Lorenzo Silva: "He vendido y cobrado la saga de Bevilacqua 6 veces para una serie"

Bevilacqua y Chamorro son, posiblemente, los dos guardias civiles más famosos de España y en 24 años de servicio a las órdenes de Lorenzo Silva nunca habían tenido ningún caso en Galicia. Hasta ahora, cuando el cadáver de una peregrina catalana aparece en el río Oribio en Samos
Lorenzo Silva, en O Cebreiro. X. PONTE
photo_camera Lorenzo Silva, en O Cebreiro. XESÚS PONTE

Tiene cara de buena gente, y debe corresponderse con la realidad porque Lorenzo Silva reconoce que intenta poner el "chip de mala persona" para escribir los casos que investigan los guardias civiles Rubén Bevilacqua y Virgina Chamorro. Abogado de profesión, de 56 años, posee una voz profunda, grave, radiofónica, que modula a su antojo. Su humor es sutil, al más puro estilo de su sargento, del que hizo gala en Samos, punto de partida de La llama de Focea, un homenaje a Herodoto. 

¿Por qué Samos?

Hace años que quería hacer una novela situada en Galicia y además la conozco relativamente bien porque trabajé en una empresa que todo gallego recordará que es Unión Fenosa. La idea primera me la dio un caso real que hubo, el asesinato de una peregrina...  

No he hecho el Camino de Santiago a pie, pero sí en coche; no tengo veintitantos días... entre el trabajo, los niños. Descubrí Samos, es ideal. Me enamoré literariamente"  

Denise Pikka Thiem.

Sí, efectivamente, no fue en Galicia; fue en León. A partir de ahí pensé en el Camino, en el Francés siempre. 

¿Ha hecho el Camino?

No, no a pie, pero sí en coche. Lo quiero hacer desde hace mucho tiempo, pero entre el trabajo, los niños... no tengo veintitantos días. Es imposible. Lo que sí he hecho es hacer etapas en coche y cuando pasé por Samos, dije: ‘Es ideal’. Por el paraje, la atmósfera, tiene un río que me da un contexto donde situar un crimen... me enamoré literariamente.

Pensé que se lo habrían recomendado los Cobreros Aranguren [escribió Recordarán tu nombre sobre la figura del militar fusilado].

No, no, pues no. Lugo es la última capital de provincia que conocí, siempre que me invitaban me surgía algo. Tenía una maldición. La primera vez que fui era en un acto que se llamaba Catas literarias, era por la noche y yo notaba que había una cierta tensión. Lo percibí rápidamente, hasta que lo comprendí: me presentaron a una señora, que era muy lectora mía y que era jueza, y luego en la esquina de la sala me presentaron a otro señor, que era político. Como sabréis los de Lugo estaba procesado por esa jueza.

La primera vez que fui a Lugo era un acto de noche y notaba cierta tensión. Me presentaron a una juez, que era muy fan, y a un político. Estaba procesado por ella"

No tiene algo de Bevilacqua usted, porque al narrar este episodio de la juez de Lara y el exalcalde Orozco, que son los protagonistas de esa historia, se aprecia su sentido del humor.

A mí me gustan las paradojas y a él también. Es un personaje con un camino biográfico muy distinto del mío, y un lugar muy distinto del mío.

¿Y los guardias civiles qué opinan de sus tocayos literarios?

Bueno, hay de todo, pero ten en cuenta que a ellos siempre los han tratado muy mal, fatal. Desde García Lorca al crimen de Cuenca, entonces cualquier cosa que hagas mejora el tratamiento anterior.

Si el duque de Ahumada [fundador y primer director general de la Guardia Civil] levantase la cabeza, como mínimo lo condecora.

Condecorado estoy. 

A los guardias civiles siempre los han tratado muy mal, fatal. Desde García Lorca al crimen de Cuenca"

Pues vaya campaña de imagen a favor de la Guardia Civil ha hecho. 

Pues mira, el teniente Javier, que está en la comandancia de Sarria, es un lector empedernido de novela histórica y me ha dado una lección de Simon Scarrow. Se ha leído todo, absolutamente todo, sobre Roma. Claro, es que los tiempos han cambiado. El comandante Barceló, que es un chaval bastante joven, si ha podido estar ahí es porque debe tener un 13,5 en la Ebau porque sino no entras en la Academia. Hoy es otro mundo, otra galaxia, lo que pasa que mucha gente no se ha enterado. Pero es así. Una costa te voy a contar.

Pues diga.

Un asesinato real, un chaval que mata a su padre y a su madrastra, a escopetazos, en una finca. Llama y dice que se los ha encontrado muertos. Y que alguien debió entrar en la casa, y que los ha matado. Llega un teniente de la guardia civil, le dice que necesitaba saber por dónde había entrado la gente, dónde estaba él y le dice que lo lleve hasta dónde estaba él. ¿Qué hace? Empieza a andar por la finca y se va lo más lejos posible, elige un lugar que le parece seguro para alejarlo a él de la escena del crimen. Entonces, se dio cuenta de que había sido el chaval de 19 años. Le miró a los ojos y le dijo: «Me estás mintiendo, desde aquí tú no pudiste oír los disparos en una casa cerrada. Desde aquí no se oyen». El chaval confesó.

'La llama de Focea' es un homenaje a Herodoto y está dedicada a mi hijo y a mi madre, que murió este verano"

Comentó que ya tiene tres novelas más en la cabeza sobre Chamorro y Bevilacqua, que tiene una edad ya cercana a la jubilación.  ¿El futuro de la saga pasa por su hijo Andrés, también guardia civil?

Sinceramente no lo sé, podría ser. La novela está dedicada a mi hijo y a mi madre, que murió este verano, pero Andrés podría llegar a la Uco en tres novelas, no antes. 

¿Cómo cree que han evolucionado? ¿Qué los ha hecho cambiar?
En principio, él era un tío que venía rebotado y ella es una de las pioneras de la Guardia Civil, en cierto modo lo que se produce entre ellos es un episodio particular de la guerra de sexos, dos personas jóvenes, con una tensión sexual normal entre dos personas que trabajan juntos. Pero luego, se van convirtiendo en camaradas. Chamorro, por ejemplo, entra en crisis como mujer, llega un momento que les pasa a todas las guardias de cierta edad. Es uno de los problemas que tiene la Guardia Civil, que tiene que afrontar, se lo he dicho hasta a la directora general [María Gámez]. Tienen mujeres muy capacitadas que, en su momento mejor profesional, las pierden por no tener mecanismos sencillos de adaptación. 

Leyendo entre líneas La llama de Focea reparte mucha estopa.

Mira, hay una cosa que se está convirtiendo casi en obsesión para mí. Es una frase de Kafka y él dice que al final cualquier ser humano tiene una mirilla muy pequeña para ver la realidad; lo más que puedes hacer, con esa mirilla es mantenerla lo más limpia posible. Por lo menos que no esté sucia, porque ves muy poquito. Él dice, en un determinado momento, que solo en el coro hay una cierta verdad. 

¿Ha sentido la autocensura?

Sinceramente no la he sentido nunca, porque llevo escribiendo desde el año 80 y los primeros 17 años a mí no me hizo puto caso nadie. Publiqué mi primera novela con lectores en el 97.

Escribo desde el año 80 y los primeros 17 años no me hizo ni puto caso nadie. Me rechazaron no menos de diez editoriales hasta que conseguir publicar" 

¿La primera novela cuántas veces se la rechazaron? Por curiosidad.

No menos de diez editoriales. La primera de Bevilacqua otras tantas.

¿Decían que era mala?

No, no, muchos ni te dicen nada. Bértolo [Constantino, lucense de Navia de Suarna] me dijo que la había leído, pero no entraba en sus planes editoriales. Y con otro editor conseguí hablar con él por mediación de mi vecino. Muy amable me dijo que no lo había leído, que su equipo sí, y que le habían dicho que la novela [En el lejano país de los estanques] estaba bien pero que no apostaban por la novela negra, porque no tenía mercado; que no apostaban por autores españoles, además me dijo: "Sinceramente, una cosa que me dice mi equipo es que los protagonistas son guardias civiles. Esto es muy difícil de vender".

Lorenzo Silva, en O Cebreiro. XESÚS PONTE
Lorenzo Silva, en O Cebreiro. XESÚS PONTE

Y quién fue la primera persona que le dio su apoyo para publicar

Maria Antonia de Miquel, enfrentándose a su equipo. Cuando quedé finalista del Nadal me dijo: "¿Tú tienes más novelas en el cajón?". Y digo: "Prepárate". Tenía seis, pero las tres primeras se las ahorré. Le puse tres encima de la mesa: Ángel oculto, El urinario y El lejano país de los estanques. Lo bonito es que te pasen cosas que no esperas, y además que no prevés. Y para redondearlo cosas que no mereces. Me dijo: «Me gustan las tres, te vamos a publicar las tres, y creo que con la que hay que empezar, sin ninguna duda, porque va a ser una bomba... la de los guardias!. Jajajaja. Me salió del alma: "¿Tú estás fija en la empresa no?"

La primera persona que confió en mí  fue Maria Antonia de Miquel, cuando me dijo que iba publicar la novela de los guardias le dije: "¿Tú estás fija en la empresa?"  

¿Sabe que echo de menos? Una serie. Ha tenido que tener ofertas.

Yo he vendido seis veces Bevilacqua y Chamorro, y he cobrado seis veces.

¿Qué dice?

TVE hizo una tv-movie de La reina sin espejo y Un asunto conyugal, que es un cuento de Nadie vale más que otro. Pero esto es el mundo del audiovisual, os podría contar muchas cosas, pero en ese caso alguien saboteó la serie para hundirla, para sacar otra.

Comisario Montalbano ha sido la serie revelación este verano. 

Totalmente, pero hay quien cree que lo único que consume el espectador español, en términos policiales, son policiales hipertruculentos, hiperviolentos y con hipertiroteos. Por ejemplo, si habéis visto La Unidad hay un momento épico, en el que la protagonista, que es una muy buena actriz, Marián Álvarez, una inspectora de Policía, se mete pistola en mano, a perseguir a un tío en un hipermercado lleno de gente. Eso lo hace un policía, y lo echan con razón. Pero solo quieren eso. Bevilacqua es un tío que piensa, que en todos estos años ha sacado la pistola dos veces. Lo he intentado, ¡eh! He estado hablando con Netflix, con Amazon, con Movistar, y ninguno ha querido hacerla. Better call Saul. ¿Cuántos tiros hay? Ninguno, ni uno.

Hay quien cree que lo único que consume el espectador son policiales hipertruculentos, con hipertiroteos. Bevilacqua es un tío que piensa, ha sacado la pistola dos veces" 

Sí se ha llevado al cine El alquimista impaciente, con Roberto Enríquez. Quedó muy plano.

Para empezar Bevilacqua no es tan guapo y como buen investigador policial es anodino. Tengo una amiga que es guardia civil, una tía deslumbrante, estuvo en la Uco y la echaron. Todo el mundo se quedaba con su cara. Sí, le dijeron: «Tú vete de aquí que das el cante. Necesitamos gente más anodina».

El escritor sueco Henning Mankell creó a Kurt Wallander, que tampoco pega tiros y tiene su serie.

Si es que solo pegan tiros los policías tontos, un policía listo no lo pega nunca. 

¿Cómo será el final? ¿Lo jubilará? ¿Seguirá Chamorro?

Recuerdo que leyendo En busca del tiempo perdido, de Proust, cuando llevaba 2.700 páginas, pensaba: "Como el final no esté a la altura, este señor aunque esté muerto y yo vamos a tener un problema". Cuando lo terminé, las últimas 50 páginas de El tiempo recobrado las tengo subrayadas. Es apoteósico, realmente. Y yo no sé cuándo va a acabar Bevilacqua, pero sí creo que hay que morir con dignidad. Desde hace mucho tiempo pienso que cada novela es un ladrillo más para que este personaje muera con dignidad. Por Chamorro siento enamoramiento, nunca podría matarla. A lo mejor a él, sí; pero a ella, no puedo.

No sé cuándo va a acabar Bevilacqua, pero sí creo que hay que morir con dignidad. Por Chamorro siento enamoramiento, nunca podría matarla"

Me gustaría que desvelara de dónde ha sacado dos apellidos tan rotundos, tan literarios como Bevilacqua y Chamorro. ¿Ha conocido alguien que se llame así?

Quería que fuera medio extranjero, no quería que fuera un guardia civil castizo. Se llama Rubén porque en la primera empresa en la que trabajé [haciendo auditorías] teníamos un jefe argentino, que se llamaba Rubén y tenía un apellido italiano maravilloso que no lo se lo podía robar. Se llamaba Rubén Montefalcone. Un amigo mío decía: «Ese nombre es de comprárselo». Me puse a buscar apellidos como un loco, y en el verano canicular de Madrid, seguramente del 94, estaba viendo en la tele, sin sonido, la final de salto de altura en los Mundiales de Atletismo. Entonces aparece en pantalla una saltadora: Antonella Bevilacqua, y dije: "Ahí está". Es un apellido del norte de Italia, en Venecia hay dos calles, y era un mote para borrachos. Les decían: Bebe agua.

¿Chamorro de dónde salió?

Quería que el de él acabase en A y el de ella en O. En realidad, viene de una maldad. Es un anagrama de Machorro. De ahí viene.

Lorenzo Silva. XESÚS PONTE
Lorenzo Silva. XESÚS PONTE

"En Afganistán las niñas valen mucho dinero con 12 años; a los 16 ya están devaluadas" 

Galicia es por primera vez escenario de una de las novelas de la saga tras localizaciones por parte del autor en media España, desde Guadalajara, Mallorca, Zaragoza, Barcelona, Cádiz hasta la base de Herat, en Afganistán, adonde viajó también el autor.

En Donde los escorpiones se van a Herat, en Afganistán.

Bevilacqua y Chamorro creo que fueron en 2015 en Donde los escorpiones. Yo fui en el año 2014 y para mí hubo un antes y un después. Veo el mundo de otra manera.

¿Por qué le cambió tanto el chip después de ese viaje?

Pues porque ves que hay lugares donde la vida no vale nada, los seres humanos no valen nada, y, sobre todo, una cosa que a mí me impresionó mucho, porque tengo tres hijas, donde las mujeres no son considerados seres humanos, sino ganado. Eso es muy terrible, verlo. No que te lo cuenten, ver como la costumbre en Afganistán es vender a tu hija a los 12 años porque a los 16 ya está devaluada.

¡A los 16 años!
Sí, es totalmente terrible. Las niñas en Afganistán valen mucho dinero cuando tienen los 12 años, pero con el tiempo se van depreciando. De hecho, si a los 16 o 17 las familias no las han vendido se convierten en una especie de criadas. En fin.. 

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