Brendan Shine: "No quería ser uno más del rebaño"

El músico inglés, asentado en O Corgo, presenta este viernes su libro en O Vello Cárcere
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photo_camera Brendan Shine, con el libro. VICTORIA RODRÍGUEZ

Sus 51 años aún le dan un aspecto juvenil pero Brendan Shine tuvo el privilegio de vivir varias vidas. Por eso mismo, este músico inglés, asentado en Gomeán (O Corgo), decidió escribir un libro donde cuenta su trayectoria vital. Se titula Subidón en ‘la’ Himalaya. Lo presentará este viernes, a las 20.00 horas, en O Vello Cárcere, tarea en la que estará respaldado por su amigo Guido Guía.

¿Cómo es que se decidió a contar su vida en un libro?
Viví tantas aventuras a lo largo de mi vida que tenía miedo a olvidarlas, por eso decidí escribir el libro. Creo que mi historia personal es única porque no hice lo que se suele hacer: ir a la universidad y encontrar un trabajo. Yo fui a la universidad, hice Empresariales en Lutton (cerca de Londres), trabajé un corto tiempo en General Motors pero vi que quería volar y decidí irme a India.

¿Qué se encontró allí?
Buscaba ser libre, una vida hippie. Entonces fumaba hachís y allí lo había muy bueno. Era un país con mucho color, mucha juventud, barato, con gente muy simpática y con unos paisajes asombrosos, tanto el Himalaya (al que subí) como las maravillosas playas tropicales.

¿Por qué India? ¿Qué buscaba en ese país?
Quería ser libre y no solo vivir para trabajar. No quería ser uno más del rebaño. Buscaba la paz en la naturaleza.

¿La misma que lo trajo a Gomeán, en O Corgo?
Sí. Llegué hace veinte años a España y en Gomeán llevo catorce. Vine aquí por amor pero también por amor a la naturaleza.

Cogí un tren en Nueva Dehli hasta Karala que duró 52 horas

Además de ir a India, también viajó por otros países, como Israel, Egipto, Marruecos o Italia. ¿Fueron todos viajes místicos?
Más en India que en los otros lugares. Allí estuve una temporada viviendo con monjes de la religión hindú.

Creo que contabilizó más de 6.000 kilómetros en transporte público a lo largo de esos años en India...
Sí, hubo un tren que cogí desde Nueva Delhi hasta Karala cuyo trayecto duró 52 horas.

¿Cuánto tiempo pasó en India y cómo se mantenía allí?
Estuve dos años. India fue, para mí, como un cuento de amor. Allí no me hacía falta trabajar. Viví de los ahorros. Luego, en otros países, como en Italia, trabajé de chófer y también fui futbolista. Y aún ahora juego al fútbol veterano con la SD Becerreá. ¡Soy el abuelo del equipo a mis 51!

¿Cómo llegó a España?
En Italia decidí aprender a surfear y me fui a Tarifa, Cádiz. Pero allí no me convencieron las olas que había y decidí coger un autobús e irme a Zarautz, cerca de San Sebastián. Conocí allí a unos amigos de Madrid y, a través de ellos, a una chica que luego fue la madre de mis hijos y cuyo padre tenía una casa en Gomeán. Aquí me gané la vida dando clase de Inglés y tocando yo solo o con el grupo Shenanigans.

Llegó a estar en un psiquiátrico por esquizofrenia...
Sí, allí se te rompe la cabeza y el alma. Después, llené mi vida con cosas que me gustan como surfear y jugar al fútbol, viajar... Mis hijos son un gran foco para mí.

¿Alguna conclusión que haya sacado de todo este recorrido?
Hay que disfrutar la vida. Yo seguí mis sueños y cometí errores pero tuve fuerza para ponerme en pie otra vez.

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