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Iago Eireos analiza las naciones convirtiendo un carro familiar en tirachinas

Iago Eireos, junto a una de las piezas que componen su muestra. XESÚS PONTE
Iago Eireos, junto a una de las piezas que componen su muestra. XESÚS PONTE
El artista lucense regresa quince años después a la Diputación con una exposición en la que desdibuja fronteras e identidades

Las últimas noticias sobre los tiroteos de Estados Unidos llegaron estos días inesperadamente hasta Lugo. Iago Eireos, "más lucense que la muralla", sitúa al fondo de su exposición Nación S. A. cuatro blancos de tiro con impactos de bala sobre una cartografía del planeta Tierra. Esta alegoría no puede estar más a la orden del día.

El artista regresa con esta retrospectiva a una de las salas que lo vio nacer, la situada en planta inferior de la sede de la Diputación Provincial. Quince años después, Eireos mira cara a cara a Lugo como un ciudadano mundial. "Volver a casa siempre es una gozada, pero en este caso impone respeto", comentó junto a un viejo carro lucense, "de más de cien años y probablemente de mi bisabuelo", reinventado como un tirachinas gigante llamado Carro de combate.

Al bajar las escaleras de la sala de San Marcos uno se encuentra de cara con la "instalación", incitando a saltar las obras expuestas en la primera nave para ir directo al final. La intención de Eireos es "remover conciencias" y entender que las naciones no son algo fijo.

"En esta retrospectiva está una de mis primeras obras -dos dianas con el mapa mundi grabado y tres dardos clavados sobre lugares en guerra- del Iago más ingenuo, que quería llegar y comer. Luego está el más viejo, el crecido. De lo primero ya queda poco", confesó con la mirada puesta en su trabajo más reciente que, de hecho, estrena en esta muestra.

En la pared izquierda destacan varios retratos de reinas como Sofía o Madonna -cada una monarca a su manera- en medio de cartografías, la masa madre de la exposición.

"Recojo materiales que encuentro por ahí, como hacía Marcel Duchamp; aunque mi campo de trabajo tiende más a la pintura o el grabado. El tema de las instalaciones... es algo que estoy probando", apreció sobre los ruídos metálicos provenientes de una de sus obras grabadas en vídeo.

Entre mapas con pintura superpuesta se alza Standard-Te, un ventanal con cristales dibujados con la que formar tu propia bandera, otra reflexión sobre las naciones. Hay algo común en estas obras mas allá de su autor, la tensión. Las cuerdas y cintas que emplea para aplastar lienzos que están al borde de la ruptura.

Iago Eireos vuelve a Lugo, a la misma sala, quince años después y con Nación S. A., una exposición donde pesa más la "sociedad anónima" que los países. Del joven que estudió en el Ramón Falcón queda la disciplina, todo lo demás es el artista atado con esas cuerdas buscando una identidad.

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