, y combina esta vocación con su trabajo diario tras el mostrador de una mercería en Sarria. Sin embargo, tantas horas entre telas no la han llevado a escribir sobre puntadas e hilos.

"Pasar oito horas ao día tras o mostrador deixa momentos para a escritura. Na mercería collo ideas e anoto cousas. O desenvolvemento é un proceso que levo a cabo na casa", afirma Sonia Arias.

Lo difícil de llevar estas dobles vidas está en el tiempo que te roba cada una. La línea que delimita la escritura y el trabajo diario es difusa pero, ¿cómo se alimenta una faceta de la otra? Los días tienen 24 horas y la literatura puede consumir tanto o más tiempo que un trabajo con horario fijo.

"Unha vez preguntáronme se deixaría a mercería para traballar nunha libraría. Contestei que non. Este contraste no que non ten que ver nada unha faceta coa outra é necesario, o contacto ca xente alimenta a miña maneira de escribir e faime ir máis alá.Así vexo máis sentimentos humanos, a xente conta historias e imaginas polo que poden estar pasando. Estar no traballo alimenta a miña maneira de escribir porque considero que unha cousa axuda á outra",relata la escritora paradelense.

"No me planteo otro proyecto así. Fue un proceso denso. Me llevó muchísimo tiempo porque no tengo horas para todo y precisamente no me sobran (ríe). Poquito a poco fui compaginándolo. Además Mariña no necesita buscar aventuras, esta era su historia y se cierra aquí. Por lo menos, por ahora", asegura Somoza.

Isabel Somoza: "Mariña surge de mis vivencias en la tienda, las tardes tirándome sobre cajas de pantalones o buscando monstruos"

Estas mujeres decidieron seguir los pasos de Sira Quiroga y vivir los días entre dos mundos. Cuando ya abrazaron su pasión literaria, se toparon con las musas. La inspiración es un problema constante dentro de las artes, sobre todo porque su origen se escapa al entender del hombre. Es sencillo comprar libros sin saber todo el proceso que esconden entre los lomos y tipografías.

"La inspiración viene de la nostalgia. No solo para el cuento, mi obra artística tiene esa parte de vuelta a un espacio seguro y esos recuerdos donde te sientes bien. Para Mariña primero tuve que crear y estructurar, porque no tenía ninguna fotografía. Verbalicé mis recuerdos y diseñé el personaje. Las ilustraciones consumieron casi un año de mi tiempo porque están hechas con materiales viejos de la tienda como tickets o facturas. Todo tiene ese tono gris y marrón que recuerda a antaño", explica la artista lucense.

"Levo escribindo toda a vida aínda que non se soupo ata agora. Todo o que observo a diario vale, o importante son as conclusións que eu saco de eso e como o relaciono con temas como o maltrato ou a soidade. Son bastante surrealista á hora de narrar. Sáleme de forma natural", señala Sonia Arias.

Sonia Arias: "unha vez preguntáronnme se deixaría a mercería para traballar nunha libraría. Contestei que non"

PUBLICACIÓN. Otro aliciente importante en las aventuras literarias es tener una red de seguridad: una editorial que te permita arriesgar y evolucionar. Muchas publicaciones van y vuelven a tantas imprentas que terminan desterradas en cajones. Estas dos escritoras, aunque sus historias nacen en el seno de las mercerías, han corrido distintas fortunas. Sonia Arias publica bajo el sello catalán Angels Fortune mientras que Isabel Somoza ha dependido del micromecenazgo, los sistemas "crowdfunding" tan de moda.

"Editar un libro es un alto coste. No quería un folleto, sino un álbum ilustrado. La publicidad es otro coste. Hice unas muñecas como la Mariquita Pérez para escaparates. Los envíos son otro gasto. En la página de "crowdfunding" tuve que explicar todos los costes, obviamente. No solo se trata de editar, es lo que conlleva. El público tuvo una respuesta genial. En redes sociales fui picando con pequeños bocetos tanto a amigos como a seguidores. Cuando abrí el fondo, el primer día recaudé 1.000 euros. Fue un subidón, el proceso es muy interesante. Ahora queda hablar con librerías para que quieran vender Mariña", explica la artista lucense.

"Agora peguei un xiro cara á prosa despois dos meus poemarios. Manchas de frío é un libro de 24 relatos no que falo falo dos sentimentos humanos. Destacaría Mudanza, unha especie de paranoia que me tiña obsesionada. Non o iba a enviar á editorial porque tiña medo a que non fose entendido. Case queda fóra", confiesa Sonia Arias.

Donde muchas personas solo vieron camisas y botones, otras encontraron las musas. Menos mal que aún quedan mercerías.

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